En menos de una semana, el avión presidencial finalmente llegará al país. En los últimos días trascendieron imágenes del nuevo y lujoso ARG-01 que muestran en detalle el avión que espera Alberto Fernández y en el que viajará hasta que termine su mandato.
“Ya está a punto de terminar de pintarse en Estados Unidos, puntualmente en el Aeropuerto Municipal de Salina, en Kansas. Sólo faltan detalles y, en principio, sobre fines de la semana próxima estará en condiciones de volar a la Argentina”, dijo una fuente al tanto de la operación.
Finalmente, después de varios mandatarios que intentaron cambiar el viejo Tango-01, el Presidente tendrá un transporte cómodo para sus últimos meses como Jefe de Estado, con dormitorio privado y todo el lujo de un jet ejecutivo.
Como se dijo, el color predominante del avión es el celeste, similar a un Lear Jet de la flota presidencial, y a los helicópteros que trasladan a Fernández a diario. “Mismo tono”, graficó un conocedor de los gustos pasteles de Fernández.
El nuevo integrante del parte aéreo será un Boeing 757-256, un modelo fabricado en el 2000. La aeronave estaba configurada como un avión comercial y en 2009 cambió su interior con equipamiento VIP, según detalló el Gobierno.
En ese sentido, le colocaron asientos más cómodos, una cama y baños de lujo. Desde que se conoció la licitación, fue unánime la idea entre los conocedores del mundo aerocomercial, que el avión sería el que finalmente se compró.
Otra de las novedades es que Fernández, además de decidir pagar por el avión alrededor de 21,7 millones de dólares más el valor de mercado del Tango-01 que se queda el vendedor, tomó otra decisión. La nueva perla celeste no tendrá la matrícula Tango, como todos los aviones que conformaban la flota presidencial.
El mandatario inaugurará una nueva serie y ya dispuso que este lleve pintada la identificación ARG-01 en vez del paradigmático T-01, que fue el nombre del anterior avión presidencial. De hecho, en los registros de matrículas de Estados Unidos ya figura la nueva denominación.
La compra, que se realizó a través de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), una agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) creada para uniformar las reglas aeronáuticas globales, seguramente será revisada con lupa. Esto se debe a que en épocas de pagos al exterior con dólar oficial, las comisiones que puedan haberse facturado afuera son motivo de miradas puntuales necesarias para despejar sospechas.
Pese a que en su entorno le acercaron al Presidente algunos consejos para que espere un tiempo para subir al flamante bólido celeste, Alberto Fernández parece decidido a disfrutar de su adquisición.
Te puede interesar...











