La víctima fue impactada de frente mientras regresaba a su casa después de una larga jornada laboral. El conductor que lo mató estaba borracho.
El 28 de febrero por la noche, en la ciudad de Córdoba, Cristian Ludueña, de 50 años, fue embestido de frente por un automóvil que circulaba en contramano mientras regresaba a su domicilio en motocicleta. Como consecuencia del impacto, falleció en el lugar. A partir de lo ocurrido, su familia solicita que la causa sea investigada bajo la figura de homicidio doloso.
Hacía 19 años que Cristian salía de la estación de servicio donde trabajaba y recorría el mismo camino de regreso a su casa, pero esa noche, el trayecto cotidiano fue el escenario de una tragedia. Eran cerca de las 00.30, cuando un auto Volkswagen Gol Trend blanco que circulaba a alta velocidad y en sentido contrario sobre la avenida Japón, en el barrio Guiñazú, lo embistió de frente. El impacto fue brutal: murió en el acto.
En diálogo con la prensa, Yanina, una de las hijas de Cristian exige Justicia y cambio de carátula de la causa que investiga la muerte de su papá: “Ese día había estado en la casa con mis hermanos y con mi mamá. Se despidió para ir a trabajar y nunca más lo volvimos a ver”.
El primero en llegar a la escena fue Gerardo, otro de los cinco hijos de Ludueña. “Le dijeron que había tenido un accidente, pensó que se había golpeado. Pero cuando llegó, lo encontró tirado en el asfalto, sin vida”, contó Yanina.
Un compañero de trabajo que venía detrás presenció el accidente fatal: “Salió corriendo, le gritaba ‘Cristian, Cristian’, pero no reaccionaba”. El informe forense confirmó la violencia del impacto: Ludueña murió por traumatismos múltiples.
Las cámaras de seguridad de un lubricentro muestran que el conductor del Gol, Marcelo Federico Baigorri, de 42 años, ya venía manejando en contramano antes del choque. “No tuvo intención de frenar ni de esquivarlo”, aseguró la mujer.
De acuerdo con el relato de la familia y la investigación preliminar, habría estado en una reunión vinculada a un evento de autos tuning donde se consumía alcohol. Testigos indicaron que conducía en estado de ebriedad y posiblemente bajo efectos de otras sustancias.
Después del impacto, Baigorri siguió manejando por una cuadra y media más hasta que perdió el control y chocó contra el frente de un colegio. “Se bajó del auto y rompió su celular contra la pared, en un aparente intento de borrar pruebas. Nunca se acercó a ver cómo estaba mi papá”, contó Yanina. El teléfono ya está en poder de la fiscalía.
Exigen que la Justicia cambie la carátula de la causa contra el conductor
El abogado de la familia, Gregorio Martínez, sostuvo que la mecánica del hecho es clara: “Entendemos que iba a 140 km/h”. Actualmente, Baigorri está detenido en el penal de Bouwer, imputado por homicidio culposo agravado, aunque buscarán cambiar la carátula por homicidio doloso.
“Venía alcoholizado, a alta velocidad y por el carril contrario. No hay frenadas. El impacto fue directo”, precisó el letrado. A su vez, la hija de Ludueña apuntó: “Una persona que decide manejar después de alcoholizarse es consciente del riesgo”
Otro punto que genera dudas es el procedimiento posterior al accidente. Según indicó el abogado, no está claro si se le realizó el análisis toxicológico en tiempo y forma, ya que tras el choque Baigorri fue trasladado a un hospital. La hija de Ludueña lamentó: “Mi papá se fue a trabajar y me lo devolvieron hecho pedazos”.
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