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La Mañana Tolosa

Adicto, alcohólico y peligroso: Tolosa, el hombre que jaquea al sistema

Tolosa tiene más de 50 causas penales. Los forenses piden su internación y Salud Mental la resiste. ¿Qué queda en su cerebro después de décadas de policonsumos?

Tomás Tolosa roba para comer, comprar alcohol y drogas. Sus abruptos cambios de ánimo lo llevan a desarrollar acciones peligrosas para sí mismo y para con otras personas. Pero Tolosa es mucho más que un loquito agresivo y eso no es poco. Tolosa expone la precariedad del Estado y una puja de paradigmas en torno a la salud mental y la dignidad de las personas.

Los forenses advierten que debe ser internado y tratado, incluso contra su propia voluntad, pero los profesionales de la Salud pública afirman que la justicia penal debe hacerse cargo porque es un psicópata.

En definitiva, Tolosa y sus circunstancias son una caja de pandora o si lo prefiere, una falla en el sistema.

El lunes le extendieron la prisión preventiva por 30 días. Está alojado en una celda de la Comisaría Primera y la Justicia no termina de definir qué hará con este hombre.

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¿Quién es Tolosa?

Tomas Alcides Tolosa, tiene 36 años, es originario de Trelew y llegó a la capital neuquina huyendo de la justicia penal de Chubut.

De acuerdo con su relato, arribó a Neuquén después de apuñalar a una persona en defensa de su madre, motivo por el cual no podría volver todavía por un posible ajuste de cuentas.

Se sabe que tiene dos hermanos, allá en Trelew, con los cuales no tienen ningún tipo de relación y solo mantiene contacto telefónico con su madre.

Tolosa ha narrado que estuvo preso en varias ocasiones, una de ellas en el penal de Ezeiza y luego en la U11 de Neuquén.

En diciembre del año pasado, en una entrevista del equipo de revisión, Tolosa comentó “que su vida transcurre entre la venta de medias en la vía pública y la adquisición de estupefacientes varios, sin lugar fijo de residencia, sin red social ni familia y con permanentes conflictos con personas en la calle, que agrede y que lo reconoce como un comportamiento del cual se jacta y no le genera ningún tipo de culpa ni empatía por aquellos sujetos a los que ha lastimado y lesionado”, reza el informe.

¿Es un hampón Tolosa? No, como mucho un ladronzuelo con consumos problemáticos, basta ver su accionar callejero o en las audiencias para comprender un poco más frente a quién estamos parados.

Ojo, no deja de tener reacciones violentas incluso contra sí mismo ya que admite haber intentado quitarse la vida en varias ocasiones, una de ellas en una de las góndolas de un súper generando una gran conmoción.

Producto de sus policonsumos y sus conductas, vive en situación de calle desde mediados de la década pasada.

De todo el bagaje de informes, acusaciones, sentencias y demás burocracia mediante, se puede advertir que Tolosa dormía en los cajeros automáticos donde tiraba unos cartones para aislar el frío del suelo y se abrigaba con papel de diario metido entre la ropa.

Cuando lo sacaban de los cajeros lograba ubicarse en los ingresos a los edificios, estaciones de servicio y cuanto reparo encontrara en la zona céntrica y el bajo neuquino.

¿Qué consume? De todo. Psicotrópicos, marihuana, cocaína y de acuerdo con los últimos datos que brindó en entrevistas judiciales, llegó a tomar tres litros de vino por día, previo a su última detención.

Él se ha descripto como una persona “muy nerviosa por lo que comete errores por falta de control” ante algunos impulsos.

Ahora, tras las rejas, permanece medicado para evitar que la abstinencia le genere episodios violentos, aunque transcendió que no se lleva bien con otros detenidos por lo que está aislado.

Pero Tolosa no es un desconocido, la Policía, la Justicia y Salud Mental del hospital Castro Rendón lo conocen desde hace bastante. Ni hablar de los comerciantes del centro.

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Sus tropelías y delitos

Contar cada cosa que ha hecho Tolosa es una enumeración extensa, por momentos repetitiva y hasta innecesaria.

Solo en 2023, la Policía lo tuvo que arrestar en poco más de 30 ocasiones por prácticamente los mismos hechos: robos, disturbios, exhibiciones obscenas y un ataque salvaje a un hombre que salía de un bar al que le propinó una trompada de alivio que lo dejó inconsciente en la vereda. Nunca supo explicar por qué lo atacó.

