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Osvaldo Pellín, un médico con historia neuquina

Formó parte de la organización y puesta en práctica del Plan de Salud Neuquino. Fue médico termalista de Copahue, médico del hospital en Cutral Co, compañero del Dr. Alberto del Vas, director del Hospital Regional Dr. Eduardo Castro Rendón. Fue diputado nacional por el partido oficialista. Formó parte del Programa Nacional de Erradicación de la Viruela.

Su nombre y apellido están ligados a la medicina y a la política neuquina. El Dr. Osvaldo Pellín nació en Parque Chacabuco, Buenos Aires, el 19 de abril de 1940: es hijo de Orestes Héctor Pellín, argentino hijo de españoles, valencianos, y de Margarita Plaitano, descendiente de italianos. Tiene un hermano, Juan Carlos, también médico que hizo su carrera en Estados Unidos.

Osvaldo estudió en la Universidad Nacional de Medicina en la UBA: ingresó en 1958 con la rectoría de Risieri Frondizi y el decanato de Florencio Escardó. Eran épocas del retorno de grandes cerebros que se habían exiliados en la época de Perón: Bernardo Houssay, Roberti, Strassman, Stoppani, investigadores de primerísimo nivel.

Se recibió de médico a los 23 años y realizó la residencia médica en el Hospital Mar del Plata, hospital privado de la comunidad, creado en la gobernación de Oscar Alende. En esos momentos se trabajaba en la reforma hospitalaria mediante una ley de la provincia de Buenos Aires. El proyecto consistía en hacer un hospital departamentalizado, de alta calidad, con el auspicio del estado. Los médicos hacían un full time geográfico (ganaban un sueldo, pero además facturaban a las obras sociales), era de avanzada, con historia clínica única, con residencia e internados rotatorios, con gran nivel de exigencia; hacían guardia cada 48 hs. Ese hospital marcaría su carrera, cuando llegó a esta ciudad se dio cuenta que debía aplicar mucho de esa experiencia.

Cuando cursaba Salud Pública en la UBA, trabajó en Entre Ríos, en el Hospital de Gualeguaychú, donde realizaba ejercicio práctico-cuando cursaba Salud Pública en la UBA- con otros colegas, como Ginés González García.

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Dr. Pellín, Dra. Elsa Moreno, Dr. Perrone entre otros.

Dr. Pellín, Dra. Elsa Moreno, Dr. Perrone entre otros.

El arribo a Neuquén

En 1963 ya se había recibido de médico, y dos años más tarde fue invitado a trabajar como médico termalista en Copahue: como alguna vez confesó, no creía en la terapéutica de las aguas termales, pero después se puso a estudiar y cambió su visión.

Cuando llegó lo recibió el Dr. Enrique Coronel, reconocido profesional del lugar.

Al terminar los tres meses había concluido su contrato, pero sus amigos y colegas le pidieron que no se vaya, que acá se necesitaban médicos. Eligió Cutral Co, y allí trabajó como jefe del servicio de Pediatría bajo la dirección del Dr. Alberto Del Vas.

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Dr. Pellín. Dr. Lores, Basilio Marquina.

Dr. Pellín. Dr. Lores, Basilio Marquina.

Su familia

La formó al casarse con Melita Hensel que era de Villa La Angostura y con la que tuvo cuatro hijos: Silvina, bancaria, Martín, médico, Fernando y Carolina, que les dieron varios nietos.

La organización del Plan de Salud

En la Subsecretaria de Salud, donde la Dra. Elsa Moreno era la directora general y el Dr. Néstor Perrone el subsecretario, tenían a su cargo todos los establecimientos que se auspiciaban desde el nivel central: el nivel era normativo, la ejecución se daba en la jefatura de zona y en las direcciones de los establecimientos.

El sistema funcionaba a la perfección a medida que iba creciendo. En 1972 apareció una alternativa muy interesante: fue el convenio con las cuatro cátedras básicas de la Facultad de medicina de la UBA las de los profesores Vázquez, Gotta, Sánchez Zinni y Guruchúa, que empezaron a ser asesores oficiosos de alto mérito y calidad para la formación en servicio de todo el cuerpo profesional de los hospitales de la provincia.

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Dr. Pellín e Irma Cuña.

Dr. Pellín e Irma Cuña.

Una vez por mes venían docentes, y desde aquí viajaban residentes a trabajar en los servicios de ellos durante uno o dos meses. El intercambio permanente hizo que la calidad de la atención creciera: se equiparon hospitales, y se mejoró la capacitación de enfermería. Los resultados se vieron en los indicadores, bajaron los de mortalidad infantil y de mortalidad en general: “En los primeros tiempos se redujo: de 108 por mil en 1970 a 71 por mil en 1971” nos contó el protagonista de esta historia.

