Una travesía hacia la Laguna Aurora, en el norte neuquino, se transformó en la fusión perfecta entre el trekking de montaña y la gastronomía típica en una aventura inolvidable.
En el “alma infinita” de la Cordillera del Viento, a más de dos mil metros de altura, un grupo de aventureros se reunió para honrar a un plato típico de la gastronomía del norte neuquino: las humitas. Yanina Mardones, policía provincial, y Juan "Popeye" Contreras, experimentado guía de montaña, junto a un amigo, emprendieron una marcha recreativa hacia la laguna Aurora, un destino emblemático en plena cordillera.
Con el sol y el viento cordillerano como testigos, degustaron estas sabrosas humitas preparadas especialmente por la tía abuela de Yanina para esta aventura. Esta no era la primera vez que este trío de aventureros se sumergía en la naturaleza y la gastronomía local, ya que tiempo atrás habían compartido una experiencia similar en la cumbre del volcán Copahue.
Esta travesía puso de relieve cómo la aventura y la gastronomía pueden mezclarse en perfecta armonía, honrando a la naturaleza prodigiosa del Alto Neuquén y a las manos de madres y abuelas que trabajaron y aún trabajan para preservar estas tradiciones.
Una aventura inolvidable
El escenario perfecto para la aventura de trekking repleta de emociones fue la Cordillera del Viento. Es allí que Yanina Mardones, “Popeye” y su amigo Jorge Gutiérrez se embarcaron en esta travesía, accediendo por la ruta provincial 43, sobre margen derecha, a la altura del paraje "El Cudio". La precordillera andina se caracteriza por sus paisajes atractivos y variados, con peñascos de rocas, lagunas de vertientes, deshielo y filtraciones que crean un entorno natural impresionante.
Según Yanina Mardones, "el objetivo de esta aventura fue llegar a la Laguna Aurora o Laguna del Burro, un lugar muy visitado por guías de trekking locales y habitantes de esta región". A su vez, comentó que el grupo se desplazó por la “ruta escénica”, disfrutando de la vista panorámica y periférica hacia otras altitudes, como la Cordillera de los Andes y el Volcán Tromen, cerro Wayle y cerro Palao. "La vista hacia el noreste nos permitió apreciar el majestuoso Domuyo, el Techo de la Patagonia", describió la montañista.
La Laguna Aurora o Laguna del Burro es un destino emblemático en la región, conocido por su belleza natural y su entorno prácticamente virgen. El grupo disfrutó de la tranquilidad del lugar y la oportunidad de conectar con la naturaleza. "La experiencia fue increíble, la naturaleza nos brindó un espectáculo impresionante", subrayó Yanina.
Un viaje de conexión con la naturaleza
Yanina Mardones, una de las aventureras que formó parte del trío que se embarcó en una travesía hacia la Laguna Aurora, compartió con LM Neuquén detalles del itinerario y las motivaciones que originaron esta salida.
"El principal objetivo de esta salida fue la desconexión de las rutinas agobiantes y desgastantes de fin de año", explicó en primer lugar. Añadió luego que "queríamos recargar energías y conectar con la naturaleza de una manera profunda y auténtica, lejos de la contaminación urbana y la conectividad".
Asimismo, relató que durante el recorrido hasta llegar a la laguna, el paisaje regaló momentos inolvidables. "Cascadas de aguas cristalinas, formaciones rocosas imponentes y mantos de flora con colores increíbles nos acompañaron en todo momento. Tuvimos también la oportunidad de observar aves y reptiles en su hábitat natural, lo que fue una experiencia emocionante y enriquecedora", describió.
Humitas y montaña
Yanina también compartió su experiencia sobre la fusión perfecta entre la aventura, la amistad y la tradición gastronómica que surgió del trekking de montaña con destino a la laguna Aurora.
"En las actividades de montaña, solemos llevar alimentos sencillos y fáciles de preparar, pero esta vez decidimos compartir humitas, un plato típico de nuestra región", detalló. "Las humitas son un alimento ritual para nosotros, que nos permite conectar con nuestra cultura y tradición", añadió con orgullo.
Las humitas que compartieron en la montaña fueron elaboradas por la tía abuela de Yanina, doña Aurelia Rivera, de 77 años, en el paraje Tres Chorros. "Ella es una excelente cocinera y nos preparó estas deliciosas humitas con choclo, albahaca, cebolla de verdeo y sal", comentó con agradecimiento. "La particularidad de nuestras humitas es que se atan con hebras de mallín, lo que les da un sabor y una textura únicos", ponderó.
Por otra parta la joven montañista remarcó que los alimentos y las infusiones, como el mate y el agua con ñaco, tienen un sabor particular en la montaña. "Es como si la naturaleza potenciara los sabores y los aromas", aseguró. Por esta envidiable razón, finalizó, "las humitas fueron un éxito en la montaña, y pudimos disfrutarlas en un entorno natural impresionante".
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