Javier Milei dice que no quiere, pero no puede renovar las facultades delegadas ante un Congreso esquivo
El Gobierno se enfrenta a un Congreso más esquivo que antes. No tiene los votos suficientes en las Cámaras, que preparan otra tormenta.
“Fue por un año, porque el presidente (Javier) Milei no quiere gobernar con facultades delegadas, pero sí quería tener un plazo de tiempo en el cual impulsar y acelerar su programa de reformas económicas”, dijo Federico Sturzenegger para hacer un primer balance de las potestades exclusivas del Congreso que hace un año fueron trasladadas a disposición del Poder Ejecutivo.
"No vamos a buscar prorrogar como hacía el kirchnerismo, porque tuvimos un año, teníamos un plan, había que hacer algo y lo hicimos. Y ahora la democracia sigue funcionando sin que el gobierno necesite este instrumento”, aseguró el ministro de Desregulación. Sin embargo, Sturze no dijo todo. Al Gobierno ganas no le faltan de prorrogarlas, pero no tiene los votos suficientes para que el Congreso vuelva a aprobarlas.
"Termino con una reflexión: este uso que ha hecho el gobierno de las facultades delegadas destaca por su apego a la Constitución. Ustedes saben que Javier tiene una frase que dice, que prefiere una verdad incómoda a una mentira reconfortante. Y entonces yo les digo: ¿ustedes prefieren un presidente que habla suave y viola la Constitución, o prefieren un presidente aguerrido, pero que la cumple", cerró el funcionario a quien el presidente llama "El Coloso", por el rol que tuvo en la redacción de las dos versiones de la Ley Bases y también en el DNU 70/23. Pero el extitular del Banco Central durante la presidencia de Mauricio Macri se vio obligado a omitir la debilidad legislativa, porque en ninguna de las dos cámaras del Congreso lograron conseguir que fuera aprobada la cláusula para extenderlas automáticamente por un año más. Por eso la omisión y también el apuro.
Fiel a invertir la carga de la prueba, el portavoz presidencial Manuel Adorni se encargó de sellar el mensaje defensivo.“El gobierno del presidente es de los pocos, desde la vuelta de la democracia, que no solicitó o decretó una prórroga sobre las facultades delegadas”, arengó el vocero y legislador electo para la Legislatura porteña.
Todo es política y elecciones
En rigor, durante el último anuncio de la Ley Bases, cuyos superpoderes vencen este martes, hablaron dos productos electorales del Gobierno. Adorni ya jugó como candidato porteño en los comicios del 18 de mayo, donde La Libertad Avanza ganó el primer lugar. Sturzenegger es posible que también juegue en las elecciones del 26 de octubre, como parte de la escudería de exmacristas que el Gobierno pondría en la lista para terminar de someter al PRO en su territorio originario.
Detrás de la puesta en escena, las dudas sobre el futuro son tan grandes como las omisiones que cometieron ambos. El oficialismo no tiene los votos que tuvo hace un año. No solo es un dato, sino un diagnóstico de la fragilidad que emerge dentro del Congreso a un año de las dos votaciones que sancionaron la Ley Bases.
Hoy varios protagonistas de aquel momento hoy se arrepienten de haberle prestado los votos, porque advirtieron tarde que Milei exprimió las facultades delegadas más allá de lo previsto. Algunos dieron sus respaldos a cambio de evitar el cierre o la privatización de algunas empresas públicas y otros para salvar organismos del desguace, pero la aplicación de la Ley Bases, en manos de "El Coloso", no dejó resquicio por aprovechar y el último tramo fue lo más rápido posible, casi como el último shock que le permitieron las facultades de la motosierra.
La motosierra de Milei y la relación con las Provincias
En nombre del déficit cero, el Gobierno transformó empresas públicas en sociedades anónimas, echó a más de 50.000 empleados estatales, fundió organismos y cerró otros, como sucedió con la reducción a su mínima expresión del Instituto Nacional del Cáncer o la eliminación directa de la Dirección Nacional de Vialidad, justo en un momento donde los 23 gobernadores y el jefe de Gobierno porteño apoyan un proyecto para obligar al Gobierno por ley a que distribuya los fondos del Impuesto a los Combustibles para financiar el mantenimiento de las rutas nacionales.
El final de la DNV es sólo una muestra de la nueva relación que se viene con las provincias. También de la poca predisposición que asoma entre los gobernadores para seguir respaldando a Milei en el Congreso. Sólo este martes, la oposición logrará dictaminar dos iniciativas que el Gobierno ya no sabe como frenar. Una nueva ley de financiamiento universitario y una de emergencia pediátrica son las dos partes de una ofensiva que llegará rapidamente al recinto de la Cámara Baja.
El jueves, la misma oposición buscará sesionar en el Senado y desoír las advertencias de Victoria Villarruel de que no podrán, porque desconoce los dos dictámenes que firmaron la semana pasada. Ahí se cocina otra tormenta, porque tanto peronistas como radicales sin peluca pudieron dictaminar los otros dos temas que avanzan sin que el Gobierno pueda frenarlos.
Los textos aprobados por Diputados que ya tienen dictamen encierran otra derrota para Milei. Incluyen el aumentar del bono de 70.000 para jubilados, también a los haberes previsionales y una nueva moratoria previsional, tres temas que el Presidente advirtió que vetará. Pero ese recurso presidencial será extremo y no podrá eludir la serie de derrotas legislativas que se vienen acumulando y que comenzarán a dispararse ahora que se terminó la era de los superpoderes que Milei no puede renovar. Ganas no le faltan, pero los respaldos ya no están.
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