Echaron un empleado municipal que faltó 50 días en dos meses: el insólito motivo
El trabajador cesanteado se desempeñaba en la Dirección de Higiene Urbana. Antes fue asesor de una concejal de la ciudad de Concordia.
Un empleado municipal acumuló más de 50 inasistencias injustificadas en menos de dos meses. El insólito motivo que terminó confirmando la investigación administrativa, y las autoridades decidieron echarlo.
El caso no se trató de un par de ausencias aisladas, sino que determinó que el empleado en lugar de presentarse en sus funciones en la Municipalidad, tenía otro trabajo paralelo en un local del centro de la ciudad de Concordia, Entre Ríos.
En total fueron 50 faltas en menos de 60 días. Esa cantidad por sí sola habría bastado para iniciar un proceso disciplinario, pero la dimensión del asunto fue más allá: mientras el Estado le pagaba un salario, el agente ejercía un oficio por cuenta propia en ese mismo horario.
El trabajador denunciado fue identificado como Gustavo Gutiérrez, quien prestaba funciones en la Dirección de Higiene Urbana, dependiente de la Secretaría de Servicios Públicos del municipio entrerriano. Con anterioridad, ocupó un cargo en el Concejo Deliberante de Concordia como asesor de la concejal Claudia Villalba.
El paso de la función legislativa a la administrativa no alteró al parecer, una conducta que las autoridades municipales terminaron por documentar y sancionar.
Qué hacía el empleado municipal en su horario de trabajo
De acuerdo a lo que consta en el expediente, tras la denuncia se confirmó que el empleado ocupaba su horario laboral en la Municipalidad para trabajar como peluquero en el centro de la ciudad.
Lo que convirtió al caso en algo difícil de ignorar fue el detalle que emergió durante la investigación: el propio Gutiérrez, según consta en el expediente, reconocía ante sus clientes que en ese momento debía estar cumpliendo funciones en la Municipalidad.
No se trató de una deducción de los investigadores ni de un testimonio indirecto. El agente lo admitía en el lugar mismo donde desarrollaba la actividad privada, frente a quienes lo contrataban para cortarse el cabello.
La División Unidad de Control de la Dirección de Recursos Humanos detectó un patrón de ausencias entre el 11 de abril y el 2 de junio de 2025. Ante la magnitud de las faltas, el área dispuso la apertura de un sumario administrativo.
La acumulación de faltas y la comprobación de la actividad paralela llevaron al Departamento Ejecutivo a aplicar la sanción más grave prevista en el régimen disciplinario: la cesantía.
Desde la gestión municipal remarcaron que la decisión forma parte de un conjunto de acciones orientadas a fortalecer los controles internos, garantizar el uso responsable de los recursos públicos y asegurar que cada empleado cumpla efectivamente con las tareas por las que percibe una remuneración financiada por los contribuyentes.
Las autoridades subrayaron que no habrá tolerancia ante situaciones que impliquen un incumplimiento de las obligaciones de los agentes o un perjuicio para los vecinos que sostienen el funcionamiento del Estado con el pago de sus impuestos.
El caso de Gutiérrez pone en evidencia las brechas que pueden existir en los mecanismos de control del empleo público municipal cuando los sistemas de registro de asistencia no se articulan con verificaciones en terreno. La detección tardía —las ausencias se extendieron durante casi dos meses antes de que se abriera el sumario— ilustra los tiempos que suelen mediar entre el inicio de una irregularidad y su resolución formal dentro de la administración.
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