Quién era el golondrina hallado en San Patricio del Chañar: la inesperada causa de su muerte
La familia del joven trabajador que fue encontrado sin vida el domingo trasladó el cuerpo a Tucumán. Tenía 34 años.
Tras la conmoción generada este domingo por el hallazgo de un hombre muerto a 500 metros de la Ruta 7, en San Patricio del Chañar, se conoció la identidad de un trabajador golondrina y la circunstancia de su muerte. En primera instancia, el cuerpo no tenía signos de criminalidad en su cuerpo o en la escena. Luego, la investigación tuvo sorpresivos resultados.
La persona fallecida fue encontrada de manera casual por un vecino que paseaba con su perro por el margen de la picada 5 sur cerca de las ocho de la noche del domingo. Acto seguido, efectivos de Comisaría 13 arribaron al lugar y constataron que el hombre yacía boca arriba en un sector de un campo de sembradío inundado a la altura de la calle Lácar, más cerca de la ruta 7 que del balneario municipal.
El hombre en cuestión fue identificado por la Policía como José Antonio Díaz, de 34 años, oriundo de Tucumán. "Él conoce El Chañar, no es la primera vez que viene a trabajar como empleado temporario, hace dos semanas que llegó y trabajaba en la chacra de una empresa, en la picada 7", informó el comisario Emilio Díaz, a LM Neuquén, y agregó que se albergaba en una gamela, para quienes realizan la temporada verano cosechando fruta.
Cómo murió el trabajador golondrina de Tucumán
El fiscal del caso, Andrés Azar solicitó la realización de una autopsia y los resultados fueron muerte por electrocutación. La causal coincidió con las pericias realizadas en el lugar por el EPEN que determinó que un alambrado estaba electrificado.
Ese mismo día, se retiró un medidor que se encontraba en funcionamiento en la zona y luego lo reinstaló para identificar de dónde provenía la energía. Según las primeras verificaciones, el tendido eléctrico del área es antiguo, no pertenece ni a EPEN ni al sistema de alumbrado público. Se trata de instalaciones precarias y de larga data, colocadas por antiguos propietarios de la chacra —un predio de más de 70 años— y actualmente en manos de una empresa.
Los técnicos detectaron postes viejos con cables atados y conexiones irregulares que podrían haber derivado electricidad hacia el alambrado. Parte de ese tendido ingresaría hacia los lotes 40 y 41, pertenecientes a la empresa que opera la chacra. La Policía solicitó un allanamiento para constatar las conexiones internas, y el predio quedó consignado desde la madrugada del lunes. La empresa fue notificada para que no permitiera el ingreso de empleados hasta finalizar las pericias.
“La zona es complicada porque no hay iluminación pública y el suelo estaba inundado”, explicó una fuente policial. Al momento del hallazgo, el alambre estaba electrificado y era accesible para quienes circulan a pie por los cruces que suelen utilizar los cosechadores para acortar camino.
La reconstrucción de las últimas horas de la víctima
La Policía también reconstruyó los movimientos de Díaz antes de su muerte. Sus compañeros y un primo comenzaron a buscarlo el domingo, después de las 10 de la mañana, al notar que no había regresado a la gamela. El sábado por la noche se habían juntado a comer en la picada 7; algunos decidieron quedarse, pero Díaz regresó con otras personas.
De acuerdo a los testimonios, algunas personas se fueron circulando en bicicleta por la ciclovía. En cambio, el joven estaba a pie y decidió acortar camino a pie, como suelen hacer los changarines que conocen los senderos internos.
Los investigadores estiman que, ya de día, Díaz cayó accidentalmente a un canal de desagüe, del cual logró salir por sus propios medios. Buscando resguardarse y secar su ropa, habría ingresado al campo donde finalmente fue encontrado. En el lugar se hallaron sus zapatillas, un pantalón estrujado y otras prendas acomodadas, lo que indica que intentaba secarse antes de continuar.
Solo con una remera y medias, habría intentado evaluar el terreno, que estaba completamente anegado y con barro profundo. Al acercarse al alambrado electrificado, recibió la descarga fatal. La autopsia confirmó que no presentaba heridas de terceros ni signos post mortem, reforzando la hipótesis de un accidente. El DNI hallado en la zona terminó de confirmar la identidad, sumado a características físicas particulares mencionadas por los compañeros que lo buscaban.
De esta manera, queda más firme la línea investigativa de un desperfecto eléctrico producto de conexiones viejas y precarias que, eventualmente, electrificaron el alambrado. “Consideramos que no hubo intención, pero sí puede haber existido alguna negligencia que provocó esta situación”, señalaron desde la fuerza. El cuerpo de José Antonio Díaz será trasladado a Tucumán por la empresa funeraria asignada por su familia.
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