Un preso se cosió los ojos en protesta, pero fue condenado

Se trata de un interno de la U9 de Neuquén, quien tomó la medida extrema para que revisen su caso.

NEUQUÉN

Un hilo le tensaba los párpados. El hombre, que ingresó a la sala de audiencia con un rosario colgado del cuello y una imagen del Gauchito Gil estampada en la remera que le cubría todo el pecho, se cosió los ojos. El reclamo poco convencional de Alejandro Ramón Forno es para exigir su sobreseimiento, por considerar que su causa ya prescribió. La Justicia ordenó, en cambio, que comience a cumplir su condena.

Ayer la jueza Carina Álvarez avaló el pedido de la fiscalía y dictaminó que Forno comience a cumplir la pena única de siete años y seis meses de prisión. Además, la magistrada rechazó el recurso de hábeas corpus presentado por el cipoleño para ser sobreseído, ya que dichos argumentos fueron rechazados en instancias anteriores.

Forno fue declarado culpable por robo agravado por el uso de arma de fuego, ocurrido en el 2011.

“No soy un hombre de ley”. Esa es la frase que no se cansó de repetir, mechada con reclamos, artículos del Código Penal y pedidos por los derechos humanos. Tras una pequeña pausa volvió a arremeter con su discurso. “A mí se me tiene que informar por qué se me juzga, no sé qué ley se está aplicando conmigo. Estoy pidiendo ser sobreseído, no se me quiere escuchar, no se quiere ver, por eso tomé esta medida”, apuntó Forno, que con sus ojos apenas entreabiertos lograba hurgar entre sus papeles.

La fiscal Natalia Lacoste señaló que el 16 de febrero del 2016 un tribunal lo declaró culpable, y en abril del mismo año se le impuso una pena de siete años, que luego le fue unificada con otra condena previa dictada por el Tribunal Oral Federal.

Por su parte, el defensor Pedro Telleriarte indicó que está en elaboración el recurso de queja ante la Corte Suprema de Justicia y que no interrumpe el cumplimiento de la pena.

El hecho ocurrió el 12 de noviembre del 2011, cuando Forno, en compañía de un cómplice que logró escapar en una motocicleta, ingresó a un domicilio del barrio Villa Farrel, donde robaron electrodomésticos. El propietario de la vivienda y su hermano fueron quienes lo detuvieron hasta que llegó la Policía.

Cipolletti

Otros internos se cosieron la boca

En julio de 2016, un grupo de internos del Penal 2 de Roca hicieron una huelga de hambre y uno de ellos se cosió la boca para pedir el traslado a Cipolletti, para poder estar en contacto con su familia. Los internos exigieron también actividades laborales y la libertad hasta que queden firmes las condenas.

Otro antecedente de un interno que se cosió la boca ocurrió en 2014 en el Penal 5 de Cipolletti.

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