Unos 300 curas abusaron de más de 1000 menores

Detalles escalofriantes de un informe de la fiscalía de Pensilvania.

Estados unidos. Violaron, torturaron usando rituales religiosos y símbolos católicos, y luego amenazaron a sus víctimas con la eternidad en el infierno. Así, 300 sacerdotes católicos en el estado de Pensilvania emplearon la propia fe de sus presas (chicos y jóvenes seminaristas) y su confianza en ellos como líderes religiosos para abusar de ellos y silenciarlos. El dato lo dio a conocer un jurado investigador que recogió los testimonios de las víctimas y revisó miles de documentos, que terminaron en un informe de 1400 páginas.

El diario The New York Times describió el informe como “devastador” y remarcó, citando a un fiel camino a misa, “lo difícil que es ser hoy católico”, después de leer un informe semejante.

Los casos son escalofriantes

Un cura, por ejemplo, ató a una de sus víctimas con una soga dentro un confesionario en “una posición de oración”, escribió el jurado investigador. Cuando el menor se negó a mantener relaciones sexuales, el sacerdote, furioso, empleó un crucifijo de 18 centímetros para agredirlo sexualmente.

Otra víctima contó cómo un religioso usó una cruz de metal para golpearlo. En la rectoría de una parroquia, cuatro curas hicieron que un chico se desnudara y posara como Jesucristo en la cruz, mientras le tomaban fotos. “Contó que todos se reían y decían que las imágenes serían utilizadas como referencia para nuevas esculturas religiosas para las parroquias”, dice el informe. Dos de los curas implicados cumplieron más tarde penas de prisión por abusar sexualmente de dos monaguillos. Otro cura contó a un niño al que estaba acariciando que lo que hacía estaba bien porque él era “un instrumento de Dios”. Cinco hermanas de una misma familia, una de ellas una beba de 18 meses, fueron abusadas por el mismo sacerdote. En otro caso, un cura embarazó a una joven y luego le arregló el aborto.

Los sacerdotes también humillaban a sus víctimas y las hacían arrepentirse de sus pecados.

1400 La cantidad de páginas que tiene el informe oficial

La investigación, realizada durante dos años en seis de las ocho diócesis de Pensilvania, es la más amplia que se ha hecho sobre abusos de sacerdotes católicos en Estados Unidos.

Los culpables no irán a la cárcel

Los más probable es que, a pesar del informe, nunca haya una condena penal para estos casos. Las víctimas menores de abuso sexual pierden la capacidad de demandar en el fuero civil al cumplir 30 años y en el penal, después de los 50. Vale decir, los casos prescribieron. Según el fiscal, algunos de los curas acusados fueron promovidos y al menos dos obispos que no informaron de los abusos se convirtieron en cardenales. A la vez, los miembros de las comunidades afectadas no fueron informados.

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