Hace tres años atrás un grupo de amigos soñó vivir en un lugar donde poder producir su propio alimento, un espacio productivo que también sea su forma de subsistencia. Ese sueño de a poco se empezó a hacer realidad y hoy cuenta con 30 familias que ya encontraron un terreno en Senillosa para construir una “ecoaldea”.
Las imágenes de su planificación parecen de película. Casas bioclimáticas en forma de domos geodésicos, techos verdes. Lagunas con parques a sus alrededores y plantaciones comunitarias.
Joel Marino es uno de aquellos amigos que está desde el comienzo y contó a LM Neuquén que toda su familia lo escucha hablar hace años de este sueño.
“Hoy somos un grupo de 30 familias, todos profesionales en diferentes rubros que nos unimos por la necesidad de vivir de manera mucho más orgánica con la naturaleza, mucho más sensata”, precisó Marino que es comunicador social.
El iniciador de esta ecoaldea en Neuquén describió que ante el “colapso” de los servicios en la mayoría de las ciudades sintieron la necesidad de “generar un sistema donde se pueda vivir en un lugar donde además se genere el propio alimento y desarrollar la educación, la ciencia, la medicina, la recreación, el arte”.
“Una ecoaldea es como un mundo donde pueden convivir todas las necesidades del ser humano y satisfacerlas en su propio hábitat natural”, describió Marino, quien además precisó que generarán casas bioclimáticas de manera orgánica con la naturaleza.
El proyecto que ya lleva años de proceso lo elevaron al Centro Pyme-Adenau y ahí quedaron encantados con la idea. “Sabíamos que ellos tienen tierras para proyectos productivos y por eso le presentamos nuestra propuesta”, comentó.
Entre las tierras que tenía el organismo provincial los integrantes de esta iniciativa eligieron un sector en Senillosa, casi ya llegando a Arroyito que abarca 50 hectáreas del lado de la barda.
Los trámites para pasar esas tierras a este proyecto están iniciados y los integrantes de la ecoaldea se están organizando en cooperativa para facilitarlos. Las comprarán a valores fiscales a través de una licitación pública para proyectos productivos.
-> Energías renovables
Las construcciones de la ecoaldea van a utilizar inteligencia bioclimáticas para que luego no requieran de más energía para calefaccionar.
“Todo el proyecto es con energías renovables, vamos a desarrollar energía solar y eólica. También tenemos un proyecto para desarrollar la experimentación del biogás, que se realiza con desechos naturales, orgánicos, y es muy fácil de generar”, explicó Marino. Y prosiguió: “A medida que los materiales orgánicos se van compostando generan gases que se atrapan en un tanque y después se utilizan para prender hornallas y estufas”.
Según este especialista en ecoaldeas el biogás se utiliza en todo el mundo y por ejemplo se usa en el 50% de la zona rural de China.
“No vamos a depender del gas extraído del petróleo o el carbón. Queremos utilizar nuevos sistemas, y recuperar otros no tan nuevos como por ejemplo los molinos de viento”, comentó.
Senillosa
El proyecto fue presentado al Centro Pyme-Adenau hace dos años y desde entonces trabajan codo a codo para traccionar para que se convierta en una realidad.
Las 50 hectáreas hoy están en medio del desierto. En un lugar donde no llega ningún servicio. “Es un gran desafío entender que con nuestras tecnologías podemos desarrollar en el desierto vergeles productivos y bosques productivos”, aseguró entusiasmado.
Para eso el plan es sacar el agua a través de perforaciones. Muchas. Y generar lagunas, espejos de agua que van a brindar humedad.
Con los conocidos tanques australianos planifican realizar biopiscinas, reservorios de agua enterrados en la tierra y mezclados con un paisaje verde.
Lo primero que van a plantar son 10 mil árboles productivos. Perales, manzanos, ciruelos, damascos, duraznos, castaños, almendros y nogales. La plantación de estos árboles va a ser la protagonista de este proyecto.
Una vez realizada esa plantación construirán un espacio en común para dar albergue a las primeras familias que se muden a la ecoaldea y luego comenzarán con la construcción comunitaria de las viviendas para cada uno de ellos.
“Además de productivo esto es un proyecto social y cultural, porque vamos a desarrollar todo tipo de proyectos sociales, se van a dictar talleres sobre alimentación, educativos, permacultura, energías renovables, ciencia, medicina. Y también un área para desarrollar oficios, transmitir el conocimiento de nuestros oficios a los ciudadanos que quieran participar”, explicó Marino, quien además aseguró: “Va ser un lugar de gran estímulo para la gente que se quiere empoderar de los oficios de una nueva forma de ver la vida”.
El proyecto tiene un tiempo de obra de cinco años y una gran inversión económica para la que ya están conectados también con el COPADE, para pedir préstamos blandos, y también con organizaciones internacionales interesadas en este tipo de emprendimiento autosustentable.
“No solo se genera trabajo y alimento para los que viven en la ecoaldea, sino que para el resto de las localidades cercanas”, indicó.
También habrá una huerta agroecológica para la que ya pensaron destinar dos hectáreas y en las que planifican producir toneladas de alimentos.
“Vamos a invitar a cientos de personas a que vengan a sumarse a trabajar en la ecoaldea en proyectos que se autoregeneran y que no destruyen el hábitat”, concluyó.
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