Un empleado de una clínica en Kirguistán cometió la equivocación de su vida al desconectar una heladera que almacenaba 1.000 dosis de la codiciada vacuna contra el covid-19 Sputnik V.
Según informó la prensa local en las últimas horas, el hecho ocurrió hace algunas semanas pero no fue hasta ahora que el Ministerio de Salud del país de Asia Central divulgó el desafortunado acontecimiento.
Las 1.000 dosis de Sputnik V que quedaron inservibles luego de que el trabajador -que no se especificó que tarea cumplía dentro del centro médico- le cortara el suministro eléctrico a la heladera en la que se encontraban almacenadas eran parte de un lote de 20.000 vacunas que cedió la administración de Vladimir Putin como ayuda humanitaria a Kirguistán.
"Si la culpa es de uno de los empleados, de la señora de la limpieza o de otra persona, la clínica tendrá que responder económicamente", advirtió el ministro de salud Alimkadyr Beyshenaliyev.
Actualmente Kirguistán atraviesa la tercera ola de covid-19. Desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote del nuevo coronavirus como una pandemia, en el país asiático de 7 millones de habitantes se han reportado 100.000 casos y 1.735 muerte, un número bastante elevado teniendo en cuenta la densidad poblacional de dicha nación.
Además, en los últimos días la OMS alertó de la detección de casos de la variante B.1.617, mejor conocida como variante India, en Kirguistán.
El ente global realizó dicha advertencia en el marco de la recomendación que hizo a la Unión Europea de no reanudar los vuelos internacionales.
“Este progreso es frágil. Hemos estado aquí antes. No cometamos los mismos errores que se cometieron en esta época el año pasado, que resultaron en un resurgimiento de COVID-19 y vieron a nuestros sistemas de salud, comunidades y economías una vez más, soportar esta pandemia con toda su fuerza”, dijo Hans Kluge, responsable de la agencia de la ONU en Europa.
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