Por un conflicto de tierras cerca de la Ruta 22, lo balearon en la pierna: alcanzó a filmar el momento del ataque
En un video aportado por la víctima, los atacantes lo amenazaron: "la próxima va a ser en la cabeza". La denuncia fue radicada en la Fiscalía.
Todavía en tratamiento tras ser baleado en la pierna, Jesús Geréz contó en primera persona cómo fue el momento del ataque en una zona de chacras de Plottier cercana a la Ruta 22. El episodio se produjo en medio de un conflicto por tierras que, según afirmó, lleva varios años y acumula al menos 17 denuncias.
Como informó el comisario Rubén Pinchulef LM Neuquén, la asistencia médica fue requerida por la Policía que se hizo presente en el lugar alrededor de las 20 horas del martes.
"Nos avisan en la Comisaría Séptima de un lesioando por arma de fuego, arriba el móvil y se encuentra con un hombre de 57 años con una herida en la pierna", informó , y agregó que lo haba asistido un vecino de la cercanía que fue quien llamó a la unidad policial en busca de asistencia.
"La próxima va a ser en la cabeza"
El martes 18 de agosto por la tarde, Gerez explicó a LM Neuquén que había ido al campo para recorrerlo y tomar fotografías de algunas tareas que se estaban realizando sus tierras por parte de gente que desconocía. Ya había sido advertido por la Policía de que tuviera cuidado y que evitara concurrir solo. Sin embargo, decidió acercarse porque, según explicó, necesitaba obtener información para presentar ante su abogado.
Mientras recorría el lugar comenzó a enviarle fotografías y videos al cuidador del campo, Cristian Ávalos. En ese momento vio acercarse a cuatro personas y a otra más, según relató.
“Venían agresivos, con capuchas. Me gritaban si yo era el guapo Gerez. Yo no soy guapo, les dije, pero soy Gerez”, contó. También aseguró que los hombres le reclamaban que esos terrenos no eran suyos. "Me decían que pertenecían a Roberto Rivas", indicó.
Gerez llevaba el teléfono celular consigo y continuó registrando la situación sin que los hombres advirtieran que estaba filmando. Lo había guardado en un bolsillo de la campera.
“Me di cuenta de que uno tenía un arma: la saca, forcejeamos, se escucha un disparo, agarro el caño, estaba caliente”, relató. Según su reconstrucción, después del forcejeo lo tiraron al suelo y uno de los agresores le colocó una rodilla sobre el cuello. “Fue un momento eterno”, describió.
“Me dispararon en la pierna y me apoyan el arma en la cabeza”, relató. De acuerdo con su testimonio, en ese momento uno de los hombres le advirtió: “Si seguís jodiendo, la próxima va a ser en la cabeza”. Los atacantes se retiraron caminando y Gerez quedó solo en el lugar.
La bala entró y salió del muslo
El disparo ingresó por la parte superior del muslo derecho y tuvo orificio de salida. Gerez describió la lesión como una “desgracia con suerte”, ya que la bala no alcanzó una arteria, ni al hueso, ni afectó el músculo. “Duele como una patada de un caballo”, contó.
En los primeros segundos ni siquiera había advertido que estaba herido. “Miraba el pantalón y no tenía nada”, recordó. Se levantó como pudo y esperó a que los atacantes se alejaran. Como no podía ver bien, utilizó la luz del teléfono para revisar qué le había pasado.
Cuando intentó apoyar el pie se dio cuenta de que tenía mojada la parte posterior de la pierna. “Estoy sangrando mucho”, pensó, mientras comenzaba a imaginar el peor escenario. Entonces tomó el cinto, se lo quitó y se hizo un torniquete para contener la hemorragia.
“La adrenalina hace que uno aguante”, relató. Sostuvo el torniquete mientras caminaba y logró avisarle al cuidador y a la Policía. El hombre fue trasladado de urgencia al hospital de Plottier y quedó fuera de peligro. El ataque ya había sido informado por la Policía, que había señalado que la víctima había sido interceptada por personas encapuchadas y que, tras un forcejeo, había recibido un disparo.
Un antecedente que, según Gerez, cambió todo
Ahora Gerez busca que la investigación avance y que se determine quiénes fueron los responsables. El ataque del martes no es un hecho aislado. Contó que en 2023 un grupo de entre 20 y 30 personas ingresó al campo. En aquel momento, según recordó, intervino la Policía y se produjo una situación de tensión. Esa misma noche decidió quedarse a cuidar el campo. “A las dos de la mañana me tirotearon la casa”, aseguró.
