"Soy un rockero, no un militante"
POR ÁNGELES NIETO
Neuquén > Decirle a Ricardo Iorio que Almafuerte es heavy metal es un pecado capital. “Heavy metal no, metal pesado”, aclaró firme y con tono tajante, aunque dio tregua. La charla se anticipa a su llegada mañana a Meet, de Cipolletti, adonde el caudillo del metal argentino volverá junto a Claudio “Tano” Marciello (guitarra), Roberto Ceriotti (bajo) y Adrián Valencia (batería), para seguir presentando “Trillando la fina”, trabajo con el que ya pasaron el año por el estadio Ruca Che de esta ciudad.
Hace 13 años ya que Iorio se mudó al sur de la provincia de Buenos Aires, donde no hay nada más que su casa a kilómetros a la redonda. Hasta allí no llegan ni el correo, ni los padrones electorales y menos aún la señal telefónica. Por eso, como en las viejas épocas, cuando solamente había un teléfono por pueblo, Iorio viajó algunos kilómetros hasta la casa de unos amigos para poder contar que, aunque todavía falta mucho tiempo para empezar a pensar en el nuevo material de la banda, ya tiene dos discos solistas en cartera, y el Tano también tiene finalizado el suyo.
El primero de los trabajos es un disco de tangos, que ya está grabado y que posiblemente salga el mes próximo, según sus propios augurios. A pesar de que con Almafuerte ya había incorporado algunos tangos, este es el primero que le dedica netamente al estilo. Y para eso buscó nada menos que a los hermanos Jorge y Juan Carlos Cordone, guitarristas de Edmundo Rivero.
“Los conocí por la vida. Un amigo, Álvaro Villagra, que graba todos los discos de Almafuerte los conoció, los contactó y ya esta grabado”, contó y arrojó dos o tres datos más, antes de aclarar: “Ya lo vas a escuchar, no te voy adelantar nada”.
Sin embargo, se le escapó que el disco incluye algunas composiciones propias y otros clásicos que “ya fueron cantados por muchos”, y resaltó que lo que le gusta del tango “es la evocación. Nostalgia en ningún momento. Y un poco de reconocimiento hacia la identidad nacional. No me gusta el tango con bandoneón, ni con piano, ni con violín, ni con orquesta. Sólo con guitarra, como fue en sus principios”.
El segundo material, que tendrá a una mujer, Carina Alfié (guitarra), lo traerá de vuelta al metal pesado, y al igual que como hizo en “Ayer deseo, hoy realidad”, incluirá algunos covers: “Almafuerte ya tiene un sonido particular, entonces para lograr otro tipo de interpretaciones, el sonido se va abriendo, buscando a otros intérpretes. Son diferentes maneras de observación, diferentes oportunidades que se le brinda a los demás también”; ese fue su argumento respecto de por qué hacerlo sin sus secuaces de siempre.
De todas formas, lo nuevo de Almafuerte viene apareciendo paulatinamente. Según contó, ya hay tres o cuatro temas terminados, que mezclan un poco más de estilos como en “Trillando”; aunque todavía “falta mucho tiempo para terminar de escribir”.
Es que como ya había contado el Tano alguna vez, la dupla mantiene un método bastante particular. Marciello se encarga de componer la música y después Iorio le pone la letra: “Estamos trabajando de esa manera los últimos tres discos. El Tano es una máquina de crear música. Así que nos damos el tiempo de ponerle las palabras precisas, que sean del agrado de él”, dijo el cantante que aseguró no sentirse condicionado en absoluto, “tal vez me condicione, pero para bien a mi entender”.
Iorio contó que la mejor hora para componer es la madrugada, y enseguida lanzó una de sus frases infalibles: “Las personas desviadas vivimos poco, porque estamos de noche despiertos, escribiendo canciones para alegrar a un puñado”. Afirmó que así envejece más rápido, que se lleva una vida “muy gastada en lo físico”, aunque después se dio cuenta de que “ya viví un montón”. ¿Es, entonces, la excepción a la regla? “Capaz que sí. Pero es difícil explicarlo telefónicamente”, dijo.
Rescate nacional
A lo largo de sus canciones y sus dichos, Iorio se ha encargado de ir construyendo su ideario del "ser nacional", aunque esa construcción poco tiene que ver con la vida política. Justamente el domingo no pudo votar porque nunca llegaron los padrones adonde vive, pero “la verdad, me importa un carajo, no le doy pelota. El que trabaja tiene que seguir trabajando. Soy un rockero no un militante, no soy un burócrata, así que me importa un carajo la política”.
Pese a ello, sus definiciones son políticas, y a la hora de hablar de cultura e identidad nacional, escupe sus verdades y encumbra a sus referentes.
“Acá las personas que han grabado, como Fito Páez, Víctor Heredia o León Gieco, son la cultura porque tuvieron difusión. Pero José Larralde o Hugo Giménez Agüero apenas son un grano de arena tirado en el piso. Digamos que la cultura es lo que se difunde. Y la verdad me importa un carajo el reconocimiento, lo que me importa es tratar de no ablandar tanto la milanesa. De eso se trata, de que este rock trate de perseverar como una música identificativa de nuestras regiones”, dijo y aseguró que la Patagonia es la región donde más metal pesado tiene el país.
“Es el lugar donde mas se escucha, por el clima. Hay más metal pesado en Cutral Co que en Posadas (Misiones) o Clorinda (Formosa). Debe ser por el viento, por el frío”, explicó.
Iorio está convencido de que el clima y la geografía determinan el carácter. Quizás por eso al conocer cómo es el lugar donde vive se pueda entender esa imagen de tipo duro y “fiero” que se ha encargado de labrar.
“Esta parte donde yo habito es la Patagonia bonaerense. Por una cuestión limítrofe es que no la han nombrado Patagonia. Pero hace mucho frío, hay mucho viento. No son tan productivas las tierras como en el centro de la provincia o en Santa Fe. No está el río, no es el litoral, no vivimos cerca del mar. A mí me gusta así”, detalló y aclaró: “Soy un hombre viejo y tengo una voz de cantante de metal pesado. Pareciera que estoy enojado, pero me cago en todo, para nada estoy enojado. Es mi voz, es mi cara, que hacen que otras personas lo sientan violento, pesado, malo. Pero yo no lo veo así”.
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