Confirman que "fue violenta" la muerte del hombre en la puerta del Heller y sospechan del accionar de la Policía
El estudio forense preliminar detalló las lesiones que José Galeano presentaba en el cuerpo. El constructor de 47 años era paciente del hospital.
La muerte de José Galeano afuera hospital Heller continúa bajo una investigación por parte de la Fiscalía de Delitos contra las Personas. Las circunstancias en las que falleció al acudir a la guardia en una crisis nerviosa y en medio de la intervención policial dejó sospechas sobre la actuación de la Policía. El informe de autopsia resultó clave y contundente.
El informe preliminar de autopsia elaborado por el Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial confirma que Galeano murió por un traumatismo torácico cerrado grave, con un neumotórax provocado por fracturas costales bilaterales, y que se trata de una muerte violenta.
Según consta en el informe, el fiscal Andrés Azar, a cargo del caso, había ordenado aplicar los estándares del Protocolo de Minnesota, destinado a investigar muertes potencialmente causadas por agentes estatales. En ese marco, el Ministerio Público Fiscal informó a LM Neuquén que habría apartado a cuatro policías de la Comisaría 21 que participaron del operativo y dispuso el relevamiento de cámaras, lo cual no pudo ser corroborado.
En tanto, la Fiscalía ubicó una historia clínica: Galeano era paciente en el Heller y su pareja se refirió a la condición psiquiátrica, en referencia a ataques de pánico. Aun así, el hombre de nacionalidad paraguaya era un reconocido constructor de 47 años que mantenía una vida laboral y afectiva activa.
Un cuerpo con múltiples lesiones
El médico forense del Tribunal Superior de Justicia del Neuquén, Alejandro Cozzarin, encabezó la autopsia realizada al cuerpo de José Galeano, fallecido el 18 de noviembre, según consta en el informe alrededor de las 2:45 de la madrugada en Lihuen y Godoy, en el edificio del Hospital Heller.
"Siguiendo el protocolo de Minnesota, de manera completa sistemática, metódica e ilustrada sobre un cuerpo masculino que fuera examinado y levantado en el lugar por equipo de guardia médico y criminalísticos de este Cuerpo forense, posterior a una descompensación durante la sujeción por personal policial en las puertas del Hospital mencionado", indicó el documento.
El procedimiento fue realizado junto a especialistas de criminalística, enfermería y radiología e incluyó tomografía computada previa, registro fotográfico y radiografías, además de la preservación de uñas, prendas e hisopados para estudios toxicológicos y genéticos.
El cuerpo de Galeano, de 47 años, presentaba un conjunto de lesiones externas e internas de diversa data y profundidad:
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Fracturas costales:
– En el hemitórax izquierdo, fracturas de los arcos 2° al 6°, antero-laterales. Es decir, roturas en las costillas de la segunda a la sexta, que son huesos en forma de arco que protegen el tórax, y esto indica una lesión costal que requiere atención médica para manejar el dolor, asegurar la respiración adecuada y prevenir complicaciones
– En el lado derecho, fracturas del 4° al 6° arco postero-lateral. Es decir, roturas en las costillas del lado derecho, específicamente en las vértebras que forman los arcos posteriores (la parte de atrás) desde la cuarta hasta la sexta, lo cual es una lesión en la caja torácica que indica un trauma significativo y requiere atención médica para evaluar el daño a los huesos y órganos cercanos, como los pulmones y el corazón.
Lesión punzante en el pulmón izquierdo, edema y congestión pulmonar severa. Esto significa una situación médica muy grave y potencialmente mortal, indicando daño directo, quizás neumotórax o contusión, y acumulación de líquido (edema/congestión) que impide el oxígeno.
Neumotórax: salida de aire hacia la cavidad pleural y el mediastino, compatible con una descompensación respiratoria grave que pudo causar la muerte en cuestión de minutos.
Múltiples equimosis en brazos, piernas, región interescapular y nuca; excoriaciones faciales; marcas lineales en manos y antebrazos; infiltrados hemáticos profundos.
