Ana Laura Calducci
Neuquén.- En Cuenca XV no hay una sola calle asfaltada, aun cuando viven ahí más de tres mil familias y a diario circulan cientos de camiones y camionetas petroleras que bajan desde la Autovía Norte. En 2006, el Municipio y la Provincia firmaron un convenio para pavimentar la principal arteria del barrio, Casimiro Gómez, pero la obra no se concretó.
Esa calle, que atraviesa Cuenca XV de norte a sur, es además una de las tres “bajadas” desde la Autovía a la ciudad. Por eso, desde que se empezó a usar la ruta sobre la meseta, hace ya más de un lustro, los vecinos del sector ven pasar camionetas petroleras y camiones gigantescos de hasta cinco ejes por el frente de sus casas.
El tránsito intenso y pesado levanta grandes nubes de polvo en verano y abre surcos sobre el lodo en el invierno. Aun de madrugada, a las tres de la mañana, desde las viviendas se escuchan los enormes vehículos que toman carrera pendiente abajo.
El 26 de mayo de 2006, cuando la Autovía era una promesa, el entonces gobernador Jorge Sobisch acordó con el intendente Horacio Quiroga la pavimentación de tres conexiones de la nueva ruta a la ciudad: la de Bajada de Maida, en el límite con Plottier; la de Casimiro Gómez, por el entonces incipiente barrio Cuenca XV; y la de Huilén, una calle que partía en diagonal desde el actual cruce elevado de la Ruta 7 hasta el corazón de Melipal.
Tras reiteradas demoras, seis años después, Vialidad Provincial informó que la Autovía estaba casi lista. Indicaron que sólo faltaban 7 millones de pesos para la conexión por la calle Conquistadores del Desierto hasta la Ruta 7. De la bajada por Casimiro Gómez se dijo que estaba por concluir el proyecto de ingeniería y que se financiaría con fondos de las renegociaciones petroleras.
Llegó noviembre de 2014 y el ex gobernador Jorge Sapag inauguró la Autovía que, en rigor, se venía usando sin habilitación desde 2011. El corte de cintas incluyó la bajada en el límite con Plottier, y de las otras dos calles no se habló más.
Desde entonces, Quiroga no perdió oportunidad para machacar con el inexplicable olvido de Casimiro Gómez. Como había un compromiso pendiente, el Municipio tampoco se ocupó hasta hoy de asfaltar la calle, ni en el tramo que debía hacer la Provincia ni en el resto del trayecto de la arteria, una de las más importantes del oeste neuquino.
La obra de pavimento engrosó la larga lista de chicanas entre el intendente y el MPN. Mientras tanto, los vecinos de Cuenca XV –los del barrio oficial y los las populosas tomas Peumayén y 2 y 7 de Mayo– conviven con el intenso tránsito de los camiones que bajan desde el Parque Industrial y las picadas petroleras, sin infraestructura acorde. Las casas más cercanas a la Autovía permanecen rodeadas de una neblina polvorienta.
El convenio de 2006 preveía una arteria ancha con un bulevar en el medio. Más de una década después, Casimiro Gómez es una senda de arena pedregosa.
“Estaría bien el asfalto porque hay mucho tránsito por esta calle. Ahora le hacen más mantenimiento, pero se arruina mucho”, dijo Carlos Moya, Vive hace 22 años en Casimiro Gómez y 1º de Enero.
“En horas pico es mucho tránsito de camiones y algunos parece que corrieran carreras. Todos quieren el asfalto si viene también con un semáforo o lomo de burro”, dijo Víctor Carmona, Dueño de un comercio a la altura de Peumayén
“Sabía que iban a asfaltar la calle y después se frenó, porque tengo un conocido en una petrolera de más arriba que me dijo que su empresa puso plata para la obra”, dijo Luis González, Vecino del sector 2 de Mayo, en Casimiro Gómez al 3000
“En el 2 de Mayo nos avisó Provincia hace dos años que asfaltaban la calle, pero todavía no cumplen. Hace falta porque es muy transitada”, dijo Virginia,Vecina que vive desde hace 4 años en el cruce de Racedo
Nueva promesa sin precisiones
En la apertura del Concejo Deliberante de este año, el intendente Horacio Quiroga prometió asfaltar finalmente Casimiro Gómez con fondos municipales y no esperar más al gobierno provincial. Fue uno de los anuncios que más aplausos cosechó.
Sin embargo, el intendente no dio precisiones sobre plazos, costos ni extensión de la obra. Sólo habló de su determinación de hacerla con recursos propios porque los vecinos del sector “no pueden esperar más”.
Falta definir si ese anuncio abarca sólo el trayecto que dejó pendiente Provincia o todo el largo de la calle.
Tampoco aclaró si junto con el asfalto se incluirán las obras que vienen reclamando los vecinos para reducir la velocidad de los camiones que bajan desde la Autovía.
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