Buenos Aires
Tiene 85 años y estaba harta. Escapó y pidió refugio a un vecino, quien la acompañó a la comisaría en Tigre para hacer la denuncia que terminó con un curioso fallo: la Justicia echó de su casa a su nuera, que le deseaba la muerte.
“Impedimento a la suegra de usar sus pertenencias y los servicios que ella misma abona. Insultos y deseo permanente de la muerte”. Así, textual, se resume la situación que llevó a Sandra Veloso, a cargo del Juzgado de Familia Nº 1 de Tigre, a definir la exclusión de la nuera, de 46 años, pese a que allí vivía con el hijo de la denunciante y junto a su hijo (el de la denunciada), de 21 años. Según se describe, Veloso se inclinó por las normativas de protección de los adultos mayores en la Argentina y determinó que el cuidado de la suegra era más importante que la necesidad de la pareja de vivir bajo el mismo techo.
Según la víctima, su hijo, de 55 años, también era maltratado por su mujer. La jueza sostuvo que en este caso se comprobaron los actos de violencia familiar y dispuso un plazo de 48 horas para que la nuera abandone el domicilio. A su vez, interpuso una perimetral de 300 metros durante 90 días para cuidar la integridad de la anciana.
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