El clima en Neuquén

icon
13° Temp
52% Hum
La Mañana Trabajo

Tres neuquinos con trabajos que hace diez años no existían

Se desempeñan en actividades que surgieron a partir de los avances tecnológicos. Afirman que la demanda crece y que no llega a cubrirse. Sus historias.

A partir de los avances tecnológicos y el propio desarrollo de las sociedades, las fuentes laborales atraviesan un proceso dinámico en el que algunos puestos se vuelven prácticamente obsoletos mientras que aparecen nuevas oportunidades para aquellos que aportan su talento para resolver problemas de los nuevos tiempos. Así, en Neuquén hay cientos de trabajadores que se desempeñan en actividades que eran casi desconocidas una década atrás.

El crecimiento paulatino de la conectividad parece haber levantado vuelo a partir de la pandemia de coronavirus. Distintas actividades exploraron la posibilidad de pasar al terreno virtual, y eso incrementó la demanda de profesionales vinculados al universo digital. Los especialistas en marketing digital, manejo de redes sociales, diseñadores, realizadores audiovisuales y programadores se volvieron actores valiosos en la economía, y así creció tanto la demanda de trabajo como el interés de los jóvenes por dedicarse a este tipo de carreras.

Te puede interesar...

Aunque hace diez años era raro escuchar que alguien trabajaba como piloto de drones o community manager, hoy en día son actividades corrientes, al mismo tiempo que otros trabajos, como el de los afiladores, los imprenteros o los colchoneros, se volvieron cada vez más exóticos.

Matías Ramírez tiene 29 años y admite que le cuesta demasiado la rutina universitaria. Por eso, dejó la carrera de Licenciatura en Ciencias de la Computación de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) en primer año, cuando las exigencias de álgebra y análisis matemático lo obligaban a pasar demasiadas horas en una silla. "Me costaba estudiar y preferí aprender de manera autodidacta", relató el joven, que ahora es consultor de cyberseguridad.

Aunque no se destacaba en los procesos académicos, el joven oriundo de Plaza Hincul se había interesado por la seguridad informática desde los 13 años. Quizás fascinado por las historias de los hackers, encontró en Internet una fuente casi inagotable de conocimientos, y se dedicó a absorber todo lo que podía.

Matías seguridad en informática.jpg

"Al principio había empezado a trabajar como soporte técnico, pero en 2019 viajé a Buenos Aires a una conferencia muy importante de seguridad informática, donde conocí a mucha gente que se dedicaba al rubro", dijo y agregó que, después de esa experiencia, se decidió a dar un golpe de timón y comenzó a formarse en el tema para cambiar de trabajo.

Un amigo de General Roca lo recomendó para ingresar a Dreamlab Technologies, una empresa multinacional. Aunque la sede más cercana está radicada en Bolivia, Matías decidió quedarse en Neuquén y trabajar de manera remota. Su puesto se construye por objetivos, por lo que puede administrar a su antojo las 40 horas semanales que le dedica a la actividad, de lunes a viernes, para detectar posibles fallas en la seguridad, reportarlas y encontrar soluciones, o investigar los ingresos ilegales a los sistemas informáticos de las empresas.

"Por suerte no tenemos mucha diferencia horaria con Bolivia. Es sólo una hora y me permite dormir más, porque cuando allá son las 9, acá son las 10", explicó. "Hay veces que le dedico sólo tres horas en un día, y otras veces le meto 12 para llegar a mi objetivo", agregó. En los días menos agitados, el joven se queda sentado en la computadora y se concentra en estudiar: es que la actualización constante es una condición inevitable de su trabajo, y es por eso que su aptitud autodidacta vale todavía más.

Si bien la cyberseguridad es cada vez más demandada a partir del aumento en el número de ataques que se dio con la pandemia, todavía hay muchas personas que se sorprenden al escuchar cuál es el puesto de Matías. "Cuando les cuento, primero me preguntan si les puedo arreglar una impresora, y no es eso lo que hago", explicó entre risas. "Si les cuento un poco más, me piden que me meta en una cuenta de Facebook o de Instagram, y tampoco hago eso", remató.

Matías seguridad en informatica.jpg

Con el paso de los años creció el interés de los jóvenes por dedicarse a la seguridad informática, y aparecieron carreras universitarias relacionadas, al tiempo que aumentó el caudal de información en Internet para hacer prácticas seguras y formarse en el rubro, como lo hizo Matías. "Ahora hay más personas interesadas pero todavía no se llegan a cubrir las vacantes, la salida laboral es muy grande y está en aumento permanente", detalló.

Aunque no hay empresas neuquinas dedicadas a esta rama, sí hay algunos profesionales del Alto Valle que trabajan en la actividad, que prevén organizar reuniones y ofrecer charlas para difundir el puesto laboral o hacer sentir menos solos a los que ocupan estos roles. "Todos trabajan de manera remota para empresas de Buenos Aires o de otros países", señaló el profesional.

Matías eligió quedarse en Argentina porque el costo de vida es más bajo y, así, su sueldo rinde más. Sin embargo, no descarta la posibilidad de trasladarse si llega una propuesta que lo convenza de hacer una mudanza. Mientras tanto, asentado en Neuquén, se sigue capacitando para mantenerse al día en una industria que le exige aprender todos los días algo nuevo.

