¿Puede la ciencia explicar la corrupción del hombre?

Afecta a millones y parece no tener solución. Una mirada diferente.

Suiza.- De mal carácter, irritables, sin piedad por el bien ajeno y dispuestos a pasar por encima del resto son algunas de las características de los líderes corruptos. ¿Pero hay una explicación científica para la corrupción? Hombres malvados –mujeres también-, corruptos y crueles tendrían una cosa en común: exceso de testosterona. Un estudio realizado en Suiza indica que mayores niveles de esa hormona estarían relacionados con la falta de empatía y acciones egoístas.

¿Exceso de testosterona?

Todos los humanos tenemos la posibilidad de volvernos corruptos, pero hay ciertas personas que están más predispuestas, al menos así lo dice una investigación realizada por la Universidad de Lausanne en Suiza. Un equipo multidisciplinario formado por endocrinólogos, expertos en comportamiento, economistas y neurólogos buscó determinar qué características fisiológicas podían influir en comportamientos antisociales y el impulso por violar las reglas.

Para ello realizaron un experimento con grupos de hombres, les asignaron roles de líderes a algunos, junto al poder de manejar y repartir dinero, y observaron cómo se comportaban. Antes de comenzar se midieron los niveles de testosterona de los participantes.

Si bien algunos al principio se mostraron honestos, varios se fueron corrompiendo con el tiempo al estar en el poder, mientras que otros estaban menos dispuestos a romper las reglas. Al cotejar los niveles de testosterona y la disposición a la corrupción, se encontró una relación entre altos niveles de esa hormona y comportamientos antisociales sin empatía por el resto.

Todos tenemos la posibilidad de volvernos corruptos, pero hay ciertas personas que están más predispuestas.

Relación entre corrupción y testosterona

Si bien el estudio demuestra una correlación entre la propensión a la corrupción y los altos niveles de testosterona, no es suficiente para declarar que todos los hombres con una cantidad anormal de testosterona serán corruptos o malvados.

La corrupción se da cuando se mezclan varios factores: poder, dinero y oportunidad, no estando limitada exclusivamente a los varones, ya que la principal causa de la corrupción es el poder absoluto.

Lo que sí se pudo determinar es que, ante dichos factores, quienes tienen altos niveles de testosterona tienen mayores posibilidades de caer en comportamientos reñidos con la moral, poco empáticos o corruptos, tal como si la honestidad se apagara ante la oportunidad de obtener beneficios pasando sobre los otros.

¿Y qué pasa con las mujeres?

Tras una revisión extensa de datos recolectados por tres organizaciones que monitorizan y miden la corrupción, y después de realizar otros análisis, se llegó a la conclusión de que las mujeres son más propensas que los hombres a desaprobar la corrupción política, y menos propensas que ellos a participar en redes de corrupción, pero sólo en países donde la corrupción está muy mal vista.

En naciones donde la corrupción está más consentida por la sociedad, las mujeres son tan corruptas como los hombres.

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