El récord Guinness que un aventurero británico inició en la Patagonia y en más de 40 años nadie pudo batir
George Megan llegó a Ushuaia en 1977 para emprender una hazaña que se extendió hasta 1983. Fueron casi 2.500 días de constancia y esfuerzo.
Un aventurero británico protagonizó, entre 1977 y 1983, la primera travesía documentada recorriendo las tres Américas a pie y marcando un récord que quedó oficialmente registrado en el Guinness y que, más de cuatro décadas después, sigue en pie; imbatible.
La hazaña se inició en la Patagonia. George Meegan salió de Ushuaia, en Tierra del Fuego, el 26 de enero de 1977, con apenas 24 años, y recorrió 30.608 kilómetros hasta llegar a Alaska el 18 de septiembre de 1983.
En ningún momento se subió a medio de transporte alguno. Ni siquiera una bicicleta. Todo lo hizo caminando. Y atravesó nada menos que 14 países:
- Argentina
- Chile
- Bolivia
- Perú
- Ecuador
- Colombia
- Panamá
- Costa Rica
- Nicaragua
- Honduras
- Guatemala
- México
- Estados Unidos
- Canadá.
Los tramos más peligrosos del recorrido
El itinerario incluyó el altiplano de Bolivia, zonas montañosas y desérticas de Perú y la selva del Darién, entre Sudamérica y Centroamérica, uno de los pasos más riesgosos de todo el continente.
Según su relato, un guía advirtió disparos en la zona mientras la cruzaban.
En ese tramo también tuvo contacto con el pueblo kuna, que le hizo un corte de pelo tradicional.
En Honduras, en la ciudad de San Pedro Sula, Meegan dijo haber estado cerca del colapso mental por el agotamiento físico y psicológico.
"Simplemente empecé a perder la razón", relató.
¿Quién es el hombre detrás del récord?
Antes de emprender la travesía, Meegan había sido marino mercante.
Según contó alguna vez en diálogo con El Periódico, la idea surgió al descubrir que nadie había cruzado antes las Américas de ese modo.
"Nadie. Yo era el primero", dijo.
También resumió el impulso que lo llevó a partir: "El mundo en realidad no es tan grande".
Viajó sin patrocinadores estables, cargando su equipaje en un carro pequeño de dos ruedas y apoyándose en la ayuda de personas que fue conociendo en el camino.
El peso del amor en la travesía
Meegan había iniciado el viaje junto a Yoshiko, una mujer japonesa de la que se separó y con la que se reencontró en Panamá más de un año después.
Allí conoció a su hija Ayumi, y la familia volvió a reunirse durante el tramo norteamericano del recorrido.
Tras dar unos 31 millones de pasos a lo largo de todo el trayecto, al llegar al océano Ártico se arrodilló frente al agua y lloró.
"Esta caminata es una celebración de la libertad", aseguró al completar la expedición.
A San Fermín, en busca de riesgo
Años más tarde reflexionó sobre lo que significó volver a la rutina después de más de seis años de marcha.
"Volver a la realidad fue jugar a la ruleta rusa psicológica", sintetizó.
A los 65 años regresó a Pamplona para correr los Sanfermines, en busca de una sensación de riesgo físico similar a la de su travesía americana.
Resumió ambos episodios como "dos grandes aventuras": una a los 20 años y otra a los 65.
Los vanos intentos por igualarlo
La travesía de Meegan sigue siendo la primera caminata documentada que unió los dos extremos del continente, desde el punto más austral hasta Alaska.
Con los años, otros aventureros intentaron caminos similares en bicicleta o en moto, y también hubo caminantes que buscaron replicar la hazaña a pie, pero ninguno logró igualar la combinación de distancia, tiempo y condiciones del recorrido original.
Guinness World Records registró la caminata de George Meegan como la primera travesía de las Américas y del hemisferio occidental a pie con fechas precisas: comenzó en el extremo sur argentino el 26 de enero de 1977 y cumiinó en Prudhoe Bay, en el mar de Beaufortel 18 de septiembre de 1983.
Ese reconocimiento oficial, documentado, más de cuatro décadas después, sigue sosteniendo en agenda la historia de su protagonista.
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