Para Ailín Ciepa, de 34 años, la pandemia se convirtió en una oportunidad para reorientar su carrera y conseguir trabajo en tiempo récord. Aprovechó el tiempo de encierro para complementar sus conocimientos de diseño gráfico con estudios de diseño UX/UI y así consiguió trabajo en apenas una semana de búsqueda.

Ailin Diseño de interfases.jpg

"Yo estudié una tecnicatura en Diseño y Comunicación visual en Neuquén y me mudé a Buenos Aires a hacer la Licenciatura", dijo y agregó que continuó su formación con otros cursos que hizo de manera remota. "Hace tres años me mudé de vuelta a Neuquén y me agarró la pandemia, ahí una compañera de la facultad me aconsejó estudiar diseño UX/UI porque pensaba que me iba a resultar fácil por mi know how", explicó.

Como ya tenía sólidos conocimientos en teoría del color, tipografías y otros elementos del diseño gráfico, Ailín se adaptó con facilidad a esta nueva rama que muy pocos conocen. ¿De qué se trata? "Me encargo de diseñar la experiencia del usuario y las interfaces para que les resulte fácil navegar por una aplicación o una página web y que hagan acciones exitosas, ya sea llenar un carrito y comprar o sacar un turno online", detalló.

Aunque ella misma desconocía de qué se trataba esta disciplina antes de estudiarla, lo cierto es que cada vez más procesos se realizan en línea, por lo que los comercios, instituciones, escuelas o clínicas necesitan de diseñadores UX/UI para adaptar sus servicios a las interfaces de cada pantalla. Para eso, es importante contar con alguien que tenga el ojo entrenado para conjugar estética con usabilidad.

"Terminé el curso y compartí mi CV en un grupo de Telegram, al otro día ya tenía dos entrevistas y a la semana empecé a trabajar", dijo Ailín, que traban en Latam Code, una empresa neuquina de desarrollo de software. Ella también cumple un rutina de 40 horas semanales por objetivos y de manera remota, conectada con sus compañeros a través de herramientas como Slack. "La oficina me parece una pérdida de tiempo, soy más eficiente en mi casa", aseguró.

Si bien por ahora eligió quedarse en Neuquén por sus afectos, no descarta la posibilidad de trasladarse para vivir una temporada de 3 o 4 meses en cada destino. "Prefiero que sean varios meses para dedicarme a terminar cada proyecto, porque este trabajo requiere de mucha disciplina", aclaró.

Ailin diseño de interfases (1).jpg

Cristian Sanz, de 47 años, se formó como analista de sistemas y en 2016 hizo sus primeros acercamientos al mundo de los drones. Incluso en un contexto con poco conocimiento y escasas capacitaciones, desafió todo parámetro para aprender a volar estos equipos no tripulados, que llevan cámaras para tomar imágenes aéreas.

"Mucha gente veía las imágenes y se sorprendía porque creían que habían sido tomadas desde un helicóptero", explicó sobre el desconocimiento que existía sobre la potencialidad de estos aparatos. Sin embargo, Cristian fue más allá de la sola posibilidad de capturar imágenes desde arriba y aprovechó sus conocimientos en materia de datos para sacar un provecho de los drones con fines productivos.

Así creó AXSol Neuquén, una empresa que sumó la última tecnología en cámaras para que los drones pudieran hacer mapeos con datos específicos de los pozos petroleros en Vaca Muerta o la producción agraria de cualquier punto del país. "Se puede tomar una imagen y construir un mapa con datos puntuales sobre la salud de cada planta", explicaron desde la compañía.

Cristian Sanz (1).jpg

Cristian recibe los pedidos y viaja a distintos puntos del país, incluso sábados y domingos, para tomar las imágenes aéreas. Le alcanzan dos horas de filmación, pero necesita dos días a contrarreloj para entregar el mapa terminado. Es que los ingenieros que supervisan obras o los productores muchas veces necesitan datos urgentes para solucionar un problema con los datos en la mano. Ahí, el trabajo de AXSol se vuelve fundamental.

Aunque hoy son pocos los que se sorprenden al escuchar el zumbido de un drone sobrevolando su cabeza, hace 10 años era impensado que un piloto pudiera ganarse la vida por su aptitud para manejarlos. Ahora, en cambio, la demanda crece y los droneros exigen más capacitaciones para contar con personal calificado que pueda responder a las nuevas necesidades del rubro.

Las tomas aéreas que muchos aprecian en redes sociales o videos son sólo una parte de las posibilidades que brinda esta tecnología. Sin embargo, al cruzarse con el análisis de datos, las vistas desde el aire permiten contar con un gran caudal de información para tomar decisiones más acertadas sobre distintos procesos productivos, con el objetivo de hacer más eficiente cada proceso.

Cristian Sanz.jpg

Matías, Ailín y Cristian son sólo algunos de los neuquinos que desafiaron los mandatos establecidos para virar en su carrera profesional y adquirir nuevas habilidades de cara a los desafíos del futuro. Lejos de dejarse abatir por los cambios tecnológicos y los trabajos que quedan en desuso, se ahincaron a aprovechar las transformaciones sociales como una oportunidad para ganarse la vida, pero siempre aplicando una buena dosis de talento y voluntad.

Lo más leído

Leé más

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario