Sacaron a Dilma y Temer preside un Brasil en crisis

El vice juró en un acto discreto tras la suspensión de Rousseff.

Brasilia
El interinato de Michel Temer en la Presidencia de Brasil comenzó ayer con una llamado a la "unidad" para "salvar al país" y el anticipo de que habrá que hacer "reformas" para lograr la recuperación economica.

"Es urgente pacificar la Nación y unificarnos. Pedimos colaboración para que podamos salir de la crisis y el primer paso es el diálogo", dijo Temer en su primer discurso público como presidente interino tras la suspensión de Dilma Rousseff.

En medio la grave crisis institucional, y en momentos en que gran parte de la clase política brasileña está afectada por escándalos de corrupción, Temer dijo desde el Palacio del Planalto que es necesario en esta hora "tener confianza en la democracia brasileña".

En un acto sencillo en el que también presentó a sus ministros, prometió que no habrá recortes en los planes sociales creados para dar alivio a los sectores más vulnerables del país y aseguró que trabajará para generar confianza en "la recuperación de la economía nacional, en los potenciales del país y en sus instituciones sociales y políticas".

"Lo importantes es que el Parlamento trabaje con el Ejecutivo en forma integrada. Allí están todas las corrientes y opiniones sociales, están los votos de todos los brasileños", añadió el jefe de Estado interino, quien eligió para su gabinete a ministros de nueve fuerzas políticas con representación parlamentaria.

Mientras Temer hablaba, la cadena estadounidense CNN informó que seguidores de Dilma Rousseff intentaron entrar por la fuerza al Palacio del Planalto y que la policía usó gas pimienta para dispersar a los manifestantes. A la ex mandataria la nombró en un tramo de su discurso, sólo para manifestar su "respeto a la presidenta suspendida". Pero no hizo alusión alguna a los argumentos en los que se basó la oposición para suspenderla y someterla a juicio político.

El mandatario interino, que se mostró sonriente en todo su pronunciamiento, afirmó que trabajará para un país federal "de verdad" y "no artificial como sucede en la actualidad", y agregó que tiene "un objetivo claro para las transformaciones del país: sostenibilidad, inversión privada y creación de empleos".

"Requerimos que el gobierno apoye al pueblo. La moral pública será nuestro objetivo y el Lava Jato (escándalo de corrupción) es una referencia. Brasil está viviendo la peor crisis económica, 11 millones de personas desempleadas. La situación de la salud pública es caótica. Nuestro plan es poner un freno a esta caída de la calidad de vida", afirmó Temer.


Insólito
El primer blooper, por radio El Mundo

Poco antes de asumir el cargo, Michel Temer protagonizó ayer un insólito episodio, cuando habló con una radio argentina creyendo que en realidad dialogaba con el presidente Mauricio Macri.

"¿Cómo está, presidente?", señaló Temer al dialogar con Radio El Mundo y confundir a su interlocutor, el periodista Jorge García, con el primer mandatario argentino.

De hecho, Temer señaló en español que quería "visitar" a Macri y que lo hará "con mucho gusto", en medio de su confusión.

El periodista consultó al vicepresidente brasileño sobre a qué hora se dirigiría al país y el mandatario precisó que lo hará "a las 4 de la tarde".

"Estoy tranquilo, preocupado por la situación", señaló Temer, en tono descontracturado.

Repercusiones
América dividida y Argentina atenta

Los principales vecinos y socios de Brasil reaccionaron ayer divididos entre la confianza en las instituciones brasileñas y la alerta por la vigencia constitucional tras la suspensión de la presidenta Dilma Rousseff después de que el Senado apoyara su juicio político.

"Ante los sucesos registrados en Brasil, el gobierno argentino manifiesta que respeta el proceso institucional que se está desarrollando y confía en que el desenlace de la situación consolide la solidez de la democracia brasileña", indicó la Cancillería argentina que encabeza Susana Malcorra en un escueto texto.


"La población sabrá decirle no al golpe"

Brasilia
Suspendida de la presidencia de Brasil ayer, una desafiante Dilma Rousseff llamó a la población a movilizarse para resistir el "golpe" en su contra y defender la democracia.

Rousseff, la primera mujer presidenta de Brasil, fue reemplazada en la presidencia por su vice, Michel Temer, luego de que el Senado decidiera someterla a un juicio político por 55 votos contra 22 en una maratónica sesión que duró casi un día entero.

"La población sabrá decirlo no al golpe (....) A los brasileños que se oponen al golpe, sean del partido que sean, les hago un llamado: manténganse movilizados, unidos y en paz", dijo la ex guerrillera de 68 años ante decenas de periodistas y funcionarios en el Palacio de Planalto.

"La lucha por la democracia no tiene fecha para terminar. Es una lucha permanente que nos exige dedicación constante", afirmó.

Rousseff luego salió a la rampa de Planalto y repitió su discurso ante unos 500 simpatizantes de movimientos sociales, indígenas, homosexuales y representantes de minorías que agitaban globos rojos, la alentaban al grito de "¡Resistiremos!" y coreaban "¡Fuera Temer!". El ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, su padrino político, estaba a su lado. Rousseff es acusada de "crimen de responsabilidad" por encubrir déficit presupuestarios y engrosar las arcas con préstamos de bancos estatales durante su campaña a la reelección de 2014.

La mandataria asegura no obstante que es víctima de un "golpe moderno" liderado por el "traidor" Temer y el ex presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, suspendido por la Corte Suprema por obstruir investigaciones de corrupción en su contra. Ambos pertenecen al partido de centro derecha PMDB.

"Sufro una vez más el dolor abominable de la injusticia. Lo que me duele más en este momento es percibir que soy víctima de una farsa política y jurídica", aseveró Rousseff en su último discurso presidencial.

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