Las redes sociales como Kwai, Tik Tok o Instagram se convirtieron en el escenario de una estafa piramidal que afectó a miles de personas en distintos puntos del país. Es que a partir de una serie de publicidades completamente engañosas, lanzadas por diferentes influencers, los ahora damnificados invirtieron importantes sumas -a partir de 1.500 pesos-, las cuales ahora no pueden recuperar.
Toda la historia comenzó con una serie de supuestas aplicaciones, las cuales “trabajan” con el dinero de sus usuarios y a partir de las inversiones que ellos mismos hacen, prometen incrementos del capital superiores -y muy ampliamente- a los que ofrecen las entidades oficiales bancarias. De esta forma, una persona podía recuperar rápidamente su inversión y generar ganancias extraordinarias por día.
Según los diferentes videos en el tema que existen en Youtube, a partir de la gran crisis económica que se desató con la pandemia del COVID, este tipo de estafas (como Our Ranch, Brand Artisan, GoShop, Firetoss y Polaris, entre otras) proliferaron en toda Latinoamérica y así como se lanzaron, muchas se desaparecieron en pocos días, con el dinero de todos sus usuarios.
El caso más resonante de estos días en Argentina es el de Goods Ranking (pero no es el único que dejó a miles de personas sin dinero ya que lo mismo hizo Our Ranch), una página con la cual aseguraban que se ranqueaban productos para que luego estos obtengan mejor posicionamiento (que aparezcan en los primeros lugares a la hora de hacer una búsqueda del artículo) en plataformas de venta de productos como Mercado Libre, Amazon e incluso e-Bay.
Este supuesto “trabajo de ranqueo de productos” (como lo llamaron algunos influencers y lo cual ahora tiene consecuencias), se implementaba en diferentes niveles, y defendiendo de los mismos, eran las ganancias que se obtenían: con una inversión de 1500 a 6000 pesos (los cuales se depositaban a cuentas bancarias argentinas reales pero de personas desconocidas) se prometía ganancias diarias de 4% (es decir que en una semana el capital se incrementaba, por lo menos, un 28%), mientras que los bancos sólo ofrecen el 37% anual.
Con estos números y el hecho de depositarle dinero a desconocidos, quienes confiaron, comenzaron con cifras mínimas y como notaron que realmente les pagaban sus ganancias, ingresaron más dinero (algunos invirtieron capitales de hasta 500 mil pesos). En tanto, los que no confiaron, rápidamente salieron a decir que se trataba de un sistema Ponzi, el cual podía directamente no funcionar o solamente hacerlo por un breve tiempo. Es ahí donde el papel de muchos influencer fue fundamental para que la estafa siguiera, ya que ellos mostraban pruebas de sus pruebas de pago por hacer esas supuestas simulaciones de compras.
Una influencer en la mira
Entre esos influencer que mostraron grandes ganancias en la app (con retiros de más de 100 mil pesos), aparece la actriz Camila Melo, quien es conocida en Kwai por haber hecho una millonaria suma solamente refiriendo personas.
En este sentido, ella fue una de las que más promocionó la aplicación y hasta aseguró que era un “negocio legal”, el cual ella misma se había encargado de investigar a fondo.
Con toda esta información, rápidamente muchas personas ingresaron con Camila, y tal como ella lo contaba en sus videos, los representantes de Goods Ranking en Argentina se comunicaron con ella, y con el objetivo de seguir expandiendo a la empresa, le ofrecieron ser la “directora regional del primer centro de operaciones” de la compañía.
Ante esta gran oferta, ella misma contó que alquiló unas costosas oficinas en Tigre en la cual atendería a los usuarios, haría capacitaciones e incluso recibiría las quejas correspondientes. Como si fuera poco, brindó una fiesta de inauguración para decenas de personas, asegurando que la empresa se quedaría en el país por mucho tiempo.
Cuando todo parecía color de rosa, las cosas comenzaron a complicarse. Es que días previos a la inauguración del “Centro de operaciones” la página dejó de funcionar: los depósitos de los usuarios se hacían con normalidad, pero las retiradas de las ganancias ya no. Si bien en un primer momento argumentaron que los retiros estaban retrasados por cuestiones bancarias de la AFIP, con el correr de las horas se supo que eso no era verdad.
Teniendo en cuenta la desesperación de las personas que habían puesto su dinero con la confianza de multiplicarlo en pocos días, Melo buscó llevar tranquilar desde el inicio, pero luego ya no pudo hacerlo. Es que ella misma reveló que las personas que le habían propuesto ese importante puesto en la empresa ya no le respondían sus mensajes.
A partir de ese momento, la influencer comenzó a ser amenazada e incluso buscada, por diferentes "inversores", por lo cual se vio obligada a hacer una denuncia penal, la cual ella misma compartió en sus redes.
“Me pasó esto a mí caí en una estafa de la concha de la lora… pero nadie los obligó a meter el dinero”, fue una de las frases que más expresó la joven en sus redes sociales, buscando lavar su imagen, pero esas mismas palabras desataron el enojo de las personas, ya que incluso muchos tenían pruebas de que ella insistía hasta el cansancio para referir personas.