La denuncia de aquel episodio, dijo, quedó radicada y forma parte de los antecedentes que ahora intenta poner en conocimiento de la Justicia. Según relató, desde entonces comenzó a recibir amenazas y denuncias vinculadas con la ocupación de las tierras. Aseguró que actualmente acumula 17 denuncias, entre ellas una por una presunta usurpación y las relacionadas con los ataques que sufrió.
“Llegaron al extremo de pegarme un tiro”, sostuvo y aseguró que días antes del ataque había intentado advertir sobre las actividades que se estaban desarrollando en el campo. Cuatro días antes, dijo, pidió hablar con el fiscal Narváez y finalmente fue atendido una secretaria.
"Le dije a Victoria, ¿por qué esperan a dar la orden de cesar las actividades a que me peguen un tiro?”, relató. Según Gerez, le indicaron que realizara la denuncia correspondiente. En paralelo, afirmó que la Fiscalía ya había dispuesto el cese de actividades que se estaban realizando en el lugar y que él había cumplido con esa medida.
Un conflicto por tierras que lleva años
El trasfondo del ataque, según la versión de Gerez, está en la disputa por un campo de 54 hectáreas ubicado en la zona rural de Plottier. Con la mensura en mano, explicó que las tierras se extienden desde el kilómetro 1244 de la Ruta 22 hacia el 1241 y que el sector donde ocurrió el ataque se encuentra aproximadamente 200 metros hacia el interior del campo, entre la calle Posta Cristo Rey y el loteo Las Lagunas, cerca del sector donde el hombre que le disputa las tierras instaló equipos de riego.
Gerez aseguró que además fue obteniendo distintas partes del campo mediante cesiones. Una de ellas se concretó en 2019. “Yo hice de todo. Desmonté, empecé preparar el terreno”, contó. Explicó que junto con su familia con la que viven en Allen, tiene una pyme dedicada a la venta de contenedores marítimos y que la idea era desarrollar actividades vinculadas con ese emprendimiento en su campo de Plottier. Pero no pudo desarrollarlo porque comenzó a preparar el terreno, aparecieron los conflictos con personas que lo amenazaban.
Gerez señaló a Roberto Rivas y a personas de su entorno como protagonistas del conflicto territorial. Aseguró que Rivas instaló equipos de riego, colocó una casilla y comenzó a realizar una perforación en un sector del campo.
También mencionó a Hipólito Muñoz, a quien identificó como yerno de Rivas y, según afirmó, funcionario público de la municipalidad de Plottier. Dijo que en distintas oportunidades habría concurrido al lugar para advertirles a las personas que allí se encontraban que serían desalojadas.
“Yo no los acuso, quiero que se investigue”, aclaró Gerez al referirse a esas situaciones. También afirmó que existen fotografías y videos de vehículos y personas que, según su interpretación, forman parte de las intimidaciones que él y otras personas que viven en el campo vienen sufriendo.
Gerez sostuvo además que Rivas tendría antecedentes vinculados con conflictos por tierras y mencionó un juicio relacionado con tierras fiscales. Se trata, no obstante, de afirmaciones que deberán ser corroboradas en el marco de la investigación judicial. “Yo jamás hice eso. Me sacrifico, me esfuerzo, me cuesta trabajo”, dijo al defender su permanencia en las tierras.
“Ahora me da miedo ir al campo”
El ataque del martes modificó la relación que Gerez tenía con ese lugar. “Ahora me da miedo ir al campo”, reconoció. Dijo que su esposa le pregunta por qué no abandona el proyecto y que la situación se volvió agotadora después de años de amenazas y conflictos.
“Te cansa porque te tiran con armas”, resumió. Pese a eso, insiste en que quiere que se investigue lo ocurrido y que la Justicia determine quiénes fueron los responsables del ataque.
Espera que la investigación establezca quiénes participaron de la agresión, quién efectuó el disparo y cuál fue el vínculo entre los atacantes y el conflicto territorial que Gerez describe como antecedente del episodio.
Mientras tanto, el hombre que el martes terminó con una bala en el muslo conserva en su teléfono parte de lo ocurrido: fotografías y videos que había comenzado a registrar minutos antes de ser atacado. Además, guarda la amenaza con arma de fuego que, según su relato, quedó como advertencia después del disparo y obviamente, espera que no llegue a cumplirse.
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