Vive con su mujer embarazada en un desagüe tras perder todo en un incendio
Dos semanas pasaron ya desde que una pareja cipoleña comenzó a vivir una verdadera pesadilla de la que cada vez se le hace más difícil escapar. José Luis Arratia y su esposa -embarazada de poco más de ocho meses- pasan sus días dentro de un canal en la entrada del barrio Anai Mapu en el que reciben, si tienen suerte, algo de comida por parte de los vecinos.
Según relató el matrimonio, estuvieron internados en el hospital durante un mes y medio luego de que les incendiaran su casilla, estando ellos en el interior, y cuando volvieron descubrieron que lo habían perdido todo.
Las noches son las más largas y las tardes, crueles. Despiertan a la intemperie bajo el manto del frío invernal, rodeados por la maleza y envueltos en frazadas que mucho no pueden hacer contra las condiciones climáticas. Durante el resto de la jornada ella, de 36 años, descansa porque espera un bebé y él, de 39, busca la forma de encontrar una solución al problema que les toca atravesar. Sin embargo, la simple ilusión de amanecer en una cama bajo un techo parece alejarse poco a poco.
“Teníamos una vivienda, pero nos quemaron la casa, la prendieron fuego y no sabemos por qué. Nos comunicamos con el Municipio y nos dijeron que no nos podían ayudar, que no había mucho para hacer por nosotros”. José Luis Arratia Vecino del Mapu afectado por el incendio de su casa
“Teníamos una vivienda pero nos quemaron la casa, la prendieron fuego y no sabemos por qué. Nos comunicamos con el Municipio pero nos dijeron que no nos podían ayudar, que no había mucho para hacer por nosotros. Algunos vecinos nos vinieron a dar una mano con alimentos y otras cosas, pero mi esposa está cerca de los nueve meses de embarazado y nadie nos ha venido a preguntar nada”, contó Jose Luis, mientras su mujer dormía en una vieja colchoneta.
Durante el incendio no sólo se quedaron sin su hogar y pertenencias, sino que el fuego también consumió las herramientas de trabajo con las que él solía desempeñarse como albañil y hoy dependen únicamente de la venta de productos de belleza por catálogo. Finalmente, y con voz quebrada, aseguró que están “buscando una salida”, pero no la encuentran.
Por su parte, los vecinos del Mapu remarcaron su preocupación por las malas condiciones en la que vive la pareja, ya que lo poco que poseen está cubierto en polvo y el paisaje que los rodea sólo deja ver botellas de plástico, basura y ramas de todos los tamaños que quedaron en el olvido desde hace mucho tiempo.
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