Tras el desalojo, la Policía copó el barrio Confluencia

Custodian el predio que se había tomado y patrullan las calles.

Por Alejandro Olivera - olivera@lmneuquen.com.ar

A pocos días del desalojo de la toma Obrero Argentino, la Policía copó Confluencia. El predio ocupado tiene custodia permanente y, por las noches, los efectivos patrullan las calles para evitar que los vecinos vuelvan a consolidar el asentamiento.

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Las corridas, balas de goma y los piedrazos quedaron en el pasado, pero el barrio todavía se encuentra en estado de emergencia. La necesidad de tener una casa propia hace que la gente ponga la mira en ese sector abandonado, pero se encuentra con la resistencia de las autoridades.

El predio está custodiado desde el fin de semana. Unos diez efectivos, equipados con armas largas, cascos, escudos y dos camiones blindados, uno de la Brigada Antinarcóticos y otro del Departamento Unidad Especial de Policía (Uespo), se instalaron en el terreno para garantizar que no vuelva a ser ocupado. A sus espaldas, quedaron los restos de lo que hasta el jueves era la toma Obrero Argentino. Palos, ramas, algunos restos de lona y botellas de plástico son los vestigios de lo que fue el hogar de aproximadamente unas 150 personas durante un mes y medio.

Incluso, los efectivos bloquearon el puente peatonal del canal que bordea el terreno en disputa. Colocaron una vieja puerta de metal oxidado y la trabaron con un tronco para evitar que la gente ingrese por ese sector.

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En diálogo con este medio, vecinos, que pidieron reserva de identidad, comentaron que en Confluencia los ánimos estuvieron caldeados hasta el domingo por la noche y señalaron que “todo el barrio está custodiado”. Esto fue tomado como una provocación, ya que consideran que las autoridades no están interesadas en salvaguardar el predio, sino en “molestar” a la gente. “Si quisieran cuidar ese sector, solo habría custodia en ese lugar, pero se meten en el barrio para provocarnos y generar disturbios”, indicó un joven. Denunciaron que la Policía quemó las pertenencias de los vecinos desalojados, por lo que se quedaron sin nada y se vieron obligados a recurrir a la Escuela Primaria Nº 136 y a una iglesia barrial para poder dormir bajo techo.

Señalaron que, por las noches, la presencia policial aumenta y que los patrulleros circulan por las calles a paso de hombre, vigilando a los vecinos que vuelven a sus casas después de la jornada laboral.

Se sienten atrapados en su propio barrio y temen que la Policía les haga algo. “Tenemos miedo porque nos tienen rodeados y nos hostigan”, manifestó con preocupación una mujer, quien agregó, no obstante, que “nadie quiere que vuelva a pasar lo de la semana pasada”.

Insisten en volver al predio y pagar los terrenos en conflicto

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Los vecinos de la toma Obrero Argentino se manifestaron ayer por la mañana en las puertas de Casa de Gobierno. Les pidieron a las autoridades que los dejen volver al predio y aseguraron que están dispuestos a pagar las tierras. “Es un delito lo que estamos haciendo, pero también es una realidad que nosotros necesitamos tierras para poder construir nuestras viviendas”, indicó Yohana Inostroza, vocera de los damnificados. En el marco de la protesta, señalaron que todas las personas del sector nacieron y se criaron en el barrio, por lo que no se quieren ir del lugar. Indicaron que, en su mayoría, viven hacinados con sus parientes y que se les hace imposible pagar un alquiler porque tienen salarios bajos. En este sentido, proponen comprar los lotes que se apropiaron en planes de pago.

Contaron que, tras el desalojo, algunas personas pasan las noches en los autos de vecinos solidarios, quienes se los prestan para que duerman. “La situación está re difícil, los chicos no están reclamando porque se les ocurrió. La realidad es que viven hacinados y no les alcanza ni para la canasta”, sostuvo una mujer.

Señalaron que se sintieron engañados por el Gobierno, ya que puntualizaron que el desalojo se ejecutó mientras firmaban el acta acuerdo en la Dirección Provincial de Buenas Prácticas de la Subsecretaría de Derechos Humanos. “Nos mintieron, por eso estamos hoy acá”, manifestó Inostroza. En medio de un clima tenso en el que reina la desconfianza, las autoridades provinciales se reunirán con los vecinos para intentar encontrarle una salida pacífica al conflicto. “Ya no sabemos qué creerles, así que vamos a estar atentos a que no nos repriman mientras estamos reunidos”, concluyó.

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