Opinión: las dos caras de Vaca Muerta

Fernando Castro. Editor de +e

Por Fernando Castro / fcastro@lmneuquen.com.ar

Editor de +e

La cuenca neuquina quedó atravesada esta semana por las dos caras que ofrece por estas horas Vaca Muerta. Es un mes que tranquilamente podría pasar a la historia. De un plumazo, la formación en boca de todo el mundo sumó otros cuatro desarrollos masivos. Hay necesidades políticas para tanta celeridad de fin de año. Pero también hay realidades en las que esa necesidad encuentra fundamento.

En la primera semana del último mes del año fueron YPF y Petronas las encargadas de anunciar que acelerarían en su área La Amarga Chica. Es una inversión de unos 2300 millones de dólares. Reportará, hacia el 2023, la friolera de unos 60 mil barriles diarios de petróleo, unos 50 mil más de los que se producen hoy. A ese plan se suma otra gran noticia para Vaca Muerta: Shell también subirá de marcha en sus tres áreas Cruz de Lorena, Sierras Blancas y Coirón Amargo Sur-Oeste.

En el 2021 espera producir unos 40 mil barriles diarios. Esto implica multiplicar por diez su producción en tres años. Con apenas estos dos anuncios, si finalmente todo esto se termina concretando, es fácil ver que Neuquén podría duplicar su producción de crudo en cuatro años. Hoy se obtienen en las áreas neuquinas unos 125 mil barriles diarios.

Tan solo en los proyectos mencionados más arriba hay unos 90 mil barriles adicionales. Un dato que no tiene en cuenta el crecimiento del resto de los planes piloto, las proyecciones de entrada en modo factoría de otras áreas sobre Vaca Muerta, ni la fase dos del desarrollo masivo de Loma Campana, a manos de YPF, la segunda área productora del país donde la compañía tiene el objetivo de los 120 mil barriles diarios, algo que triplicaría su desempeño actual.

Está claro: para algunas empresas, las de largo aliento, las que lograron una curva de aprendizaje sobre el terreno, el largo plazo le gana a la coyuntura del Brent desplomándose. Aunque, claro, no es lo mismo un barril a 85 dólares que uno a 53 menos retenciones. El corto plazo de la cuenca neuquina tiene una importante velocidad crucero y se mide en una cuota creciente de barriles de crudo.

El descomunal potencial del gas depende de otras complejidades. La otra cara de Vaca Muerta se vincula a parte de las tensiones en la industria, que también precipitaron ayer la renuncia del secretario de Energía Javier Iguacel, cuya salida también será un fusil ante el cuadro tarifario nacional que ya le reporta un dolor de cabeza grande a Nación. Esa otra cara es la de la puja entre las refinadoras integradas y las productoras. Las primeras quieren pagar el Brent más retenciones (hoy unos 45 dólares por barril), lo que plantea interrogantes en la cuenca neuquina. ¿Se puede producir no convencionales con ese barril? La respuesta es que sólo YPF, arte y parte en el debate, podría, y no es que le sobre nada.

El gobierno neuquino planteó meses atrás que el próximo año espera unos 7000 millones de dólares.

El subsidio a la producción de gas que Iguacel había dado por finalizado en Neuquén meses atrás es también parte de esa otra cara. El secretario pasó de decir que esa normativa ya había cumplido su objetivo a la necesidad de rever su postura ante la presión de las operadoras y los reclamos que como nunca esta semana el gobierno neuquino, en un contexto complejo y con las elecciones de marzo a la vuelta de la esquina, le demandó públicamente.

En las últimas semanas negoció con las petroleras una disminución de la cobertura para el shale de Vaca Muerta con el precio estímulo, presionado por el Ministerio de Hacienda de Nicolás Dujovne, y con el “consejo” del FMI de no subsidiar la energía como trasfondo. Es un frente aún por saldarse. Como sea, será una variable central para medir el nivel de actividad económica en la provincia y qué tan dispuestas están las empresas a invertir en 2019. Como antecedente: el gobierno neuquino planteó meses atrás que el próximo año espera unos 7000 millones de dólares. Antes del derrumbe del crudo, esperaba que el 55 por ciento de esos fondos se destinaran a la producción de crudo.

Así cierra el año en Vaca Muerta. Por un lado, con la foto de todo lo que puede seguir creciendo y las oportunidades que eso implican para el país. Y por otro, con ese panorama de interrogantes todavía sin respuestas.

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