Una locura que comenzó casi sin planificación y sin entradas para los partidos, los llevó a convertir el auto modelo 2010 en dormitorio, comedor y medio de transporte.
La pasión por el fútbol fue más fuerte que cualquier obstáculo. Con un viejo Chevrolet Corsa, un presupuesto ajustado y el sueño de vivir una Copa del Mundo, dos jóvenes argentinos emprendieron una travesía que los llevó a recorrer gran parte del continente hasta llegar a México en vísperas de la inauguración del Mundial 2026.
Los protagonistas de la aventura son Lucas y Matías, creadores del proyecto "América en Corsa", quienes transformaron su vehículo modelo 2010 en una casa rodante improvisada y pasaron más de dos meses viajando por rutas, ciudades, montañas y desiertos para alcanzar su objetivo.
Salieron de Acevedo, en Buenos Aires. Después de atravesar miles de kilómetros y diez fronteras internacionales, finalmente llegaron a las inmediaciones del histórico estadio donde se vive gran parte de la expectativa mundialista. Allí celebraron el final de una travesía que comenzó en Argentina y que llamó la atención de miles de seguidores en las redes sociales.
Un viaje de dos meses y medio a través de América
La aventura comenzó varios meses antes del inicio del torneo. Sin demasiada planificación y con una ruta flexible, Lucas y Matías decidieron salir a la carretera y adaptar el recorrido según las circunstancias que encontraban durante el camino.
El resultado fue una travesía de aproximadamente 14.000 kilómetros, con el paso por 11 países y el cruce de 10 fronteras internacionales.
Durante todo ese tiempo vivieron prácticamente dentro del automóvil. El Chevrolet Corsa se convirtió en dormitorio, comedor, depósito y medio de transporte. En su interior guardaron bolsas de dormir, herramientas, una pequeña cocina, carpa y todos los elementos necesarios para la aventura.
Uno de los momentos más particulares del viaje ocurrió al llegar a Colombia. Para continuar hacia Centroamérica debieron trasladar el automóvil en un contenedor marítimo con destino a Panamá, mientras ellos realizaban ese tramo en avión.
El sueño de llegar al Mundial 2026
Lucas y Matías explicaron que la decisión de emprender el viaje surgió apenas unos meses antes del torneo. La imposibilidad de obtener una visa para ingresar a Estados Unidos, donde también se disputa el Mundial, terminó reforzando la idea de convertir a México en el destino principal de la aventura.
Lejos de verlo como un problema, decidieron enfocarse en llegar al estadio mexicano que forma parte de la historia de las Copas del Mundo.
Cuando finalmente estacionaron el Corsa frente al escenario deportivo, sintieron que habían cumplido una meta que parecía imposible al momento de partir desde Argentina.
Pero hay un detalle que volvió todavía más llamativa la historia: los jóvenes llegaron a México sin entradas para los partidos. Pese a ello, aseguran que no pierden la esperanza de conseguir boletos y disfrutar al menos parte del torneo desde las tribunas.
Más allá del fútbol: el viaje continúa
Una vez concluida la experiencia vinculada al Mundial, Lucas y Matías planean seguir recorriendo el país para conocer algunos de sus destinos más emblemáticos. Entre sus proyectos figura visitar distintas localidades de la costa del Pacífico y descubrir lugares que hasta ahora solo conocían a través de fotografías y relatos de viajeros.
También manifestaron interés por recorrer sitios asociados a la cultura popular mexicana, especialmente aquellos vinculados con El Chavo del 8, una de las series más populares no sólo en Argentina sino en gran parte de América Latina.
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