Miles damnificados
Si bien no hay un número preciso de damnificados, se sabe que solamente con Camila Melo ingresaron directamente más de dos mil personas (esas personas pueden haber invitado a muchas más), pero también hay otros influencers que invitaron a muchas personas.
Ante esto, muchos de ellos se están organizando en grupos de WhatsApp y Telegram con el objetivo de ir detrás de las personas que crearon la aplicación, pero también de aquellos que lo fomentaron, más aún si ellos sabían que se trataba de una estafa.
Si bien hay un gran número que ingresó a esta página con 1.500 pesos, también existen personas que invirtieron sumas desde 10 mil a 500 mil pesos (en muchos casos esas sumas fueron conseguidas a través de préstamos o ventas de vehículos), de los cuales no recuperaron absolutamente nada.
Sin embargo, como en todo esquema Ponzi hay usuarios que si ganaron con la aplicación, pero obviamente a costa del dinero de otras personas.
Otras páginas de estafas
Otra página que dejó un gran tendal de damnificados fue Our Ranch. Esta página -que decía tener aval de entidades ganaderas oficiales- invitaba a las personas a “alquilar” vacas, cada una de ellas con diferentes valores, según los días que se rentaban.
A diferencia de Goods Ranking, la inversión se tomaba en dólares y si bien cuando se ingresaban te regalan una pequeña suma de dinero para comenzar a operar, era necesario invertir para ganar grandes cantidades.
El sistema funcionó durante un par de meses hasta que, sin que nadie se lo esperara, la página dejó de pagar las ganancias. Tal como pasó con Goods Ranking, muchos usuarios habían invertido todo lo que tenían a su alcance para ser parte de la página.
¿Qué es un sistema Ponzi?
Un esquema Ponzi se disfraza fácilmente de una empresa mediadora de inversiones, lo que le convierte en el tipo más peligroso de esquema piramidal. Por lo general, los clientes no saben que son participantes de un esquema Ponzi: compraron la idea de que hay una inversión de altísimo retorno detrás del negocio.
Este sistema lleva a los defraudados a creer que las ganancias provienen de actividades licitas (por ejemplo, inversiones exitosas), y desconocen que otros inversores son la fuente de los fondos. Este esquema puede mantener la pantalla de un negocio sumamente sustentable y prolífico siempre que los nuevos inversores contribuyan con nuevos fondos, y siempre que la mayor parte de estos inversores no exijan el reembolso total y sigan creyendo en los activos inexistentes que supuestamente existen.
Llevado a cabo por Carlo Ponzi (Italia 1882 – Brasil 1949), se hizo conocido en Estados Unidos debido a la gran cantidad de dinero que recibió. El esquema original se sustentaba en el arbitraje legitimo de cupones de respuesta internacional de sellos postales, pero comenzó a desviar los recursos recibidos por parte de los inversores nuevos para realizar pagos a los nuevos inversores y así continuaba el ciclo. A diferencia de otros esquemas, el Ponzi obtuvo una cobertura mediática muy fuerte en Estados Unidos y por ende de manera internacional.
Señales de alerta
Los esquemas Ponzi, no importa el lugar donde se implementen, comparten características que se podrían considerar como señales de alerta, las cuales son:
Retornos de inversión altos con un riesgo mínimo o nulo. Cualquier inversión, conlleva un riesgo y a mayor monto de inversión, mayor riesgo. Cualquier oportunidad de inversión garantizada, es sospechosa.
Ganancias demasiado estables. El valor de una inversión tiende a fluctuar con el tiempo, especialmente aquellas que ofrecen el potencial de altos rendimientos. Las inversiones que producen rentabilidades positivas de forma constante, independientemente de las condiciones generales del mercado, se consideran sospechosas.
Inversiones sin registro. Este esquema por lo regular involucran inversiones que no están registradas ante los reguladores (en el caso de Argentina, realizar este ejercicio sin la autorización del Banco de la Nación Argentina). Este registro es vital para que los inversores tengan acceso a información importante sobre las operaciones, productos, servicios y finanzas de la empresa.
Asesores sin licencia. A nivel mundial, los profesionales de la inversión y las empresas deben de estar registrados. Los esquemas Ponzi involucran a personas sin licencia o empresas no registradas.
Estrategias secretas o complejas. Inversiones que no son claras o no dan información completa.
Problemas con el papeleo. El personal de la empresa da excusas con respecto a porque los clientes no pueden revisar la información por escrito de una inversión. Además, los errores e inconsistencias en el estado de cuenta son con frecuencia señales de que los fondos no se están invirtiendo según lo prometido. Adicional a lo anterior, es muy frecuente que no exista documentación al respecto.
Dificultad para recibir pagos. Los Clientes no reciben sus rendimientos o tienen dificultades para retirarlos (rendimientos o inversiones). Los asesores de este esquema comúnmente “animan” a los inversores a reinvertir los recursos y con tal de retenerlos, prometen tasas de rendimiento muy altas (más del promedio ofrecido a sus demás clientes).
La empresa no se encuentra registrada y controlada ante un regulador. Estas empresas y sus asesores deben de estar registrados ante un regulador local.
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