En la carta se acusa a los organizadores, e indirectamente al Papa, de querer manipular el resultado del sínodo al concentrarse en el acceso a la comunión a los divorciados que se vuelven a casar.
El cardenal George Pell, uno de los firmantes, dijo: "Las firmas están equivocadas, pero sobre todo el contenido está equivocado: la mayor parte no corresponde". Y el cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, firmante y guardián de la doctrina, cuestionó: "Esta es un nuevo Vatileaks. Una carta privada pertenece sólo al papa. ¿Cómo pudo ser publicada?". Se refería al escándalo en 2012, por la filtración de documentos confidenciales dirigidos al papa Benedicto XVI por su mayordomo, Paolo Gabriele, condenado y luego indultado.
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