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Por una queja de ruidos molestos, cientos de jugadores de pádel podrían quedarse sin cancha

Bardas Pádel funciona desde 1991. Ocho años, un vecino se mudó al lado e inició acciones legales porque no toleraba los ruidos. A pesar de las obras, la Justicia podría cerrar el complejo.

Una queja de un vecino por ruidos molestos podría dejar sin actividad recreativa a cientos de neuquinos que concurren a las canchas de Bardas Pádel en Santa Genoveva. Aunque los responsables del complejo deportivo aseguran que cumplieron con todas las exigencias de la Municipalidad, la Justicia dio un giro en su decisión inicial y exige nuevas mediciones con la posibilidad de cerrar el espacio si el nivel de ruido supera los límites permitidos.

Alejandro Castañeda, titular del complejo ubicado en calle Pehuén, explicó que las canchas funcionan desde 1991. Ocho años más tarde, un vecino se mudó a una vivienda en el terreno lindero y presentó quejas por los ruidos molestos que ocasionaba el golpe de las pelotas contra el frontón.

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A partir de estos reclamos, la Municipalidad le exigió a Castañeda una serie de modificaciones en la infraestructura. Por eso, tuvo que invertir importantes sumas para recibir asesoramiento en acústica e insonorizar el predio deportivo. Colocaron membranas aislantes en el techo y terminaron por construir una pared adicional en la cancha más cercana a la casa del vecino.

A pesar de los esfuerzos, las quejas siguieron llegando. Por eso, el Municipio decidió imponer restricciones horarias para los jugadores de pádel. De esta manera, la cancha más cercana a esa propiedad no podía ser usada en horario nocturno, lo que se tradujo en una pérdida de rentabilidad para la administración de Bardas Pádel.

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En 2014, el conflicto se judicializó. El vecino inició una demanda civil y se realizaron mediciones con peritos para conocer el nivel de decibeles que producía el juego. "El resultado nos dio favorable, dice que son ruidos no molestos", dijo Castañeda y agregó que, pese a esto, el demandante apeló ante la cámara, que dio un giro en su fallo inicial y exigió nuevas revisiones bajo el apercibimiento de clausurar el espacio.

"Nunca tuvimos clausuras ni multas, siempre trabajamos bien con la Municipalidad y pedimos todas las reformas que nos pedían", explicó Castañeda a LMNeuquén, y agregó que están desprotegidos ante la decisión de la Justicia, porque ya cumplieron con todas las exigencias necesarias.

En los últimos años, el pádel resurgió como una actividad recreativa, por lo que el complejo tiene todos sus turnos ocupados. Además de las canchas que alquila, en el espacio se dictan clases para los que recién se inician en la actividad o aquellos que desean mejorar su técnica. Sin embargo, estos eventos podrían llegar a su fin si la Justicia avanza con la clausura.

El cierre del complejo también implica la quita del sustento para seis personas que trabajan de forma fija en el lugar. Por eso, Castañeda busca visibilizar su reclamo para llegar a una solución y no cerrar las canchas. "Es una zona urbana con alta densidad, ruidos hay en todos lados, pero no se pueden quejar por capricho si no son considerados molestos", se lamentó

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