Una pareja de neuquinos dio el sí en medio de la cuarentena
POR SOFIA SANDOVAL - [email protected]
“Cuando hay amor, no hay pandemia que lo frene”, aseguró César Gutiérrez, el primer neuquino en dar sí tras la rehabilitación de los Registros Civiles de la provincia. Aunque él y su esposa Jéssica Hidalgo tuvieron que posponer su boda prevista para el 4 de abril, pudieron celebrar su unión el jueves pasado y con los protocolos exigidos para evitar el contagio de coronavirus.
Jéssica (41) y César (45), ambos empleados administrativos, se conocieron hace poco menos de dos años. “A los dos meses de estar saliendo, yo le propuse matrimonio, y a los ochos meses empezamos a convivir”, explicó el esposo. La fecha estaba prevista para abril pero, dos días después de que presentaran los trámites prenupciales, se decretó el aislamiento y sus planes quedaron en suspenso.
Con el aislamiento social preventivo y obligatorio tuvieron que dejar pendientes su boda por civil y el ritual de la Iglesia. También el festejo con sus amigos y familiares y su luna de miel en Cuba, prevista para mediados de mayo. Aunque las reservas se mantuvieron pendientes, los novios no quisieron perder más tiempo para dar el sí.
El jueves pasado, luego de que los convocaran, César y Jéssica se presentaron en el Registro Civil de calle 12 de septiembre. En lugar de cientos de invitados, contaron con la presencia de la oficial del Registro, dos mejores amigos que oficiaron de testigos y Francisco, el hijo de César. Todos tuvieron que utilizar barbijo e ingresar de a uno al baño para lavarse las manos antes del acto.
Sin embargo, a la ceremonia no le faltó su cuota de emotividad. César leyó unas palabras antes de entregarle el anillo a su futura esposa, y Jéssica hizo lo mismo después. Los únicos tres invitados al evento filmaron la ceremonia con lágrimas en los ojos.
Los preparativos fueron muy distintos a los de una boda tradicional. Cumpliendo las medidas de aislamiento, Jéssica salió sola a buscar un vestido de novia, que sus amigas aprobaron luego de ver las fotos que ella enviaba desde el probador. Suspendió su cita con la maquilladora, porque el barbijo no iba a dejar que se luciera su trabajo. Pero sí convocó a una peluquera, que la peinó cumpliendo las medidas sanitarias. César, por su parte, ya tenía el traje comprado.
Tras el acto oficial, celebraron su unión con una cena de a tres, que incluyó a la pareja y a Francisco. Más tarde, realizaron un festejo a través de la plataforma Zoom, con 10 familias conectadas que hablaban todos a la vez. “Fue algo caótico pero divertido”, dijo Jéssica.
Si bien consideraron que fue raro casarse en este contexto, optaron por separar ambas ceremonias para que no vencieran sus trámites prenupciales. Para el futuro, cuando se permitan otra vez las reuniones, tienen previsto hacer la ceremonia religiosa, la fiesta y su luna de miel. Así, celebrarán su amor por partida doble.
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