Viajar estimula el cerebro y protege la memoria

Los paseos y el ocio traen efectos positivos para la salud mental y retardan el envejecimiento.

Imaginá que estás en medio de una ciudad desconocida, pasando las páginas de la guía turística o dando vueltas con el celular para que el GPS localice dónde estás. Ya desesperado, estresado y en contra de tu voluntad, aceptás que estás perdido. En ese momento, tu cerebro activa las alarmas y despliega una serie de opciones para resolver el próximo desafío. Podés decidirte por preguntarle a un lugareño por la dirección, haciendo uso de tus conocimientos de un idioma extranjero; podés aplicar tus habilidades de orientación e intentar ubicarte en el plano de la ciudad; o hasta cambiar el plan definido y sentarte con calma a degustar la gastronomía local. “Todas estas cuestiones generan respuestas positivas en nuestro cerebro, son mecanismos que se activan cuando vivimos una situación parecida, para que no vuelva a ocurrir”, afirma el neurólogo Pablo Irimia.

Resolver situaciones como las que se dan en un viaje hace que el cerebro se conecte.

De hecho, el especialista asegura que practicar regularmente otras actividades de ocio que generen patrones de actuación y faciliten las tareas de memoria -como leer, hacer ejercicio o bailar- disminuye las probabilidades de sufrir deterioro cognitivo y pérdida de la memoria, asociada al envejecimiento. Por eso se destaca la importancia de entrenar y estimular este órgano vital porque, “con el tiempo, un mayor número de conexiones implica una mayor reserva cognitiva, lo que permite que nuestro cerebro sea más resistente a los síntomas de las enfermedades neurológicas”.

¿Cómo es un cerebro sano? Aquel que sigue funcionando con normalidad a pesar del paso de los años. Si bien es natural que con la edad se pierdan ciertas capacidades, la idea es que con el paso del tiempo una persona siga desempeñando sus actividades personales, sociales e incluso laborales, sin problemas.

Por eso, de acuerdo con los neurólogos y varias investigaciones que así lo demostraron, el aprendizaje que se logra en un viaje es un gran estimulante para las neuronas, que se regeneran mientras se comunican entre sí a través de conexiones llamadas sinapsis.

El cerebro va cambiando a lo largo de la vida, lo que se conoce como neuroplasticidad. Las neuronas pueden crear nuevas conexiones, incluso se pueden formar nuevas neuronas. Y hay tres elementos clave para hacerlo: enfrentar a nuestro cerebro a la novedad, la variedad y el desafío. Y viajar cumple con los tres.

No estancarse
Si nuestra cabeza trabaja, dura más

Te hacen falta vitaminas
Algunos de los problemas que pueden causar pérdida de memoria son un déficit de vitaminas o problemas de tiroides. Es importante hacer un análisis de sangre para determinar si hay algo en el organismo.

Un cerebro inquieto es sano
La persona es intelectualmente activa, por lo que si un individuo a lo largo de su vida tiene muchas inquietudes y lee, estudia, o disfruta al viajar, su cerebro será decididamente más sano.

Conocer gente y culturas
Para los neurólogos, la clave para lograr una experiencia enriquecedora al viajar es relacionarse con otras culturas y adaptarse. Así, el cerebro se enfrenta a lo novedoso.

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