Incluso, desde Salud Mental del Castro Rendón han revelado en audiencia que Tolosa no sabe controlar sus impulsos y cuando se lo hace esperar reacciona en formas desubicadas y amenazantes.

Entre los ejemplos que brindaron las profesionales que concurrieron a la audiencia del pasado lunes destacaron que muchas veces en la guardia, donde suelen haber muchos niños, Tolosa se baja los pantalones y comienza a masturbarse ante la más mínima espera.

En otras ocasiones, directamente comienza a orinar obligando a las personas a tener que correrse, lo que provoca un gran revuelo en un sector sensible del hospital como lo es una guardia.

Entre otras reacciones, contaron que cuando lo están atendiendo y tiene algún tipo de medicación o suero “se saca la aguja y comienza a arrojar sangre a los ojos del personal salud”. Sin dudas tiene serios problemas y genera serios problemas.

Los comerciantes soportaron estoicamente sus actos vandálicos o delictivos.

En ocasiones ha roto vidrieras para robar algo que luego cambia por algún tipo de sustancia. Se ha aprovechado de ancianos a los que le arrebató el celular y decenas de robos menores.

De hecho, la última formulación de cargos que tuvo Tolosa fue por una seguidilla de robos a principios de diciembre pasado.

En uno de los hechos que se le atribuyó, se robó una Coca Cola. En otro de los hechos, se llevó una bebida y un sanguche. Y el último que tuvieron en cuenta, fue cuando rompió una vidriera para llevarse unos sobrecitos de té.

Ya acumula más de 50 hechos y sin dudas su presencia en la calle o en el hospital genera tensión y todo tiende a devenir en escándalo.

Tras la detención policial, la fiscalía le formuló cargos y le dictaron la prisión preventiva más que nada para sacarlo de la calle porque si se analiza en detalle no hay riesgo procesal.

Ahora, tras la audiencia del lunes, donde tampoco hubo una respuesta concreta a qué hacer con Tolosa y ante semejante incógnita, le extendieron la preventiva por 30 días más. ¡Tremendo!

A esta altura vale mencionar que, desde la Justicia, en una sentencia de mayo de 2021 dejaron en claro que: “antes de avanzar, destaco, ante todo que la asistencia psico-social-habitacional y de salud de Tolosa, es resorte del Ejecutivo en su carácter de diseñador e implementador de políticas que garanticen la totalidad de derechos de los ciudadanos”.

Lo cierto es que el exgobernador Omar Gutiérrez y su ministro de Desarrollo Social, Abel Di Luca, dejaron el cargo, este último con una causa penal por estafa y asociación ilícita, sin dar respuestas ni a esta situación de salud mental ni tampoco a la de las cárceles que dejaron colapsadas y cerradas por hacinamiento.

Pero Tolosa, no deja de ser el botón de muestra de un estado que tiene muchas cuentas pendientes en áreas sociales muy sensibles.

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¿Qué dicen Salud Mental y los forenses?

Como dije, el caso Tolosa no es nuevo y genera una puja entre los especialistas forenses y de Salud Mental, pero también una intriga para los funcionarios judiciales que no saben qué camino tomar.

No obstante, hubo una reunión del 3 de mayo de 2023, en la que intervino el Órgano Revisor, compuesto por un equipo interdisciplinario integrado por psiquiatras, psicólogos, trabajadora social, defensora pública, fiscalía y forenses. Hasta el defensor del pueblo participó en dicho evento.

Desde Salud Mental del Castro Rendón, manifestaron “la preocupación por la falta de dispositivos en la provincia para casos como el presente. Las instituciones están perplejas para responder ante casos como este”, se dejó asentado en el acta.

La reunión, concluyó dando la derecha a los forenses que recomendaron que era necesario efectuar una reevaluación del cuadro de Tolosa con internación involuntaria que permita alcanzar un diagnóstico integral.

Sin ánimos de generar miradas encontradas, que las hay, el lunes a la audiencia la fiscalía citó a las profesionales de Salud Mental pero no así a los forenses, lo que da cuenta de cierto sesgo o intensión que supo advertir el juez de turno.

Desde Salud Mental dan un drástico panorama.

