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Acordó 9 años de prisión por matar a su amigo "por celos"

Esa fue la teoría de la fiscalía, siguiendo lo dicho por los testigos que declararon en contra de Matías Quiñiñir, autor del crimen de Facundo Almirón.

Matías Quiñiñir fue declarado culpable por el crimen de Facundo Almirón, sucedido en febrero en Colonia Nueva Esperanza. El joven apuñaló a la víctima en el medio de una pelea donde discutieron porque el acusado le quemó la casa a su ex pareja, quien tenía una amistad con la víctima. Se arribó a la condena tras un acuerdo pleno entre partes, en el que también se estableció una pena de nueve años de prisión efectiva.

El acuerdo al que arribaron las partes fue anunciado en una audiencia este lunes por la mañana, ante un tribunal integrado por los jueces Mauricio Zabala, Diego Piedrabuena y Gustavo Ravizzoli. El mismo se dio en el marco de la causa en la que estaba acusado Matías Quiñiñir (23), por el asesinato de su amigo Facundo Almirón, perpetrado el 10 de febrero del corriente.

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Según la teoría aportada por la fiscal Sandra Ruixo y la letrada Lucrecia Sola, la madrugada de ese día Quiñiñir acudió a la casa de la sobrina de su ex pareja, sobre calle La Alfalfa. Allí, la mujer se encontraba con su sobrina y la víctima. Al hacerse presente, el asesino manifestó su disgusto por encontrarse su amigo allí presente (sobre quien al parecer sospechaba que mantenía una relación con la joven) y amenazó a la mujer: "Así te quería encontrar, te voy a quemar la rancha".

Cumpliendo su palabra, el agresor dejó la vivienda y se dirigió a la de su ex, donde cumplió su amenaza e inició el incendio. Este delito, sin embargo, no le fue endilgado.

Tras él salió Almirón, quien intentó detener a Quiñiñir, y al alcanzarlo se trenzaron en un forcejeo, en medio del cual la víctima recibió varios cortes que intentó repeler defendiéndose con una botella de vidrio. Finalmente, una puñalada al corazón ocasionó su muerte.

En simultáneo, las mujeres llegaron a la escena del crimen e intentaron separar a los jóvenes, aunque ya era demasiado tarde. En ese momento, el asesino le recriminó a su ex pareja: "A este lo lloras pero a mí no”. Un efectivo que había sido convocado por los disturbios arribó en ese entonces y alcanzó a ver al agresor huir raudamente del lugar.

Cabe destacar que el agresor tenía varias denuncias por violencia de género radicadas por su ex en 2019, y ella había asegurado que él “la amedrentaba” y “la golpeó en varias ocasiones”, por lo que mantenía una relación de amistad con él para que no le hiciera daño a ella ni a sus pequeños hijos.

Acuerdo pleno

Los testimonios recabados de los involucrados directos fueron clave para establecer la autoría del crimen en manos de Quiñiñir y el móvil del crimen, aunque en audiencia el joven negó rotundamente que el desencadenante de la violencia fueran los celos (ver apartado). También se contaba con prueba genética del agresor en el lugar.

Por ello, la fiscalía ratificó su acusación por homicidio simple. El defensor Elio García y el imputado expresaron su acuerdo con el delito atribuido y el padre de la víctima, que también se encontraba presente en la instancia de debate, prestó su consentimiento al acuerdo.

La pena, que también fue fijada en conjunto por las partes, será la de nueve años. La fiscal Ruixo atribuyó una serie de atenuantes considerados; como el reconocimiento de la autoría del sindicado, su corta edad y que no posee antecedentes condenatorios. También se tuvo en cuenta que Quiñiñir, pese a haberse dado a la fuga inicialmente, acudió a las pocas horas a una comisaría para denunciar un presunto "inconveniente con su ex y la pareja actual de ella".

"Entendemos que le queda una gran parte de su vida para intentar reinsertarse. No tiene antecedentes condenatorios y eso obra en su favor", expresó la representante del Ministerio Público Fiscal.

Sin embargo, también señaló varios agravantes, como el incendio de la vivienda (que no le fue atribuido penalmente y por eso fue descartado por los jueces), el hecho de que el arma homicida nunca se halló, la amenaza concretada y el vínculo previo entre víctima y victimario.

Finalmente, los magistrados homologaron el acuerdo pleno en todos sus términos y dictaron el fallo de culpabilidad y pena a cumplir.

Reclamos del homicida

A pesar de que Quiñiñir expresó su acuerdo con el delito endilgado y la pena debatida, se mostró muy ofuscado al escuchar el relato fiscal del hecho, y aseguró que su motivación no fueron los celos. "Están re equivocados. Me patotearon antes de matarlo", manifestó. Sus acotaciones y varias desconexiones de la sala de Zoom (al parecer intencionales), causaron reiteradas dilaciones en el dictado del fallo.

Asimismo, se mostró indignado al escuchar el reporte de las lesiones que presentaba la víctima y reclamó que no se hayan tenido en cuenta las que él mismo recibió. "Él a mí me metió varios cortes también, nadie dice nada de mis lesiones. Él sí puede tener ley, yo no; tiene más derechos un muerto que un vivo", expresó.

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