Agua mineral para todos los gustos y necesidades

Hay nueve variantes que ofrecen al organismo grandes soluciones.

El agua envasada se convirtió en un producto alimenticio sometido a estrictos controles de calidad y seguridad que cuidan y preservan su pureza original. Además, por su diferente composición de minerales esenciales, puede ofrecer beneficios para la salud, dado que se la considera una bebida natural con efectos saludables. Pero ¿hay diferentes aguas minerales? Básicamente, son tres: las minerales naturales, las de manantial y las potables preparadas.

Las aguas minerales naturales se obtienen de fuentes perforadas y poseen una composición mineral específica; las de manantial son captadas directamente de la superficie y son puras microbiológicamente, aunque sin las características de las minerales; y las potables preparadas son de diversa procedencia y tratadas para que cumplan los requisitos de consumo público.

Más del 90% del agua envasada que se encuentra en las góndolas corresponde a aguas minerales naturales, y el resto se reparte entre las de manantiales y las potables preparadas. Para su consumo como bebida envasada, hay nueve tipos: bicarbonatadas, sulfatadas, cloruradas, ferruginosas, sódicas, hiposódicas, cálcicas, fluoradas y magnésicas.

Si sufrís de acidez y de digestiones pesadas, puede que el agua bicarbonatada juegue a tu favor. Con una concentración de bicarbonato que supera los 600 mg/l, es un agua con poder buffer –que mantiene estable el pH- y favorece la tarea de los fermentos pancreáticos y la acción saponificante de la bilis. Un estudio publicado en European Journal of Nutrition demostró que con medio litro de este tipo de agua en las comidas se puede conseguir una reducción de entre un 6% y un 15% de los lípidos en sangre durante la digestión. Las aguas cloruradas (más de 200 mg/l de cloro) también agilizan la digestión, aunque, sobre todo, son antidiuréticas.

Varían entre bicarbonato, sulfato, cloro, hierro; sódicas e hiposódicas; cálcicas, con fluor y magnésica.

Si estás constipado, las sulfatadas -al menos 200 mg/l de sulfatos- se comportan como purgantes y actúan sobre la vesícula, activando el movimiento intestinal. Las magnésicas, que cuentan con más de 50 mg/l de magnesio, son diuréticas y levemente laxantes y se utilizan en procesos para aliviar el estrés y la ansiedad. Además, ayudan a fijar el calcio en los huesos, lo que también sirve para aquellas personas con tono muscular bajo.

90%La mayoría de las aguas minerales son naturales, obtenidas de fuentes perforadas.

10% El resto son de manantial (captada de la superficie) y potables para consumo.

Las que tienen más de 1 mg/l de hierro ayudan a una hemoglobina sana (vale recordar que el hierro es esencial para transportar el oxígeno en sangre). Las de bajo sodio son las ideales para los que sufren hipertensión o problemas renales; y las sódicas ayudan a eliminar pequeños cálculos y cuando hay alteraciones en el aparato digestivo. Las cálcicas (más de 150 mg/l de calcio) previenen la osteoporosis, y las fluoradas (1 mg/l de fluor) están avaladas para prevenir las caries.

El abanico de posibilidades es muy amplio, y aunque no existen aguas mejores que otras, está la posibilidad de elegir cuál es la más aconsejable para nuestras necesidades.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído