Urbanización, tierra y seguridad: la otra pelea contra la delincuencia que da Neuquén
La política de urbanización, tierra y servicios desplegada por el gobierno de Mariano Gaido y el impacto en la pelea que la administración provincial libra contra la delincuencia.
Según los informes y encuestas de opinión pública de estas últimas semanas, como los publicitados por la Universidad de San Andrés, Giacobbe y Asociados, Berensztein/D’Alessio IROL y Management & Fit; los problemas de empleo y la pérdida del poder adquisitivo figuran al tope de las preocupaciones de los argentinos. Pero también el núcleo del malestar social se hace sentir en la economía doméstica diaria, la inseguridad y serios cuestionamientos sobre el funcionamiento de las instituciones.
Neuquén no está ajena a las instantáneas difundidas durante los últimos días, pero el termómetro con respecto a la presencia de los gobiernos y las políticas públicas es totalmente distinto al sentir que los argentinos tienen con respecto al gobierno central. Lo mismo ocurre con las sensaciones, críticas, de hermanos de otras provincias y la ausencia de obra pública del gobierno nacional en sus distritos.
Mientras la agenda nacional sigue atrapada en el diagnóstico de encuestas y “sentires provincianos”, en la ciudad de Neuquén hay otra discusión que avanza lejos de los flashes y que impacta de manera directa en la vida cotidiana de miles de familias: la política habitacional y el proceso de urbanización de asentamientos como herramientas de inclusión, pero también como aliado de las políticas de seguridad que despliega el gobierno provincial.
¿Qué ocurre cuando el Estado llega con calles, alumbrado público, agua, electricidad y seguridad jurídica a sectores históricamente relegados?
Según quienes trabajan desde hace años en el territorio de la capital provincial, va mucho más allá de una mejora urbana. También tiene efectos concretos sobre la seguridad ciudadana.
Así lo planteó Marcos Zapata, presidente del Instituto Municipal de Urbanismo y Hábitat, quien sostuvo que “la infraestructura y la integración urbana son herramientas silenciosas pero efectivas en la prevención del delito”.
Ya no son espacios aislados
"Cuando esos lugares pasan a formar parte de la ciudad formal, dejan de ser espacios aislados donde muchas veces prolifera la delincuencia", explicó.
La lógica indicada por Zapata es sencilla, pero profunda. “Donde llegan las calles, la iluminación y los servicios, llegan también la circulación, la presencia del Estado y las oportunidades. Lo que antes eran sectores desconectados comienzan a integrarse al entramado urbano”, indicó el funcionario en diálogo con LU5.
Zapata señaló que la urbanización no solo mejora la seguridad frente al delito, sino también las condiciones generales de vida”. Habló de familias que durante años “convivieron con conexiones eléctricas precarias, falta de cloacas, calles intransitables y servicios informales administrados muchas veces por intermediarios o grupos que terminaban lucrando con necesidades básicas”.
"Las redes de infraestructura brindan seguridad en todos los aspectos de la vida", resumió.
Los números muestran la dimensión del proceso. “En seis años y medio de gestión municipal se entregaron alrededor de 6.000 lotes con servicios y se intervino en 22 de los 24 asentamientos municipales existentes en la ciudad. Además, mediante convenios con la Provincia, se trabaja en otros cinco asentamientos que reúnen a unas 2.000 familias”, señaló.
El rol clave de la mujer
Si se suman los procesos de regularización, urbanización y acceso a servicios, el municipio estima haber superado las 10.000 soluciones habitacionales.
Hay otro dato que sobresale en cada relevamiento territorial: el protagonismo de las mujeres.
“Más del 50% de los grupos familiares que participan de procesos de regularización tienen como principal sostén a una mujer. El mismo porcentaje se repite en la adjudicación de lotes con servicios”, comentó Zapata.
“Para quienes recorren los asentamientos desde hace años, el dato no sorprende. Son ellas quienes muchas veces impulsan la búsqueda de un lugar donde vivir, sostienen a sus hijos y encabezan los procesos de consolidación familiar en los barrios”, indicó el funcionario.
La regularización de la tierra también cambió realidades que durante años estuvieron atravesadas por la incertidumbre. Zapata recordó que “tiempo atrás no era extraño encontrar familias que perdían sus viviendas mientras estaban ausentes o sufrían conflictos por la falta de documentación que acreditara la ocupación”.
“Hoy, aunque muchos casos todavía avanzan hacia la escritura definitiva, la entrega de tenencias ya representa un paso importante en materia de seguridad jurídica”, agregó.
La proyección presente y a futuro
“Para este año, el municipio proyecta incorporar más de 1.000 nuevos terrenos. La segunda etapa del Distrito 6 ya presenta un avance cercano al 80% y se prepara una nueva licitación para sumar otros 570 lotes”, dijo Zapata.
En un contexto económico complejo, donde incluso el recupero de las cuotas de los terrenos cayó del 90% al 85% en los últimos meses, la apuesta oficial sigue puesta en la creación de suelo urbano y en la consolidación de barrios.
“Detrás de cada lote, cada calle abierta y cada conexión de servicios hay mucho más que una obra pública. Hay una estrategia de integración social, una política habitacional y una forma distinta de entender la seguridad”, reflexiono el funcionario municipal.
“Desarrollamos política de inclusión y prevención que no comienza con la construcción de una comisaría, sino en la posibilidad de que nuestras jóvenes familias puedan vivir, crecer y proyectar su futuro dentro de la ciudad formal”, indicó el intendente Gaido, a este cronista, hace algunas semanas.
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