“Tolosa tiene nula capacidad de autocrítica y mirada introspectiva, asumiendo una posición en la que destaca la ausencia de remordimiento por sus actos agresivos hacia terceros, y falta de empatía por los otros. Autocentrado, solo es capaz de preservarse ante la posibilidad de ser violentado por aquellos sujetos que detenten poder como los ubica al personal policial. Percibe al sistema de salud, en todas sus formas como un mero medio para alcanzar un fin para sí, en el que no hay lugar para la reflexión ni menos aún para proyectar tratamiento o asistencia terapéutica de ningún orden”, detallan las profesionales.

“En el plano de lo cognitivo conductual, se observa que a pesar del aparente deterioro que evidencia en el plano físico y psíquico, debido a los largos años de consumo de sustancias y alcohol, conserva memoria, y es capaz de evocar recuerdos recientes, al menos, los que son de su interés”, agregan.

Luego hablan de su “estilo de personalidad antisocial” y que sobre dicha base “se produce el consumo de alcohol y otras sustancias, siendo parte de los rasgos perteneciente a estas personalidades psicopáticas”.

Y en la audiencia observaron: “el que nace psicópata muere psicópata. Creo que tiene que empezar a responder en la justicia por sus actos en ausencia de empatía”.

¿Tolosa es un psicópata? Robert Hare, autor de Sin conciencia, creo que tendría algunas objeciones. Al margen de ello, es clara la posición de las especialistas del hospital público.

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Por su parte, los informes del Gabinete de Psiquiatría y Psicología del Cuerpo Médico Forense, que data del 12 abril pasado afirma: “nula capacidad reflexiva sobre sus conductas desadaptadas con rigidez para afrontar las situaciones de la vida cotidiana dando cuenta de una inhabilidad social. Las características de personalidad descriptas se han asociado con frecuencia a delitos”.

Por otro lado, agregan que “se advierte dificultades en la regulación emocional, comportamientos impulsivos, conductas repetitivas y disruptivas, a menudo como respuesta a la frustración, deficiencias en el funcionamiento intelectual (pensamiento, razonamiento, planificación) y limitaciones en el cuidado personal”.

“Lo referido da cuenta de un deterioro cognitivo y psicosocial que se profundiza en el tiempo y también del riesgo de reiteración de conductas similares a futuro, en perjuicio de sí y de terceros”.

Los seis especialistas del gabinete forense recomendaron: “abordaje asistencial integral en contexto controlado que garantice el no consumo y el control conductual junto a la asistencia y correcta administración de psicofármacos, todo lo cual debería estar integrado en un marco y actuación judicial de restricción de capacidades que protejan sus derechos y minimicen sus riesgos, atento a encontrarse en situación de alta vulnerabilidad individual”.

Además, aclaran que: “no estaría en condiciones de participar de las distintas instancias judiciales, ya que su capacidad para comprender los mismos está en mengua por el deterioro referenciado”, concluyen sugiriendo una nueva intervención el Órgano Revisor, el mismo que había quedado en hacer un psicodiagnóstico de Tolosa.

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Ni foto, ni película, un paciente

En este punto la foto y la película de Tolosa pasan a un segundo plano porque Tolosa no es ficción.

Con los años que lleva de consumo su comportamiento es cada vez más instintivo y ante la ausencia de un psicodiagnóstico hay una mirada sesgada o de mínima apresurada.

Para clasificar a Tolosa, el estado debe asumir su responsabilidad que es la de garantizar la salud y seguridad de todos, de mínima.

Para entender, Tolosa es adicto y para explorar lo que queda en su cerebro hay que sacarlo de la calle, resguardarlo con un tratamiento acorde y dinámico para que, cuando esté totalmente desintoxicado, entiéndase limpio, inicie una batería de intervenciones progresivas que permitirán hacer un diagnóstico objetivo.

Desde hace siete años Tolosa deambula entre Salud Mental y la Justicia, su deterioro es notorio, pero a todos les quema la situación y la parchan con pastillas, una acusación o 30 días de preventiva y así se sigue sin tener una visión integral y humanitaria. No es acaso la dignidad humana el principio rector de los derechos de los pacientes, o esto también cambió?

Para todos, sería más sencillo que Tolosa muera porque muerto el perro se acabó la rabia. Es descarnado lo que digo, pero cierto.

También es cierto que tenemos varios Tolosa en potencia en las calles y no son psicópatas, son meros adictos abandonados por un estado que está ausente desde hace décadas y una Justicia incapaz de accionar contra el Ejecutivo para exigirle que cumpla con la parte que le toca.

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