Cuando Alberto Del Vas fue ministro de Bienestar Social, el Dr. Pellín ejerció tareas como director de Atención Médica, oficina que funcionaba en la ex legislatura, donde programaba, supervisaba, hacían las tareas docentes del Plan de Salud.

Durante la dictadura dejó el hospital, luego regresó y en 1978 lo designaron Jefe del Servicio de Pediatría.

Organizó con otros colegas una escuela domiciliaria en el Hospital Castro Rendón que funcionaba en un cuarto: las clases las daba una experimentada docente.

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Dr. Pellín, reuniones políticas.

Dr. Pellín, reuniones políticas.

Consultorio particular

El Dr. Pellín recordó que no siempre fue full time en el hospital, ya que durante diez años tuvo consultorio. Atendía en su casa sita en la calle Intendente Carro.

Equipo de médicos del Hospital Castro Rendón

Del equipo de trabajó con el Dr. Pellín recuerda a Sergio Lichtenwein que se jubiló en el hospital, a Jorge Lacroze, a Claudio Ronis, a Paula Castelo, a Celia Destéfano e Isabel Álvarez, que hicieron trabajos que merecieron premios de la SAP. También a Alejandro Ferrari, a Daniel Allende, que luchó para que se creara la terapia intensiva pediátrica, y al “histórico” Dr. Eduardo Azar.

Carrera Política

En 1985 fue electo como diputado nacional por el Movimiento Popular Neuquino: terminado el mandato regresaba al hospital.

En 1991 integró el gabinete del gobernador Sobisch como ministro de Gobierno y Justicia.

Luego, en 1998, cuando terminó el segundo mandato como diputado nacional por el MPN, se afilió al Partido Socialista.

Durante sus años en el Congreso de la Nación se hizo amigo del diputado por Santa Fe Guillermo Estévez Boero, con el que compartió muchos momentos e ideas políticas.

El alma de poeta

Años más tarde, el Dr. Pellín se dedicó a escribir y a leer. Fue amigo de la recordada poeta Irma Acuña.

Sus libros escritos –al momento de la entrevista, hace años- eran: Afuera de nosotros y otros silencios, 2006, historias de hombres y mujeres captados en su repentina revelación, en ese instante en que la realidad consigue de ellos perfiles resplandecientes, dolorosos, o de extraña oscuridad.

Cauces de la memoria, 2010, libro de poesía dedicado a su madre, Margarita Plaitano.

Conoció a Valeriano Basilio Marquina, militar de la Guerra Civil Española, exiliado de Franco, que había arribado a Neuquén a trabajar como fontanero. Había conocido a recordados poetas como Miguel Hernández y Rafael Alberti. Impulsaron la Semana Nacional de Homenaje al poeta Miguel Hernández en la Argentina.

El Dr. Pellín escribió que en vísperas del homenaje que se le iba a hacer al poeta en Neuquén, se contactó con Fernando Pino Solanas para invitarlo a participar. El recordado director de cine no pudo concurrir y le obsequió una copia del guion de la co-producción hispanofrancesa que iba a rodar sobre la vida de Hernández en Europa.

Fueron sus compañeros y “hacedores” del Plan de Salud, entre tantos, los doctores Enrique Coronel, Antonio García, Omar de Zavaleta, Enrique Zabert, Coco Mantilaro, Francisco Violante, Pino Russo, Alejandro Vargas, Horacio Lores.

Hoy comparte su vida con su esposa Silvia De Simoni, una psicóloga que también ha dejado huellas en esta sociedad neuquina.

Para cerrar, un tema de actualidad. La entrevista hizo surgir recuerdos en nuestro entrevistado. De sus inicios en la salud pública neuquina, por ejemplo: en 1965 Neuquén tenía 154.000 habitantes en toda la provincia. En la capital solo 50.000. “Hoy solamente en Neuquén hay 250.000 habitantes, claro indicador del crecimiento obtenido. Por lo que el tema de la salud no debe estancarse: debe ser de fluido crecimiento y los gobernantes deben poner de forma urgente manos a la obra para buscar soluciones a ciertas situaciones de abandono. Poner énfasis en la medicina preventiva, en la atención médica primaria, en el equipamiento de los hospitales de manera progresiva”, enfatizó hace unos años.

Una vida dedicada al cuidado de la salud: su opinión es más que válida porque no es la de un ciudadano común, es la de un silencioso galeno que trabajara sin descanso para poner en marcha ese Plan de Salud que aún subsiste pero que es digno de aggiornarlo, adaptarlo a las realidades y necesidades de un Neuquén en constante crecimiento.

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