El debate legislativo por la denominada Ley de Compre Neuquino es un escenario para la disputa de las tensiones existentes en la industria petroleras. La puja entre los dueños de la producción con las contratistas y los trabajadores petroleros transcurre a la vez que los efectos de la guerra en Ucrania sobre los precios de las fuentes energéticas están haciendo estragos en todo el mundo.
Las operadoras enfrentan el conflicto interno mientras hacen planes de expansión para aprovechar la coyuntura mundial de los precios. Tanto el petróleo como el gas se encarecieron a niveles inesperados. Y los productores ganarán demanda con las sanciones a Rusia. En la industria local, "hay 3000 petroleros que no volvieron a la industria", denunció Marcelo Rucci, secretario general del Sindicato de Petroleros Privados de la región.
El petróleo cerró el año pasado en torno a los 80 dólares por barril en la modalidad Brent. Se había recuperado totalmente del impacto de la pandemia. Luego sobrevino la invasión rusa a Ucrania, que llevó la cotización del crudo de referencia para Argentina a los 130 dólares en el pico de la escalada. Con la guerra la volatilidad de siempre se multiplicó. El precio llegó a caer abajo de los cien dólares, pero luego saltó hasta ubicarse en torno a los 110 dólares, hoy.
Para muestra del interés que genera la coyuntura en las empresas petroleras conocedoras del potencial de la formación neuquina Vaca Muerta, el gobernador Omar Gutiérrez acaba de regresar de Houston, Estados Unidos, con la cesión del bloque El Trapial Este cerrada a favor de Chevron, una de las principales jugadoras externas en Vaca Muerta.
En el campo del gas la aceleración de la producción está sujeta a la construcción del gasoducto a Saliqueló, que está en plena tramitación. Los precios a nivel internacional se multiplicaron de forma estratosférica, poniendo en crisis a la matriz energética de países poderosos como débiles. En Argentina, la producción de gas de Vaca Muerta está limitada por la capacidad de transporte. Una deuda compartida entre los gobiernos y los capitales que rentabilizan la actividad.
Con grandes incentivos en el horizonte, los empresarios y los políticos anuncian otro despegue para Vaca Muerta.
Mientras tanto, un conflicto de intereses enfrenta a las grandes compañías operadoras de los yacimientos con una alianza de las pymes de servicio locales y el Sindicato de Petroleros Privados.
"La realidad es que las empresas locales se fundieron y hay un montón a punto de fundirse. Hay un montón de trabajadores que están esperando volver a la actividad y todavía no vuelven”, enfatizó Marcelo Rucci, secretario general del Sindicato Petrolero, en la comisión legislativa que estudia modificaciones a la normativa que garantiza alguna participación a las empresas de la región en los grandes negocios petroleros.
En el mismo foro, los dirigentes la Cámara Argentina de la Energía y la Cámara de Empresas de Operaciones Petroleras Especiales, que representan a las grandes compañías pidieron incentivos que reglen las condiciones en disputa.
“Para ayudar al desarrollo y crecimiento de las empresas locales, premiando a firmas operadoras que tengan impacto efectivo que pueda ser medido y comprobado”, postuló el director ejecutivo de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos, Manuel José García Mansilla.
“Los legisladores tienen que legislar por los intereses de los neuquinos”, reclamó Rucci frente a la línea de las empresas grandes.
La distribución de la renta
En el fondo de la controversia está la distribución de la renta de la industria madre de la economía neuquina. La puja se da con la actividad y la producción batiendo récords desde que se recuperó del golpe de la pandemia, que fue duro pero pasó rápido.
Justamente, en medio de la crisis mundial del petróleo en el inicio de un confinamiento a nivel global nunca visto, los trabajadores petroleros cedieron condiciones y salario a cambio de algún grado de estabilidad laboral, mientras las pymes vieron caer sus contratos en la actividad petrolera, con lo cual hubo un efecto dominó sobre la economía.
Los empresarios de la región y el sindicato aseguran que la reactivación fue acompañada por reestructuraciones de las grandes petroleras que dejaron afuera a los intereses locales que antes habían afectados para salvar los propios.
Las tensiones entre los actores internos de la industria conviven ahora con el impacto de la situación internacional, alterada por el impacto de la invasión rusa a Ucrania en la matriz energética mundial.
Si bien las cotizaciones internacionales de las fuentes energéticas están por las nubes, el grueso de la producción nacional se destina al mercado argentino, con precios sensiblemente inferiores a los dictados por los mercados globales. Y en ese punto la industria tiene un conflicto con el gobierno por los precios internos de los combustibles.
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