Una mujer política en tiempos difíciles y admirada por don Felipe

Tiene 90 años y en 1983 se convirtió en la primera concejal electa en Las Ovejas, cargo que ocupó hasta 1991.

Por Fabián Cares - Especial

A María Luisa Vázquez este pueblo le tendió su mano amiga siendo muy joven. Aquí se crió y forjó su futuro a fuerza de trabajo. Aquí también formó una familia con Juan Raúl Navarrete, con quien tuvo 12 hijos. Nacida el 12 de octubre de 1928, a esta valiente mujer el paso de los años le ha arrugado la piel pero no el entusiasmo de su alma para contar anécdotas de su vida en aquellos primeros y difíciles años de este pueblo del norte neuquino.

Hoy, con nueve décadas de vida sobre sus espaldas, esta noble mujer se anima a hablar de política y hasta a darles consejos a las nuevas clases dirigenciales (ver aparte).

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“Empecé de muy chica la escuela porque me gustaba mucho el estudio. A los 9 años aprendí todos los grados que había. Fui abanderada porque tenía buena memoria. Antes se hacían todas las fechas patrias. Se juntaba el pueblo con los alumnos y los niños decíamos una poesía", recuerda. Los días previos, cuando terminaban las clases se quedaba después de hora para ensayar aquellos versos. Tanto los aprendió que, haciendo gala de su buena memoria, comenzó a recitar: “A orillas del Paraná y Rosario en la barranca la bandera azul y blanca flameando orgullosa está".

Cuenta que cuando se casó se fue al campo y desde allí recorría siete kilómetros para llevar a sus hijos a la escuela, hasta que se vino a vivir al incipiente pueblo donde alquiló una casa para hacer más fácil la tarea.

“Fui artesana y agricultora en mi infancia y me crié con mi abuela. Cuando me casé nos fuimos más campo adentro y también fui artesana, criancera y ama de casa. Con tantos hijos y seguiditos, había que trabajar más", confiesa.

Cuenta que en 1970 empezó en la política. “Vino Felipe Sapag por primera vez cuando era gobernador de la provincia y había señores que querían hacer política porque acá no había caminos. No había nada", explica. Y agrega: "Una cosa muy pobre era todo esto. Así que unos señores de apellido Urrutia que había por aquel entonces tomaron la política y una señora llamada Norma me pidió que le ayudara a trabajar en la política”. “Qué le voy a ayudar si yo ni sé lo que quiere decir política”, le dijo a esa mujer, quien le respondió: “No sabés pero conmigo vas a aprender, así que si tenés voluntad me ayudás a hacer política”.

Por esos años, mientras su marido plantaba pinos, ella empezó a trabajar como promotora social. "Salía a ver a la gente con toda mi humildad y mi cariño, porque antes la gente del campo era muy esquiva y yo poco a poco fui haciendo amistad con ellos”, relata.

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Ocho años trabajó como promotora social usando sus propios zapatos en largas caminatas o a caballo recorriendo grandes distancias. Una vez al mes lo hacía en un vehículo que venía de Chos Malal trayendo a las asistentes sociales. Menciona a Hernán y Alfredo Urrutia y a Norma Martínez como las personas que la acompañaron primero como promotora y luego en su rol de concejal.

Confiesa que una vez Felipe Sapag dijo, refiriéndose a ella: “Es la más sapagista que yo tengo en Las Ovejas". Precisa que eran tiempos difíciles en la política local y de la región, y que muchas veces se sintió desprotegida ya que muchas personas quisieron hacerle daño.

Con el regreso de la democracia en 1983, María acompañó en la fórmula a Hernán Urrutia y el pueblo pudo elegir a sus representantes. En esa elección, María se transformó en la primera mujer elegida por el voto popular. Llevó adelante su gestión desde 1983 a 1987 y ese año renovó su mandato hasta 1991.

Lo que más se recuerda de su labor como concejal es su carisma y su fuerte entrega social.

En 2013, el actual intendente Vicente Godoy la nombró Ciudadana Ilustre, y dos años después el edificio del Concejo Deliberante lleva su nombre. También tiene su lugar de honor en el Salón de las Miradas.

La vida de María Luisa Vázquez refleja lucha, sacrificio y amor por la familia. Su banca de concejal la honró con ferviente valentía.

Esta madre y abuela dejó una impronta indeleble en el sentimiento de toda su familia y del pueblo de Las Ovejas. Una madre y mujer política en tiempos difíciles.

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