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La Mañana San Juan

Tres orígenes de vino que hacen ruido en las copas

Son terruños que vienen en ascenso y de a poco ganan espacio en las mesas argentinas. Regiones de Mendoza y San Juan que sorprenden.

Gualtallary, Paraje Altamira, Agrelo son lugares que tienen sello propio. Para un consumidor de vinos apenas empapado en el asunto el resuenan como lugares cualitativos. Pero lejos de ser los únicos, son la punta de lanza de una avanzada que hoy definen nuevos estilos en las copas.

Con ellos, hay una segunda línea de lugares menos mentados e igualmente interesantes que ganan prestigio. Algunos son lugares redefinidos por una movida nueva, como sucede con ciertos rincones de Luján de Cuyo; otras son regiones que enteras que por la cantidad de jugadores y su singularidad aumentan la voz sobre la media del mercado; mientras que algunos más resultan tan singulares que son ineludibles a la hora de las copas. Para estar atento sobre qué se viene y por qué, estos son algunos de los terruños de vino que vienen en ascenso.

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Los Chacayes, Valle de Uco. Es una indicación geográfica relativamente nueva (establecida en 2017) y que reconoce como límites los propios del distrito homónimo del departamento de Tunuyán. Sucede que 2/3 de la superficie está metido en la alta montaña, por lo que la parte cultivable ocupa los faldeos de los cerros en la cordillera frontal entre los 1100 metros y los 1700 metros de altura sobre el nivel del mar, por lo que es una zona moderada a muy fría. Con pocas excepciones los suelos fueron formados por los aluviones que bajan de los cerros y reconocen lugares con abundancia de rocas graníticas y conforme se desciende con distintos grados de materiales finos. Hay zonas bien diferentes dentro de Chacayes, que en total cubre unas 1000 hectáreas cultivadas y que, en 2021, certificó unos 330 mil litros de vino frente al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

Más allá de las condiciones físicas, en Los Chacayes hay un consorcio de productores que trabaja en la construcción y difusión de la región. El truco es que hay propiedades grandes con diversidad de uvas, como lo que sucede con Casa de Uco, Alpasión, Los Arbolitos y parte de The Vines, Terrazas de los Andes, así como productores de mediana escala como Piedra Negra, Millán, ViñaVida y La Coste de los Andes. Las grandes superficies abastecen con uvas cualitativas a muchos productores que están amplificando el mensaje de esta región cualitativa, particularmente rica en Malbec.

La combinación de piedras y suelos pobres, con climas frescos y fríos, por su parte, hace de los tintos de Los Chacayes vinos con energía, con paladares caudalosos y de buena frescura. El desafío es el punto de madurez. Por lo que entre los muchos productores hay diversidad: desde vinos verdes a tintos sobremaduros.

Las Compuertas, Luján de Cuyo. Terroir clásico de Mendoza, en la última década y media recibió fuertes inversiones en materia de bodegas. A 20 minutos del centro de Mendoza, la que fuera la zona histórica más alta de Luján de Cuyo, hoy vive un reverdecer con gastronomía, turismo y vinos a la medida. Bodega como Durigutti, Riccitelli, Maal Wines están en el centro de la escena.

Cubre unas 500 hectáreas, con mayoría de Malbec, que certificaron en el INV 45 mil litros de vino en 2021. En términos de temperatura es una zona moderadamente fresca, con suelos aluviales de gravas y cantos rodados, restrictivos, que definen un Malbec intenso, con concentración media y taninos pulidos, suaves, ya que las raíces profundas de las plantas viejas de la zona operan en ese sentido.

Pedernal, San Juan. Es una región enclavada en la precordillera, en el límite político con Mendoza. Si algo distingue a este valle es su aislamiento del resto de la provincia, así como la altura: con viñedos que van desde los 1100 a los 1550 metros, es una zona moderadamente fresca a una fría. En este valle de montaña los suelos son de dos tipos bien particulares. Los que siguen la pendiente hacia el este, son aluviales y coluviales, con rocas pequeñas. Los que siguen la pendiente oeste y se originan en el cordón de pedernal, son calcáreos. Esa doble condición hace que la región ofrezca vinos muy singulares, tanto en aromas como en texturas. Y define un lugar único dentro de San Juan y Argentina.

En el valle a la fecha hay unas 800 hectáreas cultivadas 5 fincas grandes, propiedad de Pyros Wines, Las Moras y Fuego Blanco entre otras, y en unas 5 más pequeñas. Entre estas últimas está la única bodega operativa en Pedernal a la fecha, Graffigna Yanzón, que ofrece una hostería de campo.

Muchas bodegas compran uva en el valle por su calidad gustativa y las elaboran a veces para sus cortes. Sin embargo, en último tiempo también las embotellan solas y distinguen Pedernal en sus etiquetas. En 2021 el valle certificó 192 mil litros de vino ante las autoridades.

Como IG se conoce a los lugares que, desde el punto de vista legal, están habilitados par ser mencionados en las etiquetas. El listado de IG de argentina supera la centena y, en el último tiempo, suponen clasificaciones parciales y de escalas relativamente menores. Las IG de Balcarce, Victoria y Vistalba y se cuentan entre las últimas oficializadas.

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