Los dilemas del oficialismo sobre qué hacer con las PASO desnudan la aspereza de su interna
Este miércoles, pocas horas después de la aprobación del Presupuesto 2023 en la Cámara de Diputados, un puñado de diputados rionegrinos y misioneros metieron un proyecto que impuso una de las pulseadas más importantes en el Congreso para lo que resta del período de sesiones ordinarias de este año. Propusieron anular las primarias. Su desenlace o su postergación tendrán un impacto directo en el año electoral que se avecina, donde el oficialismo jugará su futuro ante una oposición, liderada por Juntos por el Cambio, que se entusiasma con volver al poder a partir del 10 de diciembre de 2023. En esa arena caliente de las elecciones del año que viene, la definición de las reglas de juego tendrá un papel determinante.
El texto lleva la firma del exministro de Gobierno rionegrino y actual diputado nacional del bloque Juntos Somos Río Negri, Luis Di Giácomo. Lo hizo en su rol de titular del interbloque Provincias Unidas, donde está su compañero de bancada, el exministro de Economía provincial, Agustín Domingo y dos aliados del Frente de la Concordia Misionero: Diego Sartori y Carlos Fernández. Plantearon a eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) que rigen desde 2011, a partir de la ley 26.571 aprobada por el Congreso en 2011 y aplicada durante el final del primer mandato presidencial de Cristina Fernández de Kirchner. En su lugar la iniciativa impone el regreso a las internas partidarias como funcionaron hasta la implementación de las PASO.
La propuesta lleva guiños para todos los posibles aliados que puede sumar en el debate parlamentario. Sostiene que está inspirado en textos similares que ya han perdido estado parlamentario. Uno de ellos lo presentó el diputado del PRO, Pablo Tonelli, que reclama la derogación de las PASO desde hace hace años. Las considera inconstitucionales. Hay otro antecedente presentado por la diputada neuquina con mandato cumplido, Alma Sapag, que hasta el año pasado ocupó la banca que el Movimiento Popular Neuquino que retuvo desde el año pasado Rolando Figueroa. El texto también remarca que existe otro impulsado por el diputado mandato cumplido Juan Carlos Giordano del Frente de Izquierda.
La enumeración busca demostrar que es una problemática "transversal". Sin embargo el proyecto fue impulsado para gravitar sobre las discrepancias que se respiran dentro del oficialismo y la oposición sobre qué hacer con las PASO. De hecho, fue presentado por dos exministros del exgobernador y actual senador nacional Alberto Weretilneck, principal dirigente de Juntos Somos Río Negro, el partido que gobierna la provincia con Arabela Carreras al frente del Ejecutivo. Ambos son aliados del Frente Renovador y de su principal dirigente, el ministro de Economía Sergio Massa, uno de los socios del Frente de Todos que prefiere eliminar las PASO el año que viene.
En este caso recurrió a las coincidencias con los rionegrinos para evitar que surgiera un proyecto impulsado por los diputados y diputadas del massismo dentro del Frente de Todos y exhibiera diferencias internas. El esfuerzo para contener el debate con cautela dentro del bloque oficialista, que conduce el rosarino Germán Martínez, fue evitar la reaparición de los fantasmas de fractura que surgieron durante la votación dividida sobre la autorización del Congreso para renegociar la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Las diferencias en el oficialismo comenzaron a quedar al desnudo esta semana. El lunes el diputado nacional y titular del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, admitió que no hay una posición unánime dentro del FdT y que están pensando una postergación de las PASO para realizarlas cuatro semanas antes de las generales y no 80 días, como establece actualmente la ley vigente. Es una forma de contener a los sectores internos que no quieren resignar las primarias dentro del oficialismo, pero también para tener más tiempo de capitalizar una eventual recuperación económica.
En el horizonte político que delinea el Gobierno estiman que a partir de junio se registrará un proceso de crecimiento y recuperación que sería acompañado por una baja leve, pero sostenida, de la inflación. Dos componentes que le permitirían al oficialismo salir de un debate donde todos los posibles precandidatos juegan a bajarse y a demostrar que no definirán sus aspiraciones hasta que el presidente Alberto Fernández resigne su operativo de defender la vigencia de las PASO y mantener en pie sus aspiraciones de pelear por su reelección el año que viene.
Esta semana dijo estaría dispuesto a bajar sus intenciones si eso sirve para consolidar la unidad, en un momento donde sigue sin hablarse con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Su hijo dijo el lunes que ella posiblemente no se presente el año que viene. Lo hizo cuando habló de retrasar las PASO, asegurar que el FdT no tiene candidatos definidos. El miércoles el ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro, dijo que había una gran cantidad de gobernadores e intendentes que estaban tratando de convencer al Presidente de eliminar las primarias el año próximo. Hasta ahora, el poroteo hacen dentro del panperonismo indica que todavía no tienen los votos suficientes, porque todavía no queda claro si prosperará la idea de postergarlas o eliminarlas. Saben que les tocará enfrentar una mayoritaria negativa de Juntos por el Cambio y conglomerados clave en el medio de la polarización, como el interbloque Federal, sostuvieron que no quieren cambiar las reglas de juego electoral. La idea de la postergación podría cambiar esa posición, especialmente en el bloque de cuatro escaños del bloque Córdoba Federal, que responde al gobernador Juan Schiaretti y está dentro de ese interbloque.
Ante esa controversia, la posibilidad de una eventual recuperación económica que saque al oficialismo de la absoluta incertidumbre electoral puede resultar un ordenador eficaz para el oficialismo. La primera coincidencia aparente es sacarla de agosto y correrla para septiembre, pero en la Casa Rosada insisten que el Presidente buscará defenderlas. Apuesta a que un eventual debate parlamentario se estire y luego no quede tiempo para impulsar una reforma electoral que podría implicar altos costos políticos si no reúne los consensos suficientes.
En bambalinas sigue la omnipresdencia de Massa sobre el futuro de las PASO. El proyecto que presentó Di Giácomo no tendrá tratamiento en comisiones hasta que la presidenta de la Cámara Baja, Cecilia Moreau, defina los giros. Eso le da tiempo para contener las pulseadas, pero se trata de una de las dirigentas más importantes del oficialismo, pertenece al Frente Renovador que conduce Massa, pero tiene una excelente relación política con Kirchner. El guiño del hijo de la vicepresidenta pareció destinado al ministro de Economía y darle una chance para cambiar el calendario electoral. Quizás también para intervenir en la interna opositora y calzarse el traje de candidato que ahora niega y del que busca mostrarse bien lejano.
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