La institución privada bajó sus persianas de un día para el otro. Padres denuncian estafa y aseguran que los dueños desaparecieron.
A pocos días del inicio del ciclo lectivo, cerca de 300 familias denunciaron que un colegio privado cerró de manera repentina, pese a que ya habían abonado la matrícula. El impacto no solo es económico, sino que todos los chicos se quedaron sin vacante y varios docentes sin trabajo.
El establecimiento involucrado es el Instituto Formar Futuro A-565 de Villa Real en CABA, con niveles inicial, primario y secundario. Los padres aseguran que los responsables del colegio desaparecieron, cortaron toda comunicación y no devolvieron el dinero ya pagado.
Fabiana contó que en diciembre pagó $500.00 por la matrícula correspondiente al próximo año escolar. Durante el ciclo lectivo anterior, según su relato, las clases se desarrollaron con normalidad y no existían señales visibles de un desenlace tan abrupto.
Recién dos semanas atrás, la dirección del colegio informó a las familias que los dueños atravesaban serios problemas financieros. En ese encuentro mencionaron deudas acumuladas, juicios laborales y una presentación ante acreedores. Para muchos padres, esa revelación llegó demasiado tarde.
“Nos pidieron el dinero sabiendo que el instituto ya se encontraba en una situación crítica”, sostienen los damnificados. De acuerdo con la información que luego comenzó a circular entre la comunidad educativa, el proceso de endeudamiento llevaba al menos un año.
Algunos padres también se enteraron de la crisis cuando docentes empezaron a advertir que no cobraban sus sueldos. A pesar de eso, el colegio siguió funcionando hasta que, de un día para otro, cerró sus puertas. Hoy, el edificio permanece sin actividad y sin servicios básicos. Las familias aseguran que desde hace semanas no hay luz y que resulta imposible contactar a los propietarios.
Docentes sin salario y denuncia de estafa
El 2 de febrero, un grupo de padres se acercó al establecimiento junto a personal de administración y maestranza. No encontraron a nadie. Según los testimonios reunidos, los dueños —Marcela Perassolo y Norberto Bas— dejaron de responder llamadas, mensajes y correos electrónicos.
La única comunicación formal que recibieron los padres fue un mail escueto, con el asunto “Info.”, donde se informaba el cierre del colegio por falta de cupos y deudas impagas. No hubo detalles sobre reembolsos ni propuestas de solución.
Para muchas familias, la situación constituye una estafa directa. Argumentan que el cobro de matrículas se realizó cuando el cierre ya resultaba previsible. A esto se suma el drama del personal educativo: docentes y acompañantes pedagógicos quedaron sin empleo y sin cobrar salarios pendientes.
“Los maestros siempre trabajaron con compromiso. Ellos también resultaron perjudicados”, explicó Fabiana, quien remarcó que varios chicos contaban con apoyos específicos dentro del aula.
La carrera contrarreloj por conseguir vacantes
El problema adquiere una dimensión todavía mayor en los casos de alumnos con necesidades especiales. Uno de los hijos de Fabiana, que debía comenzar cuarto grado, cuenta con certificado de discapacidad y acompañante pedagógico. “Para estos chicos, conseguir vacante resulta mucho más difícil. No entran en prioridad en la mayoría de las escuelas”, lamentó.
Las familias acudieron al Ministerio de Educación porteño, donde recibieron un listado de instituciones que podrían tener lugares disponibles. Sin embargo, la respuesta dista de ser tranquilizadora: son centenares de estudiantes buscando escuela en la misma zona y con apenas dos semanas de margen.
Enero, explican los padres, es un mes complejo para reubicaciones escolares. Muchos colegios privados ya cerraron sus inscripciones y reorganizar la logística familiar en tan poco tiempo resulta casi imposible.
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