Un debut con el pie izquierdo... de Lalo
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Así, el cuadro neuquino arrancó con el pie derecho en la competencia federal y sueña con otro año que quede en la historia.
Alan Sack por la derecha y Mario Ávila como faro fueron una pesadilla para los cuatro del fondo chubutense. Justamente el cordobés generó una falta en el minuto 14 que Lalo metió al área para que Manolo desatara el primer festejo en la calurosa tarde de la nueva Caldera.
El juvenil Sack volvió loco a su marcador Elgorriaga y fue por ese sector que llegaron las mejores del local en la primera etapa. Sin embargo, a la media hora, el juez bahiense Bruno Bocca vio mano de Manchafico en el área y sentenció la pena máxima. José Michelana definió muy bien y empardó las acciones.
"Me esmeré para estar bien físicamente y poder aportar lo más posible al equipo. La verdad que para mí a esta edad es un logro importante y ojalá pueda seguir dándole cosas al club que me dio tanto". Orlando Porra. Autor de un golazo de tiro libre
"Nos ilusiona el primer tiempo que hicimos y también nos ilusiona que los chicos de acá están creciendo día a día. Siempre las cosas nos cuestan, pero el grupo está unido y con esfuerzo sale adelante". Manuel Berra. El capitán abrió el marcador
Poco le duraría la felicidad al equipo de Chubut, ya que sólo tres minutos más tarde el Mago Porra volvió a frotar la lámpara y la dejó colgada del ángulo izquierdo de Pereira, que pese a la estirada no pudo desviar el preciso tiro libre del número 10.
Antes del cierre de la etapa, Doglioli aprovechó otro centro de Porra y entrando por el segundo palo puso las cosas 3 a 1.
Ya en la segunda mitad, el trámite fue totalmente distinto al del comienzo. El Rojo bajó la intensidad, Sack y Ávila se fueron del partido y el visitante, de a poco, comenzó a crecer en fútbol y en confianza. Sin Porra ni Teijo casi desde el arranque, ambos con problemas físicos, el complemento se le hizo cuesta arriba a los de Coronel.
El ingreso de Villa (de buena producción) le dio algo de aire al equipo, que se fue pinchando. De todas maneras, con un buen trabajo de los centrales -Manchafico y Artaza- pudo contener a un Madryn envalentonado.
Cuando corría el minuto de descuento, el ingresado Aillapán tomó un rebote al borde del área y la puso por encima de Villalba en un verdadero golazo. En lo que restó, un cabezazo de Filipini paralizó los corazones de la hinchada local, aunque su intento se fue por arriba y la fiesta en la primera fecha estuvo en la Chocón al fondo.
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