Un argentino y dos alemanes hicieron highline por primera vez en el monte Fitz Roy, en Santa Cruz. La imponente Aguja de la S fue el escenario.
Un argentino y dos alemanes protagonizaron en la Patagonia un hecho sin precedentes en los deportes extremos en la región, al caminar sobre una cuerda instalada a 2.300 metros de altura dentro del macizo del monte Fitz Roy, cerca de la localidad de El Chaltén, en la provincia de Santa Cruz.
El grupo internacional de highline -así se llama el deporte consistente en caminar sobre una cinta instalada a gran altura, entre montañas, acantilados o edificios- estuvo integrado por el argentino Leonardo Ferrari y los alemanes Lukas Irmler y Antonia Rüede-Passul.
De la hazaña, que tuvo lugar en la Aguja de la S, también participaron otros dos deportistas, Miquel Ángel Sixto y Mariona Amengual, en el armado y la logística del proyecto.
Un pionero del highline en Argentina
La Aguja de la S, una imponente torre de granito del grupo Fitz Roy, que alcanza 2.335 metros sobre el nivel del mar, es una montaña conocida entre los escaladores técnicos por las dificultades de las rutas de ascenso.
El viento patagónico y el frío aumentan las dificultades para prácticas como el highline, variante extrema del slackline (caminar, correr o realizar acrobacias sobre la “cuerda floja”).
“Abriendo el portal de los sueños en el monte más bello que conozco. Tres años soñando este proyecto… Hacerlo realidad al lado de otros mutantes del equilibrio y el monte. El highline de la S… primera línea en estas montañas, primera de muchas”, expresó en sus redes Leonardo Ferrari tras el logro.
El slackliner de 34 años, nacido en Córdoba, tiene 14 años de intensa trayectoria en la actividad y es, además, un impulsor del highline y el slackline en la Argentina, a través de un emprendimiento de fabricación de cintas que, hasta que él comenzó, sólo se podían conseguir importadas.
Los "alemanes récord" en la Patagonia
En la hazaña patagónica, el cordobés estuvo acompañado por uno de los mejores del mundo. Lukas Irmler tiene numerosos logros extremos en su carrera y ocho récords Guinness, entre los cuales figuran la highline más larga (2.000 metros, en 2019) y la más larga con los ojos vendados (1.000 metros, el mismo año).
“¡El primer highline en el Fitz! Qué suerte tuvimos con el clima. Con un gran equipo logramos en un solo día un highline en la Aguja de la S con la vista más increíble del Cerro Torre. Gracias montañas, gracias equipo, gracias El Chaltén”, escribió Irmler en sus redes sociales.
Para Antonia Rüede-Passul, en tanto, no fue la primera gran hazaña junto a Irmler, ya que en febrero de este año los dos cruzaron una cuerda a 1.008 metros de altura sobre el Salto del Ángel, la cascada más alta del mundo, en Venezuela.
La alemana también tiene un importante récord en su haber: el 13 de diciembre de 2025 completó una línea e 25 metros de largo a 5.860 metros sobre el nivel del mar en el lado chileno del Nevado Ojos del Salado (región de Atacama), estableciendo una plusmarca femenina. El máximo absoluto (6.880 metros) le pertenece al chileno Matías Grez Berguecio.
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