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La Mañana dinosaurios

Una fábrica de dinosaurios que cumple veinte años

Se trata del Parque Geopalentológico Proyecto Dino que dirige el paleontólogo Jorge Calvo en Lago Barreales.

Las huellas del pasado aparecen a cada paso en una zona donde se atesora la mayor colección paleontológica de Sudamérica. Allí, en un desierto rojizo de sierras y mesetas junto a un lago hay restos de fósiles que existieron en la Tierra hace millones de años. Esa ventana a la edad Cretácica que se denomina Proyecto Dino se inició hace veinte años, en el Lago Barreales, a 90 kilómetros de la capital de la provincia.

Pero la historia cuenta que a comienzos de febrero de 2000 un equipo de investigaciones paleontológicas de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), bajo la dirección del geólogo y paleontólogo Jorge Calvo, se encontraba rescatando restos fósiles de dinosaurios en las proximidades de la toma de agua de la comunidad mapuche Paynemil en la costa norte del Lago Barreales, en lo que hoy se conoce como yacimiento Génesis.

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El 13 de febrero de ese año se descubrieron las primeras evidencias de lo que sería un dinosaurio saurópodo gigante, de 30 metros de longitud y unas 50 toneladas de peso, el más completo del mundo: el Futalognkosaurus dukei. “La suerte nos acompañó y cuando habíamos realizado unos 800 metros aparecieron los primeros indicios de fósiles”, cuenta Calvo a LMNeuquén. Más de veinticinco personas, entre profesionales, técnicos y estudiantes participaron de la excavación y rescate.

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Agrega que la campaña de extracción se prolongó por diez días donde se pudieron rescatar tres vertebras de cuello de gran tamaño. Las excavaciones prosiguieron y los fondos provenientes de la Agencia Nacional de Ciencia y Tecnología no fueron suficientes para extraer las piezas de grandes dimensiones.

Proyecto Dino es una ventana al pasado de nuestra historia que ocurrió 90 millones de años atrás. Se puede ver el trabajo desde la excavación de un dinosaurio hasta cuando está montado en un museo.

El 27 de enero de 2002, el equipo de Calvo recibió un fuerte aporte económico de la Fundación Duke de Estados Unidos como también de la empresa Chevron. Así nació Proyecto Dino que consistió en la extracción de ese dinosaurio gigante hallado dos años antes y que según las primeras evidencias demandaría cinco meses más. Pero a medida que avanzaba la excavación aparecían más restos.

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El Futalognkosaurus es una de las insignias de la paleontología de Neuquén. No sólo se encontró en el 2000, el 70 por ciento de su esqueleto sino que su rescate le dio vida a este parque geopaleontológico.

En el Parque Geopaleontológico Proyecto Dino “se difunden las actividades que se llevan a cabo para el estudio científico de los restos fósiles, en el mismo lugar donde son encontrados, rescatados, preparados y estudiados”, describe Jorge Calvo.

“La importancia del yacimiento paleontológico transformó las actividades de campo en algo diferente, ya que el trabajo temporario se transformó en permanente”, cuenta Calvo. En la actualidad esta iniciativa se transformó en un megaemprendimiento educativo, cultural, científico y turístico denominado Parque Geopaleontológico Proyecto Dino que se encuentra bajo la orbita de la UNCo.

“El principal objetivo es dar a conocer las tareas que se realizan en paleontología de vertebrados”, señala el especialista. El parque ocupa 133 hectáreas donde se exponen en superficie principalmente rocas de edad Cretácica y que permite reconstruir el ecosistema desarrollado hace aproximadamente 90 millones de años en Neuquén y el yacimiento Babilonia de 89 millones de años de antigüedad. “De esta manera, se difunden las actividades que se llevan a cabo para el estudio científico de los restos fósiles, en el mismo lugar donde son encontrados, rescatados, preparados y estudiados”, describe.

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En el sitio paleontológico se han recuperado más de 1100 piezas fósiles de vertebrados, alrededor de 300 restos vegetales y otros de moluscos bivalvos de agua dulce.

Durante estos veinte años, el parque fue avanzando con algunos altibajos. Sin embargo, Calvo junto al geólogo Federico Alvarez y el técnico Juan Mansilla, las tres personas que viven en el sitio, “nos hemos propuesto resguardar esta pequeña parte del suelo neuquino para garantizar tanto la protección del patrimonio natural y cultural del área, como las condiciones de seguridad del equipo de trabajo permanente, de los estudiantes y del público que nos visita”.

