Un cementerio de casi 300 mil autos en EE.UU.

Son de la compañía Volkswagen, que tuvo que recomprárselos a sus clientes porque estaban adulterados. Podría volver a venderlos o a destruirlos.

La imagen lo dice todo: cientos de miles de autos parados en Estados Unidos y distribuidos en distintos espacios a la espera de recibir una autorización para poder volver a circular. Son 294.000 modelos diésel que la compañía Volkswagen tuvo que comprar a clientes a los que previamente se los había vendido, luego del escándalo por el fraude de las emisiones. Y si bien llegaron a acumularse unos 335.000 vehículos desde 2015, hace exactamente un año la marca alemana había recibido el visto bueno de la Justicia estadounidense para poner de nuevo en el mercado unas 67.000 unidades.

Sin embargo, sólo han logrado vender unos 13.000 modelos a los que se les quitó el software que modificaba la inyección de combustible para engañar con las emisiones. A eso hay que sumarle las 28.000 unidades que fueron destruidas a finales del 2017, por orden de la Justicia, para tener el escalofriante número de 294.000 paradas en diferentes lugares.

La marca alemana tiene en total 37 espacios en distintos estados para acumular los modelos diésel que tuvo que retirar del mercado, desde los playones de estacionamiento de un estadio de fútbol americano hasta unas 54 hectáreas de terreno cercanas a un aeropuerto de California del Sur.

Volkswagen lleva gastados u$s 7400 millones en la compra de los modelos afectados. Y es probable que alcance los u$s 8000 millones, ya que hasta mediados de febrero se habían enviado 437.273 cartas a clientes con modelos diésel.

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