"Pensé que el virus no iba a llegar lejos, y me tocó a mí"
Por Pablo Montanaro - [email protected]
Por ser jóvenes pensamos que nunca nos va a tocar, y ahora me tocó vivirlo en carne propia”, afirmó a LM Neuquén María Hernández, la joven de 18 años de Las Lajas recuperada de coronavirus (COVID-19). María es, hasta el momento, la más joven de las seis personas recuperadas en la provincia de Neuquén del virus que ha provocado más de 140 mil muertes en todo el mundo.
Reconoció que el contagio se produjo por una “irresponsabilidad”, al recibir una visita en su casa y compartir un mate. “Hay que hacerse cargo de los errores que uno comete. Fue una irresponsabilidad de mi parte haber recibido la visita cuando por todos lados recomendaban no hacerlo”, dijo la joven nacida en Las Lajas, localidad que ocupa el tercer lugar en cantidad de casos de COVID-19.
La persona con la que compartió el mate en su casa era un contacto estrecho de un caso positivo. “Pero esta persona no sabía que tenía el virus, se enteró después de que a mí el test me dio positivo”, sostuvo.
La infección sumada a una leve tos y congestión nasal le hicieron pensar en los síntomas propios del coronavirus aunque no tuviera fiebre. Se realizó el test y le dio positivo, por lo que de inmediato fue aislada. “Por suerte nunca tuve que internarme en el hospital, sino que permanecí en mi casa”, describió.
Pero el miedo mayor de esta joven madre soltera era que sus padres, y especialmente su hijo de dos años, hubieran contraído también el virus. “Tenía temor por ellos, sobre todo por Santino, que cuando era bebé tuvo problemas en los pulmones y es considerado paciente de riesgo”, dijo. El alivio llegó cuando los test realizados a sus padres y a su hijo dieron negativo. “Fue una gran tranquilidad que no les pasara nada a ellos”, confesó.
Aseguró que a pesar de estar informada sobre lo que ocurría en el mundo y en nuestro país en relación con el avance de la pandemia “nunca había pensado que iba a llegar tan lejos, y a Las Lajas, y al final me tocó a mí”. Y agregó: “Fue una lección para ser más responsables con nosotros mismos y con los demás”.
Además, contó detalles de los cuidados a tener en cuenta durante su aislamiento. “Me lavaba las manos a cada rato. Tenía mis cosas personales aparte de las de mi familia. Cuando comíamos, yo me sentaba en una punta de la mesa, mi hijo en la otra punta y mis padres en un sillón, todos bien separados y sin tener contacto alguno”.
Sin embargo, lo peor por lo que tuvo que transitar, además del miedo por tener el virus, fue no poder manifestarle a su hijo el amor que le tiene. “Lo peor es no poder darle un beso a mi hijo, ni abrazarlo. Es lo peor que le puede pasar a una madre”, sostuvo.
Antes de decretarse el aislamiento social, preventivo y obligatorio, María había arrancado el cuarto año de la escuela secundaria en el CPEM 5 de Las Lajas. Además, hacía el curso de Auxiliar de Farmacia en Zapala. Su objetivo cuando termine la escuela es comenzar la carrera de Enfermería.
Durante el tiempo de aislamiento, su familia sufrió el hostigamiento por parte de un grupo de vecinos que incluso llegaron a arrojar piedras a su vivienda. “No sabemos quiénes fueron, pero creo que lo hicieron porque tenían miedo o por maldad. Cada uno reacciona como le sale”, expresó.
A pesar del mal momento, destacó la colaboración que recibieron. “Algunos vecinos se acercaron para traernos comida porque nosotros no podíamos salir, nos preguntaban si el bebé necesitaba algo. También tuvimos ayuda del área de Desarrollo Social como también de la iglesia”, comentó.
También la joven resaltó la atención y el apoyo recibido por los médicos y enfermeros del hospital de Las Lajas. “Toda la atención la tuve en mi casa. Venían los médicos y enfermeras, me preguntaban cómo estaba y si le faltaba algo al nene, incluso le trajeron juguetes. Estuve con supervisión permanente. Cuando pase esto me acercaré personalmente para agradecerles lo que hicieron por nosotros”, expresó emocionada.
"Venían los médicos y enfermeras, me preguntaban cómo estaba y si le faltaba algo al nene, incluso le trajeron juguetes".
El martes no fue un día más para la joven porque, a través de un tuit, el gobernador Omar Gutiérrez anunció la recuperación de dos mujeres de Las Lajas. Tenía la intuición de que una de ellas era ella, pero decidió llamar al hospital para consultar por el resultado de los hisopados que le habían hecho el lunes. “Me quería sacar la duda y llamé al hospital. Hablé con una doctora, quien se fijó en los resultados del test y me confirmó que había dado negativo”, contó.
“Lo que viví me hizo tomar conciencia y ser más responsable y hacer caso a las recomendaciones de los médicos”, concluyó.
Una ola de contagios que desató la paranoia
Compartiendo un asado con un amigo que pasaba cada tanto por el pueblo. Así de simple fue el disparador del contagio de coronavirus en la localidad de Las Lajas, que comenzó con un hombre de 69 años y se replicó en otras seis personas, mujeres y hombres de entre 18 y 69 años.
Conocida la noticia, en el pueblo se desató una paranoia que motivó a la municipalidad a poner en marcha numerosas medidas de contención.
Sin embargo, tras una investigación epidemiológica del Ministerio de Salud de la provincia, se estableció que el contacto cero o paciente cero, aquel que poseía el COVID-19 y se lo transmitió al vecino del paraje rural La Buitrera, era un comerciante de Neuquén capital que había viajado a Chile a comprar mercadería. En el camino de regreso, habría compartido el encuentro con su amigo de Las Lajas y allí comenzó la cadena de contagios en la localidad ubicada a 240 kilómetros de la capital neuquina. El hecho habría ocurrido la primera quincena de marzo.
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