Quemaduras rectangulares en el tórax, compatibles con maniobras de cardioversión eléctrica.
Hematomas intermusculares en el tórax y en la región dorsal.
El informe señala que algunas lesiones pueden corresponder a intentos de reanimación avanzada en el hospital, como las quemaduras, pero otras serían compatibles con mecanismos de reducción física, es decir, con el uso de la fuerza durante la intervención policial.
Una muerte violenta y la necesidad de estudios complementarios
El estómago contenía unos 600 ml de sangre digerida, aunque no se describen lesiones en órganos abdominales. Tampoco se detectaron fracturas de cráneo ni hemorragias intracraneales.
El forense concluye que la causa del fallecimiento fue un traumatismo torácico cerrado grave con neumotórax por fracturas costales bilaterales, en el marco de un politraumatismo. La muerte, afirma explícitamente, tiene “características compatibles con una muerte violenta”.
De todos modos, la determinación final del proceso mortal requiere estudios complementarios: toxicología, anatomopatología y pericias de criminalística sobre la mecánica del hecho. Se preservaron sangre, orina, humor vítreo, vísceras y uñas para análisis futuros, y se enviaron corazón, pulmones, vía aérea y cerebro a anatomopatología.
En este sentido, indicó que el procedimiento: "permite inferir entre otros a un Neumotórax salida de aire hacia el mediastino y región pleural pudiendo llevar a la muerte de manera mediata (minutos/horas); la congestión y edema pulmonar además ante sospecha de acción de tóxicos pudieron actuar en el desenlace final".
El contexto: una intervención policial y una muerte violenta bajo sospecha
La muerte de Galeano ocurrió luego de que saliera de su casa, en crisis nerviosa, con un arma blanca, según datos preliminares. Personal de seguridad del hospital llamó a la Policía, y en la reducción participaron agentes uniformados, consigna, seguridad privada y al menos, un policía de civil. De acuerdo a lo relevado la muerte se produjo durante o inmediatamente después del procedimiento.
Su hermano, Wildo Galeano, en diálogo con Radio 7 denunció públicamente que el cuerpo presentaba signos de violencia que no podrían explicarse por una caída o un forcejeo leve. “No confío en la Policía”, dijo y señaló que el fiscal le confirmó que los policías sospechados pertenecen a la Comisaría 21. Sin embargo, resta determinar quiénes participaron y el grado de participación de cada efectivo porque intervinieron policías de la 16 y la 21.
En tanto, en diálogo con este medio, la familia denunció que cuando reconoció el cuerpo de Galeano observó signos de violencia física en su cuerpo: raspaduras en la cara, golpes en las costillas y una fractura en la zona de la axila, lesiones que su hermano atribuye al accionar de los agentes.
Como informó LM Neuquén, el estado de pánico, nerviosismo y paranoia de José Galeano quedó registrado por las cámaras de seguridad de una casa, ubicada frente a la suya, que capta el momento en que su pareja, con quien estaba la noche del lunes, intenta tranquilizarlo pero él corre. Luego, la cámara de un local de calle Godoy lo captó ingresando intempestivamente y saliendo corriendo, a solo dos cuadras de la guardia del hospital Heller, a donde finalmente llegó.
Mientras tanto, los estudios continuarán en los próximos días. Como establece el protocolo internacional, el cuerpo “habla”, pero aún falta reconstruir cómo y en qué circunstancias fueron producidas las lesiones que terminaron con la vida de José Galeano.
Frente a los primeros trascendidos que deslizaban que murió de un paro cardiorrespiratorio en medio de una intoxicación por consumo de estupefacientes, donde los policías solo ayudaron a controlar la situación, los resultados de la autopsia plantean la siguiente pregunta: ¿Cómo podría haber caminado desde su casa al hospital, si hubiera tenido el trauma de tórax grave, con neumotórax y edema pulmonar?
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