La carne de chivito es una tradición para las Fiestas y se pueden comprar directamente a los productores a un precio más bajo.
Un día antes de la celebración de Nochebuena, los habitantes de Neuquén capital hicieron fila en el parque Jaime de Nevares para comprar chivitos y corderos directamente a los productores del norte de la provincia. Como la carne se agotó con tanta rapidez, desde el gobierno informaron que van a repetir la venta este sábado para los que quieran repetir el plato en la cena de Año Nuevo.
El chivito es un plato tradicional para la celebración de Navidad y Año Nuevo en Neuquén. Sin embargo, y a causa de la alta inflación, se estima que hay que pagar unos 70 mil pesos para conseguirlos en carnicerías y comercios dedicados al rubro. Por eso, se notó un crecimiento de la demanda para comprar este alimento directamente a los productores del norte neuquino y así conseguir un mejor precio.
Marcelo Zúñiga, subsecretario de Producción de la provincia de Neuquén, explicó que se coordinó la venta sin intermediarios. A través de la Corporación para el Desarrollo de la Cuenca del Curi Leuvú (CORDECC), una empresa del Estado neuquino con participación de los productores, consiguen acercar la oferta y demanda para que los crianceros tengan mejor precio en el corral y que las familias neuquinas puedan acceder a su cena de fin de año a menor costo.
Antes de Navidad, realizaron una jornada de venta al público tanto en el sur de la provincia como en el parque Jaime de Nevares, en Neuquén capital, y la convocatoria fue tal que agotaron el stock de 1500 chivitos y 350 corderos en apenas 3 horas.
"La demanda es creciente, y por eso vamos a repetir el lugar este sábado 30", dijo Zúñiga y agregó que van a proveer más sombra para facilitar el trabajo de los despachantes y también mejorar la comodidad del público, que armó una fila horas antes de que iniciara la venta, a las 10 de la mañana.
"Ha sido buena temporada por las lluvias y nevadas y hay chivitos y corderos disponibles para el público", dijo el subsecretario, que recordó que todavía hay algunos de los 1500 crianceros del Norte de Neuquén que están en tránsito hacia la veranada. Sin embargo, agregó que se pueden adquirir chivos y corderos tanto en este evento del Jaime de Nevares como en comercios especializados en Neuquén capital.
La diferencia radica en el precio, ya que los chivitos que se compran directamente al productor tienen un valor de 45 mil pesos, con un peso total de 8 o 9 kilos. El cordero, por su parte, pesa en total unos 10 u 11 kilos y tiene un costo de 50 mil pesos.
La polémica por la venta de chivitos
La venta de chivitos generó expectativas entre los vecinos, aunque algunos no quedaron del todo conformes con el resultado. Un vecino que vive cerca del parque Jaime de Nevares, aseguró que se sintió estafado por el programa, ya que se había publicado un precio de 37 mil pesos y terminó pagando 45 mil por un animal que solo pesaba 5 kilos.
"Yo cargo gas para los autos y tengo una balanza para pesar los kilos que le entran al gas refrigerante. Cuando llego a mi casa, abro la bolsa del chivo y se me da por pesarlo, porque lo vi muy chico, y no pesaba ni 5 kilos", precisó. "En el medio del parque había al menos 300 personas y tuvimos que esperar como dos horas al sol", contó el hombre a LMNeuquén y explicó que "ofrecían chivos de esa zona de 7 a 8 kilos de peso, de buena calidad y gordos y resultaron ser chivos de menos de 5 kilos y de mala calidad".
Sin embargo, el hecho más insólito de estas fiestas se dio en China Muerta, donde una mujer compró un chivito vivo para salvarlo del destino que le esperaba en Navidad. Así, lo incorporó como parte de su familia y evitó que lo mataran para cocinarlo al asador.
La publicación del chivito -que aún tomaba mamadera, pero que en poco tiempo podría ir a parar a una parrilla- tocó el corazón de la mujer, quien no dudó en juntar sus últimos pesos, antes de cobrar, e ir a buscarlo.
Ahora, ese chivito "en oferta de 15 mil pesos" se llama Milton, y es el regalón de la familia. Los perros lo cuidan, los gatos juegan con sus cuernitos y él no para de correr y festejar la vida, muy diferente a la de su especie, que le tocó.
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