Reclaman que haya más refugios para mujeres golpeadas
Daniel Font Thomas
NEUQUÉN
Durante el último semestre del año pasado, las operadoras que atendían la línea municipal para emergencias en casos de violencia de género (0800-Mujer) recibieron 2400 llamados, de los cuales 288 fueron por situaciones de violencia de género, 248 por conflictos de régimen familiar y 96 por abuso sexual; en tanto, 1500 fueron para solicitar información.
La cifra del período junio-noviembre de 2016 superó los llamados registrados durante el 2015.
Desde el 3 de junio pasado y durante tres meses, se realizó un cuestionario que buscaba por primera vez, a nivel nacional, poner en estadística las experiencias de las mujeres con la violencia de género. Atravesando al menos quince ítems que exponen situaciones claves, Neuquén superó el 50 por ciento en todos los puntos.
Esta realidad, reflejada en estadística, pone en evidencia la problemática en una provincia en la que escasean los refugios para mujeres que sufren violencia.
Unos pocos refugios se desparraman entre Cutral Co, Las Lajas y Neuquén capital: en la capital funcionan dos para casos de emergencia; en Zapala se construye uno que contará con un equipo permanente de psicólogos, médicos, maestra jardinera y espacios recreativos para los hijos de las mujeres que permanecerán en el lugar. Sin embargo, en varios sectores se preguntan si estas medidas son suficientes para acabar con la violencia hacia la mujer.
Desde la Subsecretaría de las Mujeres, dependiente del Ministerio de la Ciudadanía, consideran que todo depende desde qué punto se los mire.
Si el marco de referencia es lo cuantitativo y espacial, un refugio de doce camas es insuficiente para una madre con sus hijos en coexistencia con otra mujeres en su misma situación.
Al momento de plantearse los lugares para refugiar a mujeres en situación de vulnerabilidad, se los piensa como instancias de emergencia. Lugares de paso en el que se esté el menor tiempo posible mientras se soluciona su situación.
La Ley 26.485 estipula una serie de acciones a tomar en caso de violencia de género. En algunos puntos se le da prioridad a la víctima y la permanencia en el domicilio, sin importar la titularidad. El traslado a refugios es sólo en casos de acaecimiento. El punto de quiebre que vuelve estos espacios escuetos para poder asistir una demanda considerable tiene base en la no articulación de los procesos legales. Si las herramientas funcionaran al cien por ciento no harían falta más refugios.
La titular de la Subsecretaría de las Mujeres, Patricia Maistegui, sostiene que “hay protocolos y dispositivos que se reúnen en un espacio multidisciplinario, pero si tenés un policía que en su casa tiene una práctica violenta no podemos pretender que se tome en serio una denuncia de violencia de género”.
Ivana Rosales
Ofrece su casa como lugar de contención
Hoy Ivana Rosales puede contarla. El 18 de abril de 2002 Mario Garoglio intentó matarla dos veces. La ahorcó con un alambre y, como seguía viva, intentó apedreándola. Trece años después, ella continúa su lucha. Contra el Estado neuquino, que violó sus derechos, y contra la violencia de género desde su militancia. Desde su perspectiva y experiencia, es necesaria una mayor cantidad de refugios.
En diciembre, el equipo de arquitectos del Consejo Nacional de las Mujeres fue a revisar su casa, ofrecida por Ivana como refugio y espacio de contención para mujeres que logran escapar de la situación de vulnerabilidad.
Es una casa que busca resignificación. Está impregnada de dolor: ahí fue ella misma víctima del salvajismo de su ahora ex pareja. Ahí se suicidó su hija Mayka luego de soportar los abusos de Garoglio. “Si podemos dar la oportunidad de que mujeres puedan comenzar una vida nueva, vamos a hacerlo”, explica.
Actualmente se está a la espera de la respuesta del Consejo Nacional de Mujeres. Dentro del acuerdo están estipuladas asistencia psicológica y habilitación de talleres que esta mujer piensa dictar ad honorem.
“La idea es que la mujer que pudo salir de la violencia se empodere y se tome su tiempo para poder mejorar. Que sea un lugar de contención para la víctima y su familia. Que descubra y elimine todo esto que le hace daño”, remarcó Ivana.
“Aplicar una nueva mirada de género”
NEUQUÉN
“Se pueden construir todos los refugios necesarios, pero mientras no haya una autocrítica social ni se aplique la perspectiva de género, no van a ser suficientes”, reflexiona Patricia Maistegui, subsecretaria de las Mujeres. La perspectiva de género indica que las leyes deben aplicarse en igualdad a hombres y mujeres. “Si se va revisando la ruta de la denuncia y se encuentra con que el Policía no toma la denuncia, en los centros de salud maltratan, ya hay una ruptura de derechos”, explica.
El Ministerio de Desarrollo Social se encarga de recibir a las víctimas. En este espacio, Ruth Fabris cuenta que la intervención de los aparatos de emergencia es rápida. Es el proceso de resolución lo que hace que la estancia se prolongue y los refugios no den abasto. “Muchas veces los agresores logran encontrar a la víctima que está en los refugios. Sobre todo los que son policías”, señala Fabris. Asegura que “dos refugios en la ciudad de Neuquén no dan abasto para tantos casos de violencia”.
La política de la Secretaría de la Mujer apela a cambiar un modelo patriarcal que pone al hombre en una situación de dominación.
Para Maistegui, de leyes y convenios estamos muy bien pero no hay liberación de construcciones violentas: malos tratos en espacios de trabajo, acoso callejero, consumo de prostitución, es revivir todos los días este modelo de privilegios con el que ya nacen los hombres.
“No es lo único que el Estado puede dar”
NEUQUÉN
“Otra vez a las mujeres se les pide ser las pacientes. Salirse de la situación de violencia y soportar”, sostiene Ruth Zurbriggen, integrante de la colectiva feminista La Revuelta, al reflexionar sobre la carga que implica a la persona el traslado a un refugio.
“Pareciera que es lo único que el Estado les puede dar a las víctimas de violencia”, sentencia. Y agrega: “Son espacios que no plantean la integralidad que hay que tener en estas instancias”.
La conclusión no es distinta a las otras consultadas. Los lugares destinados a brindar contención son insuficientes, no por su cantidad sino por la falta de políticas públicas que garanticen los derechos de las mujeres violentadas.
“Tenemos conocimiento de que en Las Lajas se cerró un refugio porque no había mujeres que estuvieran solicitándolo”, explica Zurbriggen. Comenta que en algunos casos las víctimas tuvieron que salir de la provincia para no volver a pasar por las manos del opresor.
La propuesta desde La Revuelta es pensar en generar nuevos espacios para evitar mujeres tuteladas o infantilizadas, revictimizadas. Reconocer a la persona como sujeta de derecho y dar respuestas acordes desde la Justicia.
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