Vecinos al ataque por los ruidos molestos de Indalo

La empresa no realizó las modificaciones en su base operativa a las que había comprometido ante la Justicia.

Por Pablo Montanaro - montanarop@lmneuquen.com.ar

Los vecinos de los barrios Viejo Cauce y Peumahue volvieron a expresar su bronca ante el incumplimiento de las medidas que Autobuses Neuquén se había comprometido ante la Justicia a realizar a fin de evitar los ruidos molestos ocasionados por los más de 130 colectivos en la base de operaciones de la empresa ubicada en Valentina Norte. Este lunes se cumplió el plazo acordado para que la empresa de transporte efectuara una serie de modificaciones ante el reclamo de los vecinos que viven a escasos metros del predio ubicado en Laprida al 7000.

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En una audiencia realizada en diciembre pasado, la empresa se comprometió a relocalizar el portón de ingreso al predio y a construir un muro medianero de premoldeado sobre el ingreso principal actual hasta el final del perímetro del terreno.

Silvio Baggio, abogado de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Neuquén, precisó que estas modificaciones no se realizaron. "Estamos pidiendo que se le apliquen a la empresa multas diarias por cada día de incumplimiento, cuyo monto lo determinará el juez", explicó.

En octubre de 2019, la Municipalidad notificó a la empresa con el objetivo de mitigar o eliminar el efecto negativo que producen las unidades de colectivos, "cuya operatoria en horario nocturno y de descanso afecta indefectiblemente la tolerancia legalmente permitida de ruidos al vecindario".

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"Es imposible vivir así con los ruidos de los motores cuando arrancan los colectivos a las 4 de la mañana", se quejó César, uno de los vecinos afectados. Señaló que la medición sonora realizada en cuatro viviendas por la Subsecretaría de Medio Ambiente del Municipio confirmó que los decibelios estaban por encima de lo que permiten las ordenanzas. El informe indicó que, en tres casos, el nivel de impacto fue superior a lo permitido. El límite máximo tolerable es hasta 7 decibelios y en la casa de un vecino de Viejo Cauce pegada a la empresa, el resultado dio 12. En otras dos viviendas de Peumahue, el equipo marcó 11 y 8 decibelios. Eso llevó al Municipio a intimar a la empresa.

"El nivel de ruido emitido por los motores encendidos y el movimiento del parque automotor dentro de la empresa trascienden hacia las viviendas con carácter molesto", indicó el informe del director de Fiscalización Ambiental.

Los vecinos señalaron que la actividad en el predio lindero a sus viviendas produce "tres cosas que afectan negativamente el medio ambiente: ruido, vibraciones y polvo en suspensión". "Nuestro objetivo es que los colectivos sean llevados a otro predio, ubicarlos en un lugar que no provoque ningún impacto sobre los vecinos", comentó Daniela. Y describió: "Los colectivos empiezan a llegar a las 12 de la noche, tocan bocina, encienden las luces e ingresan al lavadero y mientras los lavan escuchan música y si hay algún partido de fútbol, hay gritos y esto se parece a una cancha, por lo que resulta imposible descansar".

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"A quien no vive acá le puede parecer una pavada, pero los ruidos son constantes, a toda hora y todos los días, lo que afecta nuestra salud y la de nuestros hijos", sostuvo Daniela Devia, del barrio Viejo Cauce.

Agregó que cuando comienzan a encenderse los motores de los colectivos, "las ventanas vibran". Otra de las quejas de los vecinos es el polvo en suspensión que se levanta cuando circulan las unidades dentro del predio. "Por eso solicitamos que el camión regador del Municipio pase por la calle Laprida tres veces por día", concluyó.

“Mi hija se despierta con los motores”

“No solo nos afectan los ruidos molestos sino también el impacto ambiental que pueden tener los desechos como filtros de aceite, repuestos en desuso y hasta cubiertas viejas que arrojan en los containers”, explicó Flavio, que fue uno de los primeros que llegó al barrio hace cinco años. “Hasta han quemado cubiertas y cuando cambian el aceite lo arrojan al piso como si nada, imagínese el daño que provoca eso para todos los vecinos, en su mayoría familias jóvenes con niños”, agregó el hombre.

Daniela es otra de las vecinas que no solo no puede descansar luego de su jornada laboral como médica sino que también desde hace unos meses presenta problemas auditivos. “Antes yo no tenía este inconveniente en uno de mis oídos. En las próximas semanas tengo que hacerme una timpanometría. No puedo confirmar que lo que me ocurre sea por estos ruidos insoportables de los colectivos, pero sí que esos altos decibeles que indicaron los informes realizados por el Municipio impactan sin duda en la salud auditiva de cualquier persona que vive en estos barrios”, explicó.

La mujer, que junto a su marido viven hace cinco años en el barrio Cauce Viejo, dijo que su hija de 7 años se despierta por las noches “cuando empiezan a arrancar los motores de los colectivos a las cuatro de la mañana”. Incluso sugiere que una de las “soluciones” para aliviar la problemática situación de los vecinos es “que estacionen los colectivos en la parte de adelante del predio y no atrás donde se encuentran las casas”.

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