Ni éxtasis ni cocaína: el alcohol, lo que más intoxica en Neuquén

Es la droga que más se consume y la mezclan con otras sustancias.

NEUQUÉN
Ni el éxtasis, ni la cocaína ni la pasta base. Tampoco la marihuana o las pastillas. En Neuquén la droga que más se consume y que genera intoxicaciones graves y que muchas veces conduce a la muerte es el alcohol.

Para el Servicio de Adicciones del hospital Castro Rendón, la muerte de los cinco jóvenes en una fiesta electrónica en Buenos Aires no fue una sorpresa. Si bien tuvo un fuerte impacto en la opinión pública, en el hospital están acostumbrados a ver diariamente todo tipo de intoxicaciones, tanto o más graves que esas.

El principal problema no está en las fiestas o boliches, sino en las previas.

Los especialistas reconocen que el problema es mucho más complejo para resolver y que no se trata de impulsar simples acciones para terminar con este flagelo que se cobra miles de vidas anualmente, tanto en la Argentina como en el resto del mundo.

Si bien el servicio no cuenta con un sistema estadístico, en el hospital público atienden todas las semanas un promedio de seis nuevos casos de intoxicaciones graves, especialmente entre la población joven. Y esas intoxicaciones no están vinculadas necesariamente a las drogas sintéticas de las que tanto se habla en la actualidad a partir de la tragedia de la fiesta electrónica en Costa Salguero. El alcohol sigue siendo -lejos- el factor más frecuente entre los cuadros que reciben los profesionales. También algunas combinaciones con drogas legales y otro tipo de sustancias. En la escala le siguen el tabaco, la pasta base, la cocaína y la marihuana.

"Hay cada vez más policonsumo", explica Fabio Fortuna, del Servicio de Adicciones que se creó hace 30 años. Dice que cada vez hay menos pacientes que consumen una sola sustancia y que ellos reciben los casos más graves. "Ya estamos atendiendo a tres generaciones de la misma familia: al abuelo, al padre y al hijo", dice.

Eduardo Olivares, médico psiquiatra del Servicio de Salud Mental, asegura que el origen de las adicciones entre los jóvenes o adolescentes es que no tienen un lugar de contención, como la familia, ni un proyecto de vida y que los tratamientos no siempre nos efectivos. "Sólo el 30% de los pacientes se recuperan", aclara.

Los médicos coinciden en que muchas veces se asocia a los boliches o a las fiestas el consumo de drogas, pero que muchos padres no se dan cuenta de que las denominadas previas son el ámbito donde los adolescentes ingieren más sustancias nocivas. "Los padres se retiran y dejan un terreno liberado", indican.

El fenómeno del crecimiento del consumo de drogas -alcohol, especialmente- entre las mujeres también tiene una explicación. Hay muchas chicas que quieren igualar a los varones y la masa corporal no soporta la misma cantidad de ingesta. Por eso se ven cada vez más casos (M.C.).

OPINIÓN
La necesidad de priorizar al otro

Eduardo Olivares
Psiquiatra

El fenómeno de las llamadas adicciones y/o consumos problemáticos es complejo y requiere de un análisis profundo, un debate abierto e inclusivo donde se puedan visualizar las diferentes interpretaciones y modelos de abordaje del problema.

La conceptualización del fenómeno debe estar libre de sesgos dogmáticos y de ideologías que se favorecen con reduccionismos tendenciosos, como el prejuicio, el estigma y la criminalización de las personas en situación de consumo. Esto es común de ver en los medios masivos de comunicación asociando adicción a la pobreza, la delincuencia, la adolescencia... la música.

La política de seguridad del Estado en relación con el control de configuraciones perversas del poder (narcotráfico, mafias) es indispensable siempre y cuando sea coherente con una acción política preventiva que priorice al sujeto sufriente.

Desde el punto de vista sanitario, los consumos y adicciones son diferentes expresiones del mismo fenómeno, siendo la adicción la situación de más gravedad y menor en términos de prevalencia en relación con los otros que son la mayoría. En cuanto a la conducta adictiva, esta puede ser comportamental (adicción al juego, compras, nuevas tecnologías) o consumo de sustancias psicoactivas: legales e ilegales. Nos debemos como sociedad un debate participativo sobre el tema, requiriendo coherencia en las acciones que tienen que priorizar la inclusión de los sectores más vulnerables.

Tendríamos que realizar un cambio en nuestros modos de relacionarnos con el otro, de verlo como un semejante. Es entonces cuando se generan expresiones humanas como la camaradería, la solidaridad, el amor. Es entonces cuando aspiramos a vivir mejor individual y colectivamente.

OPINIÓN
Prestar atención al sentido de alarma

Claudia Viviana Kelly
Licenciada en Servicio Social
Servicio de Adicciones-HPN

Nos duele y preocupa como sociedad cuando tomamos conocimiento de la pérdida de vidas relacionadas con el abuso de alcohol y otras drogas, muchos de ellos jóvenes que tenían proyectos de vida y no de muerte.

Hace una semana nos despertamos con esa triste noticia en la fiesta electrónica en Costa Salguero. Los comentarios por las redes sociales son variados: "Sabían lo que hacían", "nadie los obligó", y varios también expresaban "pobres las familias".

Quiero referirme a quienes acompañan en una adicción, que llegan a pedir ayuda angustiados, con enojo, culpa, miedo, desesperación y que no saben por dónde comenzar a desarmar esa madeja.

