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La Mañana casa embrujada

Una casa embrujada en plena estepa patagónica: abandonada pero intacta y con misteriosos "visitantes"

El Moyano es un puesto de estancia deshabitado que la tradición oral rodea de historias de apariciones, cosas que se mueven solas y un espectro que la cuida.

En plena estepa patagónica existe un lugar que despierta fascinación y temor a partes iguales. Se trata de "El Moyano", un puesto rural ubicado en el paraje La Laurita, que debe su nombre a Gregorio Moyano, un empleado que lo habitó durante años. Según la leyenda, desde que el puestero murió, se convirtió en una casa embrujada que nadie más pudo volver a instalarse en el lugar.

El conjunto de edificaciones resulta poco habitual para lo que suele ser un puesto rural.

Por su arquitectura, tamaño y las instalaciones que lo componen, se parece más a un casco de estancia que a la construcción modesta de una o dos habitaciones que suele asociarse con ese término.

Cómo es el lugar y qué hay

La casa principal, de material sólido, tiene amplios ventanales, cocina, varias habitaciones, balcón y escalera.

A un costado se conservan las ruinas del puesto original, de adobe, mientras que un manantial canalizado por caños de hierro alimenta un gran árbol junto a la vivienda.

El lugar está deshabitado y su acceso es restringido. Se requiere autorización para ingresar, según consigna Alejandro Aguado, investigador de leyendas y autor del libro Patagonia Fantástica, quien visitó varias veces.

Detrás de las casas se despliega, describe, hay un picadero que muestra marcas de haber sido rastrillado por buscadores de flechas. Y cerca de allí nacen varios manantiales que forman un arroyito que se pierde en el suelo.

El predio que ocupa el puesto El Moyano, en el sudoeste de Chubut. 

El predio que ocupa el puesto El Moyano, en el sudoeste de Chubut.

Se trata de uno de esos sitios clave para la vida de los pueblos originarios, por el acceso al agua, la vegetación, el reparo del viento y la vista dominante sobre el bajo.

Desde sus tradiciones vienen las primeras leyendas que llenan de misterio al puesto rural.

El gaucho que no deja de limpiar

De acuerdo con los testimonios recogidos en la zona y volcados en el libro de Aguado, luego de la muerte del puestero Moyano ningún otro trabajador pudo ocupar el lugar en su reemplazo.

Se dice que allí las cosas se mueven solas y que el edificio permanece intacto, como si fuera nuevo, pese a los años transcurridos desde la muerte de Moyano.

Entre las apariciones más mencionadas está la de un gaucho fantasmal que se acerca al galope, desciende de su caballo y comienza a limpiar las instalaciones.

Ilustración del puesto El Moyano publicada en el libro Patagonia Fantástica. 

Ilustración del puesto El Moyano publicada en el libro Patagonia Fantástica.

Según la creencia popular, se trataría de un espectro que gusta del orden y la limpieza, lo que explicaría por qué la casa principal se mantiene en buen estado pese al abandono.

Con todo, es una "presencia" más o menos inofensiva. Hay otra de la que no sería tan fácil decir lo mismo.

El Viento Vivo y las brasas

Entre los seres que, según la tradición, rondan el lugar aparece el llamado Viento Vivo, de intenciones aparentemente muy poco amigables.

Un relato ubica el episodio que protagonizó esa entidad durante una jornada de esquila, cuando un grupo de empleados preparaba un asado dentro de las ruinas del puesto original.

Según el testimonio, el Viento Vivo ingresó con violencia por la puerta, fue directo al fuego y comenzó a arrojar brasas ardientes sobre los presentes.

En medio del desbande, uno de los trabajadores recitó palabras en mapudungun, lengua ancestral de los mapuches, y dibujó signos rituales en el suelo con un cuchillo, lo que habría sido crucial para los presentes: de ese modo, logró que el peligroso ser se alejara de inmediato.

De una canción a la leyenda

La fama de "El Moyano" trascendió a nivel local a través del tema homónimo del cantautor Lito Gutiérrez, del que se grabaron varias versiones.

La canción menciona a "el demonio araucano", aunque la zona estuvo habitada por pueblos pre tehuelches y tehuelches, ya que la presencia mapuche o araucana en la región recién se remonta a comienzos del siglo XX.

El Moyano y el puesto original de adobe en el que el ente "Viento Vivo" habría hecho una peligrosa aparición ante trabajadores que hacían un asado durante una jornada de esquila. 

El Moyano y el puesto original de adobe en el que el ente "Viento Vivo" habría hecho una peligrosa aparición ante trabajadores que hacían un asado durante una jornada de esquila.

El sitio también inspiró una puesta escénica que alguna vez fue presentada en el Festival de Folclore de Cosquín, en la provincia de Córdoba.

En 2022, la historia de "El Moyano" incluso llamó la atención fuera del país: un equipo de investigación paranormal de México manifestó interés en visitar el lugar, según consignó en aquel momento Diario Jornada.

Un dato clave para quien se anime a acercarse

Para quienes se atrevan a acercarse al lugar, surge una aclaración necesaria, que Aguado menciona ya en el comienzo de su texto sobre este lugar misterioso.

Es importante tenerlo en cuenta, para evitar confusiones.

Existe otro paraje con el mismo nombre de El Moyano en la Patagonia. Se trata de un puesto policial ubicado al norte de Santa Cruz, sobre la ruta que parte de Pico Truncado hacia el sur.

Obviamente no tiene ninguna relación con la leyenda ni con las apariciones atribuidas al puesto rural de La Laurita.

La otra advertencia que hace Aguado es que el lugar permanece con una tranquera cerrada con candado. Sucede que todo en El Moyano, al parecer, invita a dar media vuelta y alejarse del lugar para evitar problemas.

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