Absuelven a Lucila por la muerte de Solange y el crimen queda impune
En el fallo, los magistrados criticaron la investigación del fiscal Alejandro Guevara.
Buenos Aires (Télam) > El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de San Isidro absolvió a Lucila Frend del asesinato de su amiga Solange Grabenheimer, cometido en 2007 en el PH en el que ambas convivían en Florida.
En un fallo unánime, los jueces Luis Oscar Zapata, Lino Mirabelli y Hernán San Martín declararon inocente a Frend, no por el beneficio de la duda, sino directamente por falta de pruebas, y además criticaron la investigación del fiscal Alejandro Guevara.
Vestida con un jean azul, una remera blanca, un suéter verde y un pañuelo azul anudado al cuello, Lucila ingresó a la sala rodeada por sus tres abogados defensores, los hermanos Sergio y Francisco Pizarro Posse y Francisco García Santillán.
Del otro lado, esperaban sentados el fiscal Guevara, los padres de la víctima, Patricia Lamblot y Roberto Grabenheimer, y su abogado, Roberto Damboriana, quienes en sus respectivos alegatos habían pedido la pena de prisión perpetua al considerar a Frend autora de un homicidio calificado por alevosía y ensañamiento.
Con sólo 17 minutos de demora de la hora pautada -las 12-, el secretario dio lectura sólo a la parte resolutiva del veredicto y cuando pronunció la palabra “absolutorio”, los familiares de Frend estallaron en gritos de aclamación que obligaron al presidente del tribunal, el juez Zapata, a pedir silencio.
Aferrada de la mano de uno de sus abogados, García Santillán, Lucila se quebró en un llanto de felicidad.
Los Grabenheimer también estallaron en un llanto, pero de dolor, especialmente la madre y su otro hijo y hermano de Sol, Marcos.
El fallo ocasionó algunos incidentes en la sala de audiencias, donde familiares de la víctima y de la imputada cruzaron insultos.
“¡Luli siempre fue inocente!”, gritó Silvia Prilia, la abuela de Lucila, parada en una silla, mientras que desde otro sector de la sala Mariana Kohan, una de las primas de la víctima, respondía “¡por qué no te callás!”, y mirando a Luli gritaba: “¡Vos toda la vida vas a ser una asesina hija de puta!”.
Cuando se retiraba de los tribunales por el sector del garaje, Lucila le dijo a la prensa: “A la mamá de Sol, le ruego a Dios que abra los ojos, yo también tengo mi dolor, mi familia también, queremos que se haga Justicia, esto para nosotros no es una batalla ganada, la batalla va a estar ganada cuando se encuentre al responsable, busquen al responsable, que la Justicia busque al responsable”.
“Soy inocente, es lo que vengo defendiendo hace cuatro años y medio y yo sabía que la verdad tenía que salir a la luz”, agregó.
Su madre, Marina Harvey, también se mostró satisfecha con el fallo y adelantó que Lucila “se irá a vivir al exterior” y también pidió “que se investigue”.
Por su parte, la madre de Solange le dijo: “Los jueces son unos cobardes, por eso tenemos tantos asesinos sueltos”.
“Lo único que pido es que (Lucila) no vuelva a matar a nadie”, agregó Lamblot, quien anunció que con su abogado Damboriana apelarán el fallo en Casación.
La clave del fallo absolutorio es que el TOC 2 de San Isidro interpretó que ni siquiera eran indicios los elementos con los que el fiscal le atribuyó a Frend la autoría de este hecho.
“Ha sostenido el fiscal que la valoración de los elementos de juicio debe realizarse en conjunto y comparto esa afirmación pero siempre que se trate de indicios”, señala en su voto el juez Mirabelli, quien fundamentó el fallo y recibió la adhesión de sus dos colegas.
“Los indicios son `hechos` probados, no pareceres, percepciones personales, conjeturas, especulaciones o hipótesis que sólo pueden servir para en todo caso encarar una investigación pero nunca para probar un hecho”, explica el juez.
La data de la muerte fue la clave de la acusación contra Frend, ya que para el fiscal Guevara el crimen se cometió entre la 1 y las 7 de aquel 10 de enero de 2007, cuando “Luli” estaba en el PH.
Pero ayer los jueces dijeron que no hay certeza al respecto e incluso que todo indica que el crimen fue posterior a ese horario, cuando la imputada ya había salido rumbo a su trabajo.
“El horario de la muerte en el caso desde el punto de vista médico legal, como dato de certeza resulta ser tan extenso que deviene prácticamente inútil”, señala el veredicto.
Incluso, los jueces habilitaron la extracción de testimonios para que se investigue, como pidió la defensa, si el médico de la Policía Científica Eugenio Aranda -único en ver el cuerpo en la escena del crimen y quien más incriminó a Frend con su estimación de la data-, incurrió en falso testimonio por sus constantes cambios de opinión en relación al horario de la muerte.
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