En el sitio paleontológico, se han recuperado más de 1100 piezas fósiles de vertebrados, alrededor de 300 restos vegetales y otros de moluscos bivalvos de agua dulce.

“Esta es una fábrica de dinosaurios”, dice con ironía Calvo. Considera a la paleontología como “una ciencia de amor al arte, de descubrir el pasado y volverlo a la realidad. Es algo único que nos permite conocer al humano y darnos cuenta que es un ser más en este universo de vida”.

Además de dinos, restos de reptiles

Además de dinosaurios, Calvo comenta que se han hallado restos de varios reptiles. Entre ellos, los Pterosaurios que tenían la capacidad de volar, ya que presentaban huesos huecos para alivianar su peso y albergar cámaras de aire y poseían, como los murciélagos actuales, una membrana que unía las manos con las patas, llamada patagio. "Estos increíbles reptiles que surcaban los cielos de la Patagonia habrían alcanzado una envergadura de 6 metros", describe.

También señala las tortugas que corresponden al grupo de las Pleurodiras, que escondían su cabeza de forma lateral. Habitaban ambientes acuáticos y su longitud promedio era de 40 centímetros. Un ejemplar hallado está completo y su cráneo tiene una longitud de tres centímetros.

Los peces son de los hallazgos más notables en estos estratos con dinosaurios. "Se ha descripto la especie Leufuichthys minimus. Hasta el momento se encontraron siete ejemplares, de los que se ha preservado perfectamente el esqueleto y, en algunos casos, el cráneo. habitaban ambientes lacustres y, por algún motivo, quedaron sepultados por un aluvión de barro que permitió que se conservaran en perfecto estado", explica el especialista.

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El técnico Juan Mansilla, el paleontólogo Jorge Calvo y el geólogo Federico Alvarez, los tres especialistas del Parque Geopaleontológico Proyecto Dino.

El técnico Juan Mansilla, el paleontólogo Jorge Calvo y el geólogo Federico Alvarez, los tres especialistas del Parque Geopaleontológico Proyecto Dino.

Un destino buscado por turistas

Aquel 13 de febrero del año 2000, el grupo de paleontólogos y estudiantes dirigidos por Jorge Calvo, que realizaban una exploración en la costa norte del Lago Barreales, nunca se hubieran imaginado que el hallazgo de un par de vertebras iba a dar origen más tarde a lo que hoy se conoce como el Parque Geopaleontológico Proyecto Dino.

Sus instalaciones se amplían gracias al aporte desinteresado de algunas empresas privadas y donaciones de particulares ya que no cuentan con presupuesto estatal para su funcionamiento. Sus ingresos proceden de recursos propios que se generan en el lugar.

Calvo señala que Proyecto Dino es “un destino muy buscado por los turistas extranjeros, que conforman el 25 por ciento de los visitantes. Está catalogado como un lugar para no dejar de visitar en las mejores revistas y guías de turismo internacional”.

“Lo que queremos mostrar con Proyecto Dino es como la fábrica de dinosaurios, desde que esta en el campo, cómo se saca, cómo se prepara, cómo se limpia, cómo se exhibe, cómo se estudia”, describe el paleontólogo que dirige Proyecto Dino.
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Un puente a la historia detrás de los fósiles

Desde que era estudiante de Geología en la Universidad de Córdoba, Jorge Calvo siempre tenía la inquietud de saber cómo se trabajaba en el campo en la extracción de los restos de un dinosaurio y todo lo que ello conlleva. “Siempre tuve esa problemática en mi época de estudiante y no había forma de aprenderlo”, cuenta a LMNeuquén.

“Lo que yo siempre quise hacer fue una escuela de campo permanente para estudiantes de geología, de paleontología y de biología. Es decir mostrar a la geología y paleontología desde un punto de vista más humano que no sea la visita a un museo y decir ‘Acá está el Argentinosaurus’, sino saber quiénes lo sacaron, cómo lo sacaron, qué habían en ese momento en el lugar”, expresa.

“Lo que queremos mostrar con Proyecto Dino es como la fábrica de dinosaurios, desde que esta en el campo, cómo se saca, cómo se prepara, cómo se limpia, cómo se exhibe, cómo se estudia”, concluye el paleontólogo.

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