Cuando el consumo de sustancias se instala en una familia, la dinámica de sus relaciones cambia.

Es a partir del funcionamiento de la familia como grupo que se debe pensar la adicción de uno de sus miembros y ver la implicancia de los vínculos familiares en esa situación.

En la práctica de la coordinación de grupos de contención y orientación, es fundamental brindar un espacio de escucha y ayuda para encontrar progresivamente una solución. A veces hay una expectativa casi mágica de que otros nos resolverán el problema, pero sólo aceptándolo, acompañando y encontrándonos con otros que atraviesan ésta problemática podremos encontrar las herramientas de acción.

Prestemos atención a nuestro sentido de alarma, a las conductas que no reconocemos como propias en ese ser que queremos. Y pidamos orientación. La familia acompaña, se descarga emocionalmente, crece y se llena de fuerzas para continuar estimulando ese impulso de vida en el ser que ama.

ESCENARIO
Escuchar, comprender y hablar con nuestros hijos

Mario Cippitelli
Editor Neuquén

Comunicación, diálogo, confianza. No hay mucho más que los padres podamos hacer con nuestros hijos para evitar el consumo de drogas, especialmente cuando dejan de ser chicos para convertirse en jóvenes adultos.

La mayoría de los muertos en la fiesta electrónica de Costa Salguero no eran adolescentes secundarios. Se trataba de estudiantes universitarios -algunos- y otros que ya habían egresado o estaban trabajando. Eran personas responsables, que ya se estaban abriendo camino en la vida y que de manera absurda e increíble encontraron la muerte inesperadamente. Y a partir de la tragedia surgieron muchos cuestionamientos desde la opinión pública sobre el rol de los padres y la responsabilidad que les cupo frente a esta desgracia.

El doctor Alberto Crescenti, especialista en emergencias y acostumbrado a convivir con la muerte, sorprendió a todos el otro día durante una entrevista televisiva, cuando rompió en lágrimas al hablar de las víctimas y lanzó una frase que encierra mucha sabiduría: hay dos etapas en las que los padres no duermen: una cuando los hijos son recién nacidos y otra cuando son adolescentes o jóvenes y empiezan a independizarse. "Cuando salen de noche uno no duerme nunca", expresó.

Los especialistas reconocen que es inútil prohibirles cosas o intentar imponerles conductas como cuando iban a la escuela, sino que la mejor forma es hablarles como adultos, escucharlos y aconsejarlos sin ser invasivos. Es tratar de comprenderlos, aunque muchas veces eso nos quite el sueño.

CIFRA
5 fueron las víctimas fatales tras la fiesta realizada días atrás en Costa Salguero.
Un número mayor tuvo complicaciones diversas, mientras que algunos pocos terminaron en un hospital donde hoy siguen internados. A raíz del estado público y lo que generó en la población, el Municipio de Neuquén suspendió de manera temporaria la autorización de todas las fiestas públicas.


La historia de un neuquino que fue a la fiesta trágica

Asegura que el gran problema no es la electrónica sino la gente. Dice que el consumo es real, aunque eso no debería derivar en abuso.

NEUQUÉN
Un joven neuquino que estuvo presente en la fiesta electrónica de Costa Salguero y que consumió las pastillas Superman aseguró que no hay que relacionar la música de ese género con las drogas ya que la gran mayoría concurre a esos espacios sólo para divertirse.

Consumo Él y sus amigos ingirieron pastillas Superman, pero ninguno tuvo un "mal viaje".

El joven, cuyo nombre se reserva, accedió a un cuestionario de preguntas que le hizo LM Neuquén y que son reproducidas a continuación.

¿Qué pudiste ver de lo que pasó con los chicos?
Sólo vi una situación de emergencia cuando me retiraba. Vi a un muchacho tendido en el piso. A su lado había tres personas asistiéndolo sin saber bien qué hacer y mucha gente desesperada pidiendo un médico a los gritos.

¿Las fiestas electrónicas tienen el estigma del consumo de las drogas sintéticas?
La escena electrónica carga con ese estigma. El problema no es la música ni las fiestas sino las personas. Si en una función del Teatro Colón murieran dos personas de un infarto tras consumir cocaína, ¿se haría la misma asociación entre una expresión de arte y el consumo de sustancias?

¿Qué cantidad de jóvenes creés que consumen drogas en esas fiestas?
El consumo de drogas existe, pero el uso no necesariamente tiene que derivar en abuso, pues no se cuentan muertos después de cada fiesta electrónica que se hace todos los fines de semana en Buenos Aires. El problema es el uso que deviene en abuso.

La pastilla conocida como Superman que consumieron estos chicos ¿qué efectos produce?
Los efectos de esta droga son amplificación e intensificación de las sensaciones emocionales, sentimientos de cercanía hacia los demás, de confianza y empatía, sensaciones de autoestima, de bienestar, felicidad, desinhibición. Los medios se refieren a Superman como si se tratara de una droga distinta, cuando en realidad es tan sólo una presentación de la MDMA. El viernes circuló una tanda de pastillas con el logo de Superman que estaba adulterada a diferencia de otras de igual aspecto. En mi grupo ingerimos pastillas Superman de color rojo y ninguno de nosotros experimentó un mal viaje ni desmayos. Volvimos todos sanos y salvos a nuestras casas.

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