Una red de pen drives que se ocultan en las paredes
Se trata del movimiento Dead Drops, una movida iniciada por el artista alemán Aram Bartholl hace más de cinco años en la ciudad de Nueva York, quien, utilizando una vieja expresión de la jerga habitual del espionaje, decidió diseminar una serie de pen drives de forma discreta en distintos lugares de uso público como cabinas telefónicas o muros de edificios.
También en América Latina, Nicaragua, El Salvador, México, Colombia, Argentina, Chile o Ecuador forman parte de la "red offline anónima", tal y como la definió su creador.
¿Qué se comparte? Lo que cada uno quiera, desde fotos, textos o material de autor que cada uno desee liberar.
El único recaudo que hay que tener es que los pen drives podrían tener malware o contenido malicioso. La clave es tener un buen antivirus y lanzarse a la aventura de cazar nuevos contenidos por la ciudad.
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